Asociación Campesina del Catatumbo
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Iglesia presbiteriana entrega mercados a familias víctimas de erradicación forzada de cultivos de coca en el Catatumbo
Asociación Campesina del Catatumbo - Ascamcat / Jueves 7 de noviembre de 2013
 

El pasado Sábado 2 de Noviembre dio inicio la operación para la entrega de un total de 44 mercados de emergencia, por parte de la Iglesia Presbiteriana de Colombia, en el marco de las garantías para el sostenimiento y seguridad alimentaria de las más de 400 familias que se identificaron como afectadas por las fases 2 y 3 de erradicación de plantaciones de coca, que adelanta el ejército nacional colombiano en cumplimiento del plan de consolidación, por orden de los Estados Unidos. Estas erradicaciones se llevaron a cabo en la zona rural de Tibú y una parte de Sardinata, en la parte baja de nuestra región del Catatumbo.

La Iglesia presbiteriana ha sido uno de los más fieles acompañantes de la mesa, haciendo presencia constate en las negociaciones que se adelantaban entre el gobierno nacional y los líderes campesinos de ASCAMCAT. Este acompañamiento ha ido desde el momento del gran paro agrario del Catatumbo hasta el día de hoy, incluso en los inciertos momentos de la pausa temporal, que por suerte acabó en el día de ayer.

La iglesia presbiteriana organizó toda la logística que consistía en una caravana humanitaria compuestas por 2 volquetas y dos camiones de alto tonelaje que transportaron 440 mercados para cubrir las necesidades primarias de las familias afectadas durante 3 meses. La comitiva fue liderada por Fernando San Miguel, coordinador del programa AUT Catatumbo.

Por parte de la Asociación Campesina Eugenio Guerrero, Alejandro Nope y Paola Quintero fueron veedores y coordinadores para una más eficaz entrega.

Los puntos de entrega fueron las veredas Km 25 y Miramontes, ambas del municipio de Tibú, tras realizar ASCAMCAT un censo durante los 15 días anteriores.

En Km 25 fueron beneficiadas las veredas: Caño Indio (15 familias), Chiquinquirá (9 familias), El Progreso (18 familias), Km 28 (34 familias), Líbano (14 familias), Casa de Cinz (15 familias), Campo Raya bajo (44 familias), Galán (18 familias), Palmeras Mirador (17 familias) y Nuevo Sol (20 familias).

En Miramontes fueron beneficiarias las veredas: Campo 6 (14 familias), Versalles (44 familias), Angalia (10 familias), Miramontes (100 familias) y Guachimán (17 familias).

Cada familia recibió un total de 54 kilos de arroz, 6 kilos de frijol, 12 litros de aceite, 6 unidades de panela y un kit de higiene personal y del hogar. Esta aportación pretende mitigar generosamente los efectos de la destrucción del único medio de ganar su sustento.

La Asociación Campesina del Catatumbo agradece inmensamente la ayuda ofrecida por nuestros amigos de la Iglesia Presbiteriana de Colombia para evitar una crisis humanitaria de mayor gravedad. Contamos con la iglesia presbiteriana como una de las organizaciones destacadas y más importantes desde que inició la protesta, siendo un polo de atención por parte de la comunidad internacional, contribuyendo activamente a evitar una mayor tragedia durante el paro. Ahora, también, garantizando un sostenimiento para el campesinado afectado por una política antinarcóticos equivocada.

Debemos también lamentar la demora del estado colombiano en hacer efectiva la primera fase de la indemnización a las familias afectadas por su accionar en cuanto a los cultivos de uso ilícito. A pesar de contar con toda la tecnología, los medios humanos, la capacidad económica y cooperación internacional por parte de la ONU, no ha habido voluntad política para poder resolver un punto que lleva dos meses firmado y del que se afirmó empezaría el proceso inmediatamente, incluso el día siguiente. A día de hoy ningún campesino ha recibido ninguna ayuda por parte del estado colombiano, factor que aumenta el riesgo de que las familias se vean arrastradas al desplazamiento, queden en condición de inanición o se vean obligadas a plantar nuevas plantas de coca.

Responsabilizamos al estado Colombiano si el censo de ASCAMCAT se viese modificado debido a la aparición de nuevos cultivos en zonas erradicadas, debido a la inoperancia, la falta de voluntad política para indemnizar y por la injustificada demora. Es el estado colombiano el que debe responder por cualquier circunstancia que altere el censo que, juiciosamente, ha sido elaborado por nuestra organización, en base a diferentes fuentes que nos permiten garantizar la veracidad de la versión de los y las campesinas. No contamos con satélites pero conocemos el terreno.

Debería ser vergonzoso para el estado colombiano que organizaciones sociales internacionales se adelanten y se conviertan en garantes de la seguridad alimentaria de los y las ciudadanas nacionales, ante la pasividad y descaro de los representantes del gobierno en la Mesa de Interlocución y Acuerdo. Somos afortunados de tener amigos que nos ayudan, responden y cumplen. El Estado colombiano ni siquiera con un acuerdo sobre la mesa, es capaz de actuar y evitar una catástrofe aún mayor en el Catatumbo.

Solicitamos a los nuevos representantes del gobierno en la MIA que tomen una posición activa frente a las problemáticas y pliego de peticiones del campesinado y abandonen la posición dilatoria de los anteriores representantes, que llegaron a ofrecer partidas presupuestales asignadas, hace años, a municipios y Gobernación de Norte de Santander, como aportación para proyectos de emergencia.

Exigimos que se firme un acuerdo en el que se apruebe una partida presupuestal, al menos de 104 mil millones en el presupuesto del Estado del año entrante, para poder contar con ese monto de inmediato para los proyectos recogidos en el pliego de peticiones del campesinado movilizado.