Asociación de Hermandades Agroecológicas y Mineras de Guamocó
:: Magdalena Medio, Colombia ::

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El trabajo campesino y su importancia para un proceso de sostenibilidad alimentaria en zonas rurales
Yeny Alejandra Pino / Domingo 1ro de julio de 2007
 

Explorar las regiones de Colombia nos lleva a descubrir inmensas riquezas naturales de las cuales algunos de nosotros nos sentimos ajenos y aquellos que los han habitado como las comunidades campesinas, indígenas o negras, y los han cuidado y utilizado durante décadas, tienen su historia marcada por la violencia.

El campesinado en Colombia ha sido históricamente marginado tanto cultural como social y económicamente de los procesos de la sociedad en general. De esta forma ha sido dominado por grupos que han organizado el territorio, a través de reformas desde el Estado, acorde a los intereses de una elite, en detrimento de las necesidades de la mayoría campesina, agudizando las condiciones de desigualdad y pobreza que confluyen en la marginación de las comunidades desde todos los aspectos. Sumado a ello las políticas implementadas donde se refuerzan las acciones militares en las zonas rurales han agudizado los conflictos sociales y armados. Esto ha evidenciado históricamente la relación de estas presiones con los intereses que tiene el capital extranjero en algunas regiones de Colombia.

El sur de Bolívar es una de estas regiones, marcada por el conflicto y la agresión contra las comunidades que la habitan. Anudado a esto, es una región importante geoestratégicamente hablando para la implementación de megaproyectos de explotación minera, maderas, hídricos entre otros recursos, por parte del capital extranjero. Guamocó es una zona que hace parte del sur de Bolívar, estando ubicada en el costado occidental de la serranía de San Lucas, en límites con el departamento de Antioquia. Administrativamente, la mayoría de veredas que allí se encuentran pertenecen al municipio de Santa Rosa del Sur (Bolívar), y las demás hacen parte de El Bagre, Antioquia. Guamocó es conocida por ser una región rica en oro, pero también tiene un gran potencial en otros recursos.

Actualmente, a la multinacional Kedahda, filial de la Anglo Gold Ashanti Mines, la segunda mayor extractora de oro en el mundo, se le han dado en concesión extensas zonas ricas en recursos auríferos, que son habitadas y explotadas por comunidades campesinas y mineras desde hace mas de cuarenta años (Informe de la gira técnica exploratoria: 2007: 2). La gran mayoría de las minas se encuentran sin títulos, los mineros explotan estas tierras desconociendo la normatividad existente.

Caracterización de la población campesina en Guamocó

La región de Guamocó ha sido objeto directo de estos intereses extranjeros que han determinado las formas como se ha dado el trabajo históricamente en la zona (1).

Para entender los procesos económicos de la región de Guamocó es necesario dividir en dos partes esta región: la primera, la zona alta, conformada por las veredas que se encuentran más al interior, más lejos de El Bagre, las cuales se dedican principalmente a la extracción de oro en minas de veta y aluvión; y la segunda, la zona baja, conformada por las veredas que se encuentran más al exterior, las cuales son veredas de vocación agrícola (Informe de la gira técnica exploratoria: 2007: 2).

Así mismo es importante distinguir a la población campesina, la cual para Guzmán puede definirse como “aquel segmento social integrados por unidades familiares de producción y consumo cuya organización social y económica se basa en la explotación agraria del suelo, independientemente de que posean o no tierra y de la forma de tenencia que las vincule a ella, y cuya característica red de relaciones sociales se desarrolla en comunidades rurales” (Sevilla Guzman y Perez Yruela).

Los habitantes de esta región se caracterizan en dos grupos por su relación con el territorio y los vínculos sociales que se establecen sobre el mismo; por un lado está la población que se conoce como “flotante” y por el otro la nativa:

La población “flotante” se puede caracterizar como las personas que vienen de diferentes partes de Colombia como el Sucre, Córdoba, Choco o municipios cercanos como El Bagre, Caucasia, Monte Líbano, donde llegan a trabajar, por tres meses o más, en minería, agricultura o raspando coca, y cuando logran conseguir el suficiente dinero regresan por un periodo corto a sus casas; posteriormente regresan otra vez a la zona a trabajar. Por este motivo la población de Guamocó se caracteriza por una gran diversidad cultural.

La población nativa son personas que llegaron a la zona en su mayoría con características de población flotante, pero se establecieron permanentemente en esta zona con sus familias. Estos pueden ser vistos como una clase social formada por familias rurales que explotan la tierra con baja intensidad de capital y fuerte empleo de la fuerza de trabajo de que disponen individual o colectivamente, dedicando lo así producido a la unidad familiar. Tienen características culturales propias, y una actitud pasiva frente a procesos económicos de mercado, dadas sus mismas condiciones y posición en la estructura social.

Economía y trabajo en Guamocó

Dentro de las características del trabajo en la unidad familiar, no es esencial lo monetario para la producción en términos de mano de obra, ya que este se obtiene dentro de esta. La racionalidad del campesinado se basa en la satisfacción de las necesidades de consumo de la unidad familiar, “la actividad económica y fuerza empleada en la unidad económica campesina no están determinadas tanto por la cantidad de capital del propietario como por el tamaño de la familia y el equilibrio logrado entre la satisfacción de sus necesidades y la fatiga del trabajo” (Chayanov: 1974: 230), de esta forma el campesinado mide la inversión de su fuerza de trabajo retribuida en este equilibrio y no en términos del excedente de capital (ganancia) que en la racionalidad capitalista debe dejar el uso de esta

La población de la parte baja de Guamocó, se han dedicado generalmente a una agricultura de autoconsumo, de productos como: plátano, yuca, ñame y maíz. Estos no han sido suficientes para satisfacer las necesidades alimentarias de las familias, por tanto dentro de las formas de trabajo del campesinado se ha debido optar por realizar diversas actividades aparte del cultivo de su parcela (cuando la tienen), como labores artesanales o comerciales (2) por dinero extra que les permita la subsistencia.

El trabajo en parcelas diferentes a las suyas se conoce como semijornalero (Tobon: 69), el cual parte de un contrato verbal por días (jornal), para que el campesino trabaje en una finca en labores agrícolas y le es pagado de $12.000 a $15.000 dependiendo de la zona y la labor realizada. Además de la agricultura, la otra actividad económica de gran importancia para la zona baja de Guamocó es la arriería (Informe de la gira técnica exploratoria: 2007: 5). Este dinero es necesario para comprar insumos para el cultivo de sus parcelas, la adquisición de animales domésticos y/o complementar la dieta alimentaria.

Las vías de acceso son caminos de herradura o coloniales que impiden la movilidad fácilmente de cualquier tipo de insumos y productos, además el hecho de no tener la posibilidad de acumulación de capital por las mismas condiciones del trabajo y la racionalidad de producción/consumo, es que no se posee el dinero suficiente para invertir en herramientas que intensifiquen la productividad agrícola y que posibilite la entrada en un mercado, obligando esta tecnología obsoleta a un mayor empleo de la fuerza de trabajo en cualquier actividad y una inestabilidad en las diferentes labores.

En los casos donde se presenta un excedente de la producción dentro de la propia parcela, después de que se ha satisfecho las necesidades de la familia, se comercializa en un intercambio de productos de las comunidades campesinas tanto de la parte baja entre sí, y en mayor medida con la parte alta, debido a que esta ultima tiene una gran demanda de alimentos de afuera (tanto de la parte baja, como de El Bagre) por ser netamente minera; este intercambio se basa en la lógica de la solidaridad y de las necesidades de la comunidad.

A raíz del bloqueo económico que hubo en la zona en el 2006, estas dinámicas cambiaron; durante el tiempo que duró, las personas de la región debieron alimentarse de lo que había en las tiendas, lo cual también escaseo rápidamente; después del bloqueo las familias empezaron a sembrar en sus parcelas para evitar que esa situación se volviera a presentar de esa manera. Aunque para el momento había algunas familias que ya tenían esta practica, la mayoría de estas que habitaban la parte alta de la región compraban todo lo necesario con lo que les dejaba el oro. Así, después del bloqueo aumentaron las prácticas de cultivo en la zona alta de Guamocó, perjudicando la producción y comercialización, que tenia la parte baja con la alta, de productos agrícolas.

La parte alta de la región en su mayoría son población “flotante” que se dedican generalmente a la minería o a la actividad mas rentable en un periodo determinado, así desde su posición e intereses sobre la región hace que no sea fundamental para ellos cultivar para el autoabastecimiento, creándose una gran dependencia de la alimentación que ingresa a la región desde el Bagre. Su trabajo puede caracterizarse como de asalariados, que deben cambiar constantemente de sitios de trabajo, debido a que las posibilidades económicas del contratante también son limitadas, así haya todavía trabajo que hacer. El dinero ahorrado es gastado para las necesidades de la familia del trabajador que vive en el pueblo.

La llegada a la región es por medio de un conocido o familiar que vive en la misma. La forma de trabajar la minería es con un socio principal, con el cual se reparte en dos la producción una mitad para él y la otra mitad se reparte entre los otros trabajadores. El socio principal debe poner el dinero y la maquinaria, la cual no es muy sofisticada.

Así vemos que las relaciones sociales que se establecen entre los “flotantes” y los nativos, son fundamentales para la circulación de mano de obra, tierra y capital, y están mediadas por el parentesco y por el vecindario constituyendo otro elemento clave del ámbito doméstico de la economía campesina (Forero: 2002: 11).

En estos dos tipos de poblaciones es fundamental tener en cuenta que su trabajo esta condicionado por factores como son los ciclos de la naturaleza, donde se encuentran periodos en que la fuerza de trabajo no tiene ninguna actividad para ser empleada, lo cual establece tiempos de inactividad, Así como periodos en que la utilización de este es intensiva tanto en la agricultura como en la minería; esto hace que el trabajo en la región no sea muy estable.

El cultivo de la coca también hace parte de la economía de esta región, al cual han optado los campesinos debido a la imposibilidad de constituir un mercado agrícola a gran escala u otra actividad que sea constante en el aporte de ingresos necesarios para la subsistencia. Estos cultivos han sido parte de las políticas de fumigación, las cuales impiden la permanencia de algunos productos en el tiempo, pues los suelos se dañan y algunos cultivos se afectan mas que otros.

Concepciones del mundo del trabajo: relaciones sociales

Dentro de las concepciones que tienen algunos campesinos de la región, sobre el concepto del trabajo este se refleja como una actividad obligatoria para lograr algunos fines como lo son: la alimentación, adquirir bienes personales, la subsistencia en general de la familia, además como una labor que le da sentido a la cotidianidad de estos campesinos, que a través de él pueden asegurar un futuro para los hijos donde se les de mas oportunidades a estos, que los exonere de esta “esclavitud” que es para ellos el trabajo. Para los jóvenes, trabajar es necesario para retribuir los esfuerzos de los padres que los criaron, asumiendo esto como un compromiso ineludible. (3)

Las relaciones que se establecen dentro del trabajo, son dadas por las mismas relaciones de parentesco, donde se trasmite por generaciones las formas de trabajo y de relación con el medio natural siendo fundamental el cuidado de la naturaleza, haciendo hincapié en la explotación de recursos naturales únicamente necesaria para la subsistencia.

Este hecho marca una diferencia entre la población “flotante” y nativa, los primeros buscan emplear toda su fuerza de trabajo sin importar la cantidad de explotación de la naturaleza, la cual les genere mayores ganancias, diferente a los nativos que buscan emplear la fuerza necesaria para satisfacer las demandas de su familia. Lo más importante para estos dos grupos no es poder desempeñar la actividad que más les agrade si no la que sea más rentable, siendo la abundancia en algunas actividades un gran motivante para el trabajo

Como las formas de trabajo se consideran de sobre vivencia, no se cree que este pueda generar las condiciones para una vida digna, por ello se ve una resignación con esta actividad por que esto es lo que saben hacer y lo que les enseño a hacer los padres; se desea “vivir mejor” y se considera que con este trabajo no se van a poder mejorar sustancialmente las condiciones, además el costo tan elevado de los productos que se traen del Bagre a la región y la misma inestabilidad de las actividades, no van a contribuir a estos cambios que se desean

Las relaciones sociales son de colaboración mutua frente a las necesidades inmediatas, siendo en la mayoría de los casos aparte de vecinos, compañeros de trabajo. La forma como se nombran entre ellos en la zona es como “el personal”, esto demuestra lo relevante que son las relaciones de trabajo que distingue esta población, especialmente la “flotante”, la cual sus intereses en la zona son netamente monetarios.

Se ha evidenciado que los diferentes intereses que han manifestado las poblaciones de la zona en su permanencia allí, han agudizado los conflictos sociales, ya que las condiciones de la población “flotante” hace que estos no tengan un sentido de pertenencia por el territorio, y que en palabras de un poblador nativo de la zona, se considere el problema de los conflictos sociales como consecuencia de que; “todos los pobladores no son de la misma raza, no tiran para el mismo lado, además los intereses de unos que son los que viven constantemente en la región son diferentes de los que van flotando que vienen tan solo tres meses a sacar dinero” (entrevista a campesino: 2007), esto dificultad los trabajos colectivos y el bienestar de la comunidad, ya que ellos no sienten que pertenezcan a esa comunidad y no les interesa aportar trabajo gratis para ella.

Aunque hay intenciones de algunos de los pobladores para el trabajo colectivo, no hay el capital suficiente que permita desarrollar proyectos, además los campesinos no pueden fácilmente aportar su fuerza de trabajo por un día o jornal, ya que las mismas condiciones de su economía los obliga a utilizar está en la búsqueda del dinero necesario para comprar lo que la producción en su parcela no les proporciona.

Viabilidad y pertinencia de una propuesta alimentaria sostenible...

Puede plantearse, a partir de las anteriores caracterizaciones de la producción agrícola, que no hay posibilidad de ahorro porque las formas de trabajo campesino no están operando en términos de ganancia/inversión, además responde esto a otros factores objetivos como el hecho de no existir los medios para un mercado que estimule la producción para la comercialización, por tanto la producción es solo de autoabastecimiento y no genera excedentes económicos; el trabajo en la agricultura solo cubre una parte para la reproducción de la fuerza de trabajo. Además la falta de ahorro para invertir en nuevas herramientas disminuye la productividad del trabajo necesitando mas fuerza de trabajo para desarrollar el mismo.

Aunque la minería o la coca puede dejar ganancias de acuerdo a como esté la producción, no se puede invertir en ganadería o especies mayores, por la situación de orden publico, y por otro lado no tiene sentido en una producción agrícola a gran escala hasta que no estén las condiciones para un mercado. Así la economía agrícola campesina de esta zona se mantiene al margen de una economía capitalista, de acumulación e inversión de capital y se enmarca en una economía del intercambio de productos entre veredas.

El hecho de no estar insertos en un mercado que exija mayor producción y demande gran parte de trabajo, fortalece en la lógica de producción/ consumo una explotación de la tierra que no llega a su capacidad optima, dejándose terreno agrícola subexplotado; aquí podemos plantear el factor tierra con una parte de su capacidad inactiva, que viene de la mano de una reserva en la fuerza de trabajo que no es empleada. Otro elemento para mirar en la reserva de mano de obra es la constitución de la unidad familiar, que hace que las fatigas del trabajo sean repartidos entre los integrantes de la familia la cual según Chayanov, la intensidad del trabajo varia de manera inversa a la capacidad de trabajo relativa de cada unidad de producción, el trabajo excedente que genera la nueva mano de obra dentro de la familia, aunque aumenta el consumo promedio de la familia, disminuye la necesidad de empleabilidad de un esfuerzo superior de los otros trabajadores mermando las fatigas. La unidad domestica de explotación agraria depende de las necesidades de consumo familiar, por tanto cuanto aumentan la fuerza de trabajo en la familia esta debe emplearse por fuera de ella, abriéndose el mercado de trabajo con trabajadores sin propiedad

Sumado a esto la demanda de la fuerza de trabajo este condicionado por los periodos donde el trabajo aumenta o disminuye por cuestiones de la naturaleza, las necesidades de la economía de la zona, la adquisición de herramientas entre otros factores, que hace que esta población este inactiva por periodos, planteándose así una subutilización de este factor y la necesidad del desplazamiento de esta mano de obra por fuera de la región a lugares donde haya una demanda de esta, haciendo parte de lo que llamamos población “flotante”.

Queda explicito la posibilidad que hay en la zona, desde la capacidad de producción de la tierra y la cantidad de mano de obra, de construir actividades económicas diferentes de las que se conocen en la región como la explotación sostenible de la madera (silvicultura) o intensificar las que ya hay, donde se busque como objetivo principal el desarrollo de la comunidad y el mejoramiento de sus condiciones sociales, económicas y alimentarias

…desde el trabajo campesino y su organización

Las dinámicas sociales y económicas de las comunidades primordialmente agrarias, requieren de estudios que intensifiquen y exploten los recursos naturales, físicos y económicos que poseen muchas de las regiones de nuestra nación que tienen recursos innumerables y que con una buena organización comunitaria facilitara procesos alimenticios y nutritivos que son muy deficientes en las zonas rurales.

Son los influjos globales del capitalismo crecientemente mundializado, los que agudizan los índices de pobreza y miseria en todo el país, ello no es porque tales influjos son negativos perse, sino porque la economía campesina por ejemplo no puede competir en un mercado mundial con empresas macros.

La economía campesina en contraste con la globalización queda alienada y representada como un mínimo proceso en este gran movimiento económico, los pequeños productores rurales que desean estar ligados a relaciones capitalistas, no poseen los factores de producción necesarios, ni los conocimientos para enfrentarse a un mundo comercialmente capitalizado.

Son las diversas estrategias de vida, sobre todo de sostenimiento y cubrimiento de las necesidades más básicas, que constituyen elementos a tener en cuenta para la confrontación de problemáticas económicas, saludables y de seguridad que se viven en la zona.

Es importante en este panorama comunidades organizadas en pro de su bienestar pero sobre todo de su sostenibilidad en una alimentación sana y nutritiva, la cual necesita de un trabajo que sea aportado para la comunidad por parte de los individuos que la integran, la sostenibilidad hace referencia pues a un proceso que busca la utilización colectiva de la tierra para generar alimentos de autoconsumo, en primera instancia, que permita asegurar a la población su dieta alimentaria a largo plazo.

Este es un proceso que tiene un importante trasfondo político por su carácter colectivista. A su vez debe permitir un cuidado sostenible del medio ambiente, generando empleo para la misma población, una repartición equitativa de lo producido y capital para el sostenimiento de este proceso, además de lograr impulsar desde el uso adecuado de la tierra, un proceso muy importante como lo es la tenencia de la misma. Sin embargo, debemos evaluar las condiciones que ofrece esta población, desde sus formas de trabajo y relaciones sociales, para un proceso de sostenibilidad alimentaria, cuales podrían ser los obstáculos o fortalezas:

• Sabemos que la alimentación depende de los cultivos que se den en la parcela y la capacidad económica que posean los campesinos para adquirir los productos de las tiendas. Si sabemos que el contrato por jornal es inestable ya que depende de la producción que haya en las diversas actividades, el poder adquisitivo monetario también lo es, así individualmente no se podría plantear esta propuesta alimentaria, pero es claro que estar constituido en gran parte por una población “flotante” hace que los trabajos colectivos se vean truncados por los conflictos de intereses que hay sobre la zona

• Un elemento importante en una buena alimentación son los nutrientes que la transformación de los alimentos vegetales y animales proporcionan pero las dificultades de invertir en animales para suplir las necesidades, teniendo en cuenta que la inversión pone en riesgo la integridad de las personas, por el conflicto armado, obliga a seguir consumiendo en las tiendas. Esta situación contribuye al gasto total de los ingresos de las familias porque el costo de la comida es muy alto.

• Se evidencia un desinterés por parte del Estado en el desarrollo de las comunidades por su total abandono en materia de educación, salud, infraestructura y apoyo tanto técnico como económico en proyectos productivos para la región.

Debe plantearse lo estratégico que sería fortalecer esta parte alimentaria en nuestras regiones, desde la academia, las organizaciones sociales, campesinas, sindicales, ONG, etc., enfrentando y superando a la par procesos políticos, culturales, económicos y de violencia que atraviesa todo tipo de esfuerzos ya sean individuales o colectivos. Así hay que entender que aunque hay condiciones económicas que obstaculizan propuestas como la sostenibilidad alimentaria en comunidades campesinas, existen factores como el conflicto social y armado que se ha establecido en estas comunidades logrando establecer desajustes en cualquier idea de comunidad, por el contrario se ha enfatizado en la disgregación de las poblaciones y en la exacerbación de la violencia “legitima” o “ilegitima” como mecanismo de control y orden social. Aquí la sostenibilidad alimentaria tienen una gran apuesta, ya que el trabajo colectivo y organizado en beneficio de la comunidad, debe ser el primer paso en esta en busca de un proceso que contribuya a situaciones más macro como la reducción de las desigualdades en el campo y la ciudad y la soberanía de dichos pueblos.

Así apuntar hacia un proceso de soberanía alimentaria que permita a las comunidades tener la capacidad tanto económica, técnica como social para decidir sobre el tema alimentario de los suyos y esto en un contexto el cual el mercado de alimentos a nivel mundial (4) está siendo atravesado por avances científicos como las modificaciones genéticas que alteran el orden natural de los ecosistemas y que por lo mismo están modificando las estructuras sociales y culturales campesinas, generando nuevas formas de relaciones de producción en el campo e interacción con el territorio. Para algunos campesinos es fundamental “construir una conciencia colectiva por el derecho a la tierra, a la alimentación balanceada y nutritiva peor sana, es decir, sin contaminantes, sin transgénicos, una alimentación orgánica en armonía y equilibrio con la naturaleza” (Revista La Marcha: N.3: 18).

Notas

1. “En 1970 cuando Estados Unidos rompió el pacto, sacaron sus reservas auríferas para financiar la guerra de Vietnam, y la onza Troy alcanzó la cifra récord de 800 dólares. El eco de la bonanza aurífera se escuchó en el mundo y en Colombia. Simití, en el sur de Bolívar, hacia 1975 se convirtió en un hervidero de mineros.

La mayoría de los guaqueros venía de Boyacá y Santander, con experiencia en la extracción de esmeraldas de Muzo y sus alrededores. Las formas como se establecieron estas poblaciones de trabajadores “flotantes” generaron conflictos con los nativos de Simití. (Quevedo: 2000).

2. Actividades artesanales o comerciales hace referencia a la actividad económica, generalmente de tipo extractivo primario, pero que incluye industria domestica rural y otras formas de trabajo no agrícola. (Chayanov: 1974)

3. Es contradictorio el discurso de los adultos cuando dicen que no quieren que los hijos vivan sus mismas condiciones, pero lo único que les enseñan es a trabajar la tierra y el deber moral que tienen como hijos de retribuir todos esos esfuerzos de los padres. Frente a esta presión, el joven debe realizar la actividad que sabe hacer lo antes posible en su vida laboral, realmente no tienen ni el tiempo, ni los recursos para tener otras oportunidades.

4. Este tema se torna mucho más complejo cuando se sabe que la apertura del mercado agrícola en países pobres ha condicionado a los mismos a una producción de monocultivos en el campo que responde más a las dinámicas de la economía mundial que a las necesidades de la población, generándose “mayor dependencia del abastecimiento externo de bienes estratégicos como alimentos, insumos industriales y maquinaria, así como de una mayor supeditación hacia el financiamiento externo” (Del Valle Rivera: 2004: 88)

Grandes potencias como los E.E.U.U y Europa se plantean la autosufiencia alimentaria como una cuestión de seguridad y soberanía nacional, por ello han fortalecido la producción interna de alimentos a través de estímulos económicos y técnicos al desarrollo de estas y cierre parcial de sus fronteras, incentivándose el proteccionismo de esta parte de la economía.

Colombia se está convirtiendo en un país consumidor, antes que productor, a pesar de la capacidad agrícola que posee, los recursos naturales y una gran parte de su población inactiva. (Del Valle Rivera: 2004: 88)

Bibliografía

- Chayanov, Alexander V. “La organización de la unidad económica campesina”. Ediciones Nueva Visión. Buenos Aires, 1974.

- Del Valle Rivera, Maria del Carmen (Coordinadora). “El desarrollo agrícola del tercer mundo en el contexto de la mundialización”. Plaza y valdes. Mexico, 2004.

- Entrevista a Campesino. Guamocó, Sur de Bolivar, 27 de abril de 2007.

- Equipo técnico de la Asociación Campesina del Valle del río Cimitarra. “Guamocó: abandono estatal, minería y conflicto político, social y armado. Informe de la gira técnica exploratoria”. 16 de febrero de 2007.

- Forero Álvarez, Jaime. Cuadernos tierra y justicia no. 2. “La economía campesina colombiana 1990-2001”. ILSA. Bogotá, 2002.

- Quevedo Hernández, Norbey. El tesoro de las autodefensas. En: El Espectador. Bogotá, noviembre 26 de 2000.

- Sevilla-Guzmán, Eduardo y Manuel Pérez Yruela. Para una definición sociológica del campesinado. Sin referencias.

- Tobon, Alonso. “La tierra y la reforma agraria en Colombia”. Ediciones Cáncer. Bogotá.