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Ignorancia y ridiculez, dos males que afectan a algunos gobernadores
John Heiver Rada Navarro / Lunes 26 de enero de 2015
 

Es ridículo escuchar y leer en prensa nacional las afirmaciones que hacen algunos gobernadores de nuestro país, cobijados por un manto de ignorancia, acerca del estado actual de las regiones en torno al conflicto social y armado, y el desarrollo de los diálogos en la Habana.

Causa escozor leer las respuestas que dan algunos gobernadores a dos interrogantes formuladas por el diario El Espectador (24 de enero de 2014, versión digital) y publicado en días pasados, en donde se les pregunta sobre ¿Cómo se están preparando los departamentos que dirigen para el posconflicto y el mensaje que enviarían a los negociadores de la Habana?

Es evidente que la gran mayoría de los gobernadores que respondieron a estos interrogantes están MFP (Meando Fuera del Pote). Su forma de ver y analizar el actual conflicto que lleva más de medio siglo sigue siendo simplista y su visión de posconflicto bastante vago. Algunos parecieran tener claro que el posconflicto no es el simple silencio de los fusiles, pero todos parecieran coincidir en la idea funcional-mecanicista que la solución al conflicto y el camino al posconflicto es una cuestión de plata. Emplean la ecuación: entrega de armas de FARC + aumento de plata para los entes territoriales = posconflicto. Es una posición bastante errada y totalmente fuera de contexto.

Ahora bien, lo más aberrante son las respuestas que dan los señores Richard Aguilar (gobernador de Santander), Juan Carlos Gossaín Rognini (gobernador de Bolívar) y Carlos Alberto Botero (gobernador de Risaralda), quienes afirman que en sus departamentos “ya se vive el posconflicto”. ¡Que desfachatez!

Richard Aguilar sostiene con propiedad que Santander ya goza de una realidad en posconflicto y que la insurgencia ya no existe en su territorio. En palabras textuales afirma, “en Santander ya estamos viviendo el posconflicto; tenemos un departamento sin subversión y estamos dedicados a la inversión social”. Habrá que preguntarle qué tipo de alucinógenos consume y de paso sugerirle una visita al psiquiatra.

En ese mismo sentido, para Carlos Alberto Botero las fuerzas militares cual mesías llevaron el posconflicto a Risaralda cuando, según él, las FARC fueron “desplazadas” hacia el Chocó, además, afirma que, “el posconflicto lo vivimos hace rato”. ¿En qué burbuja fantasiosa estará metido? Otro que requiere psiquiatra con urgencia.

Y por último, con un aire de folclorismo y poca seriedad Juan Carlo Gossaín afirmó que “los Montes de María, otrora zona azotada por la violencia, ya está viviendo el posconflicto. Se han realizado los Juegos de la Paz, el Festival Multicultural, obras de infraestructura vial”. Es una burla para este sufrido departamento bolivarense, que es uno de los más desiguales y con las más precarias condiciones de vida para su población.

En conclusión, algunos gobernadores están MFP y la ignorancia y la ridiculez son los dos males que los arropan. Esperemos tengan éxito en su visita al psiquiatra.