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Los victimarios quieren imponer un empate moral con las víctimas
David Rabelo Crespo / Miércoles 11 de febrero de 2009
 

Los victimarios quieren imponer un empate moral con las víctimas. Quienes cometieron los peores actos de barbarie contra la población civil, ahora buscan imponerle a la sociedad y en particular a las organizaciones sociales, sindicales, de derechos humanos y a quienes pensamos diferente, una censura moral, para igualar sus acciones criminales con el accionar justo y legal de las organizaciones legítimas de la población civil. Para ello están utilizando sus «versiones libres» para continuar con la campaña de desprestigio contra las organizaciones y sus dirigentes; pero, además, utilizan el poder del dinero mal habido con el fin de patrocinar documentos y «libros» para cuestionar, sindicar, deslegitimar la labor de las organizaciones y así justificar, ellos, los paramilitares, sus macabros actos.

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Rodrigo Pérez Alzate, alias ’Julián Bolívar’, peón del terrorismo de estado en el Magdalena Medio

En la pasada «versión» del narco paramilitar Rodrigo Pérez Alzate, alias "Julián Bolívar", se vino lanza en ristre contra los dirigentes sociales de Barrancabermeja, y utilizando como siempre la mentira como su accionar predilecto, repitió la sarta de falsedades que ya había dicho uno de sus compinches. No contento con todo lo anterior, y de manera cínica, manifestó que los padres de familia de menores de edad que ellos se llevaron a la fuerza se sentían orgullosos de que sus hijos menores estuvieran en las filas de estos criminales. ¡Qué desfachatez! ¡Entonces ahora los barranqueños le salimos a deber a este criminal de guerra!

No contentos con el accionar criminal, estos sujetos están financiando la publicación de libros para que le hagan apología a sus atrocidades, como el caso de Orian Jiménez, quien es el autor del libro «Las guerras del Magdalena Medio», donde además de repetir lo de siempre, señalar a las organizaciones sociales de tener vínculos con la insurgencia, le hace una apología descarada al paramilitarismo. Pero lo grave de todo es que este sujeto Orian Jiménez, según la revista Semana, publicada en el mes de abril de 2008, hace parte del Bloque Central Bolívar, denunciado por el teniente del Ejército, David Hernández, quien se encuentra en EU y es testigo clave de la Corte Suprema de Justicia en el tema de la parapolítica.

Todos estos señalamientos de que somos objeto por parte de estos criminales, buscan cobrarnos la posición clara y sin ambages que hemos expresado sobre la Ley 975, mal llamada "de justicia y paz", considerada como un instrumento de impunidad y que sirve de base para la farsa del proceso de paz entre el gobierno de Uribe y sus socios los narcoparamilitares, y que les permite «pagar» con sólo ocho años de cárcel las peores atrocidades cometidas por estas «santas palomas», burlando de manera descarada a las víctimas y a la sociedad.

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"Las guerras del Magdalena Medio", apología descarada al paramilitarismo.

Esa es la verdadera razón por la cual somos objeto del odio visceral de estos bárbaros, que no escatiman esfuerzos para señalarnos, estigmatizarnos y pretenden involucrarnos e igualarnos con sus actos macabros, utilizando el infundio y la mentira como el arma de su despreciable accionar terrorista. Para ellos somos la piedra en el zapato, por eso buscan asesinarnos física, jurídica o moralmente, para acallarnos y así lograr que todas sus bestialidades, que siguen cometiendo, sean abrazadas con el manto de la impunidad, al que están acostumbrados.

Es hora de que digan la verdad de quiénes los acompañaron en su accionar depredador de la vida, de los presupuestos públicos y cómo se tragaron las regalías destinadas para inversión social y cómo acabaron con los recursos destinados a la salud, cómo expulsaron a los campesinos de sus tierras para robárselas; es hora de que digan dónde están las motosierras con las que descuartizaron vidas inocentes y el tejido social de toda una comunidad.

No le falta razón al periodista y abogado Ramiro Bejarano Guzmán, quien manifestó en su columna del diario El Espectador del pasado domingo 25 de enero lo siguiente: «rondan maniobras palaciegas encaminadas a hostigar a opositores y críticos, no sólo con respuestas destempladas sino con certeras amenazas de involucrarnos a quienes pensamos diferente en acciones criminales o terroristas». Precisamente, esas maniobras urdidas por los mercenarios de la vida y la verdad, a través de burdos señalamientos y utilizando a sus secuaces legales o ilegales, son las que han salido a flote en estos días, con el nefasto propósito de deslegitimar el trabajo de las organizaciones sociales, con el fin de justificar la criminalización o judicialización de sus dirigentes.