Asociación de Hermandades Agroecológicas y Mineras de Guamocó
:: Magdalena Medio, Colombia ::

Loading
Mapa del sitio
Suscríbete a servicioprensarural

El Código de Minas: una de las rodillas temblorosas del Establecimiento. El caso de Guamocó
Shameel Thahir Silva / Viernes 27 de marzo de 2009
 

“El gobierno colombiano tiene la rodilla temblorosa en tierra para el oro yanqui y la metralla homicida para el pueblo”
Jorge Eliécer Gaitán

En un principio este artículo iba a tratarse exclusivamente sobre el código de minas colombiano, más conocido como la ley 685 de 2001 y su impacto sobre el proceso organizativo de la comunidad afrodescendiente de Guamocó. Guamocó es una zona ubicada en el costado occidental de la serranía de San Lucas, entre los departamentos de Antioquia y el sur de Bolívar; administrativamente la mayoría de veredas que allí se encuentran pertenecen al municipio de Santa Rosa del Sur (Bolívar), y las demás hacen parte de El Bagre (Antioquia). Con el correr de las lecturas y la investigación sobre el tema, me di cuenta que el Código de Minas es sólo una cara del gran escenario que muchas y muchos de nosotras y nosotros desconocemos completamente sobre una problemática de gran peso dentro del futuro de lo que todas y todos consideramos como Colombia: la propiedad de los recursos naturales del territorio colombiano y el destino de los beneficios económicos que estos traen después de su extracción.

La política minera estatal y su relación con el capital transnacional

 [1]

“Cuando la sangre corre por las calles, es tiempo de comprar propiedades” [2]

En Colombia la transnacional Anglogold Ashanti hace presencia escondiéndose bajo el nombre de su filial Sociedad Khedada. Anglogold Ashanti es el resultado de la fusión de dos antiguas transnacionales del sector minero: la Anglogold Limited, de origen sudafricano, y Ashanti Goldfields Company Limited, con sede en Ghana (África), y aunque parezca increíble Anglogold Ashanti es sólo uno de los negocios del monstruo Anglo American, plc la cual también esta en el negocio del carbón, cobre, el aluminio, el zinc, entre otros, entre esos el oro, en el cual la Anglogold Ashanti es una filial de Anglo American plc, especialista en el tema del saqueo de este metal.

La Anglogold Ashanti es una transnacional constituida con capitales del imperio estadounidense, Inglaterra, diversos países europeos, Sudáfrica y una minoritaria parte de los asiáticos. Sus operaciones de robo se han consolidado en cuatro continentes en diez países con 21 proyectos que nunca paran, los cuales son: Argentina, Brasil, Sudáfrica, Ghana, Malí, Tanzania, Namibia, Guinea, Australia, Estados Unidos. Actualmente la serranía de San Lucas en el sur de Bolívar colombiano es su proyecto número 22 según sus planes.

La compañía Khedada fue creada el 18 de febrero del año 2003 en las Islas Vírgenes, ubicadas en la zona caribeña, pero constituida en Colombia como la Sociedad Khedada el mes de septiembre del mismo año, por intermedio de abogados de la firma Parra, Rodríguez & Cavalier, la cual recientemente actuó como instancia de consulta por parte del sector privado en el Equipo para las Negociaciones Comerciales del Tratado de Libre Comercio(TLC). [3].

Como en este país la vida vale tan poco, lo usual es que los papeles demuestren más que la buena fe de las personas o comunidades. En 1950, Juan de Dios Higuera le compró a un francés diez minas del sur de Bolívar. 32 años después la familia Higuera Palacios [4] reclama propiedad sobre los vastos terrenos de calidad minera en todo el sur de Bolívar, aunque durante todo ese tiempo la mina no haya sido explotada en ningún sentido por los “dueños” y claramente haya sido el lugar en donde un sinnúmero de familias de colonos de diferentes departamentos del país construyeron una vida. Como lo dicen las memorias del Cuarto Foro Departamental sobre la Problemática Agraria y el Desplazamiento Forzado llevado a cabo en Medellín en agosto del 2006: “La ley 20 de 1969 dice que si uno alega propiedad privada sobre el subsuelo, usted tiene que sustentar primero título de la corona española, si no, una sentencia del contencioso administrativo, en este caso el Consejo de Estado, que le reconozca la propiedad privada. Segundo que usted no debe haber parado de explotar más de seis meses la mina o el pozo de petróleo porque si no automáticamente revierte a la Nación sin que ninguna autoridad lo declare”.

El negocio que ha perseguido la familia Higuera Palacios desde hace tantos años es servir de intermediario para poder venderle las ricas tierras del sur de Bolívar a la transnacional que dé la mejor oferta. Desde 1985, la señora Luisa Fernanda Aramburu se ha vinculado en un inicio como representante de la familia Higuera Palacios a este elaborado proceso que termina con el Código de Minas del 2001 y el Plan Nacional para el Desarrollo Minero en el año 2019, entre otros.

La señora Luisa Fernanda Aramburu presenta, con el beneplácito del Ministerio de Minas, un proyecto de ley para un nuevo código de minas en 1996, el cual proponía: el desmonte de la empresa estatal minera Minercol Ltda., la privación al Estado del control ambiental sobre las explotaciones, la habilitación de nuevos territorios nacionales para el aprovechamiento minero transnacional, la introducción de excelentes rebajas tributarias y la inclusión de un contrato de explotación exclusiva que beneficiaba a la Corona Goldfields (primera interesada en explotar el sur de Bolívar). Afortunadamente los movimientos sociales se aglutinaron en contra de este ataque a los recursos naturales que son de exclusiva propiedad del pueblo colombiano y se logró detener ese proyecto de ley.

En 1999, la Anglogold Ashanti compró la mitad de la Corona Goldfields. La señora Luisa Fernanda Aramburu, después de la victoria del movimiento social del 96, se convirtió en la representante jurídica de la Corona Goldfields, mientras paralelamente seguía representando a la familia Higuera Palacios en sus descaradas reclamaciones. Además le abrió campo a la empresa Minera San Lucas para que iniciara la explotación a gran escala de la región, intentando hacerle frente a la ley 20 de 1969, todo con la colaboración de la familia Higuera Palacios y la complicidad del Gobierno, pues además es clara su cercana relación con el ministro de Minas del gobierno de Andrés Pastrana Arango (1998 -2002), Rodrigo Villamizar. Todo este recorrido desde 1985 llevó a la señora Luisa a convertirse tristemente en la única colombiana miembro de la junta directiva de la Sociedad Khedada. Dicha señora ha trabajado por más de 20 años a favor de las transnacionales, buscando su beneficio sin importarle para nada la suerte de sus compatriotas.

Al fallar el último intento de código de minas, el gobierno de Pastrana Arango ordena, en coordinación con la Anglogold Ashanti, varias empresas del sector y organismos internacionales, la elaboración de la nueva ley a Adriana Martínez Villegas y Martínez Canabal y Compañía S.A., quienes constituyen una unión temporal el 15 de enero de 1999. Estos abogados representan a las compañías que en Colombia son subsidiarias de la Cemex (Cementera Mexicana), de Ingeniesa S.A., del grupo Suizo Holcim y de Ladrillera Santa Fe (Sintraminercol, 2006 p 4, 8). También los abogados Martínez Córdoba Asociados están involucrados en la creación de la normatividad minera, ambiental y posteriormente la petrolera (Sintraminercol, 2006 p9). De esta convergencia de intereses y gracias al apoyo incondicional de un gobierno vendido al capital transnacional (al igual que el actual) nace la ley 685 de 2001.

En mayo de 2006 la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME) [5] publica junto al Ministerio de Minas y Energía del gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez el “Plan Nacional para el Desarrollo Minero: Visión al Año 2019” que no es otra cosa que la política de estado de los próximos diez años frente al desarrollo del sector minero nacional.

Del “Plan Nacional para el Desarrollo Minero: Visión al Año 2019” quiero destacar:

“A partir del Plan Nacional de Desarrollo Minero 2002 -2006, el alcance de la planeación estatal del sector empieza a entenderse como el espacio definido por las variables que la institucionalidad minera puede controlar y por las acciones que ésta puede ejecutar o gestionar. En tal sentido, los planes para el desarrollo minero se conciben actualmente como instrumentos orientadores de la gestión de las instituciones del sector hacia los objetivos de la política minera estatal y queda en claro que es la iniciativa privada la única fuerza capaz de generar el desarrollo minero del país”.

Como podemos observar, si el Código de Minas (ley 685 de 2001) fue diseñado por las transnacionales para su beneficio, y aceptada sinvergüenzamente por el gobierno de turno, el gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez le entrega en bandeja de plata con el Plan Nacional para el Desarrollo Minero, documento oficial que servirá de base para cualquier legislación futura sobre el tema, los recursos naturales no renovables propios de la actividad minera a las transnacionales para el desarrollo de sus mega proyectos (que son unos megarrobos).

Consecuencias de la política minera estatal

”Hace 500 años los conquistadores vinieron y nos robaron las riquezas de las minas. Es lo mismo que pasa hoy. Sólo que hoy vienen como empresas multinacionales. Existe una palabra para este proceso y se llama neocolonización” [6].

El equipo técnico de la Asociación Campesina del Valle del río Cimitarra (ACVC) estableció siete puntos que expresan el carácter arrodillado, regresivo y antisocial de la ley 685 de 2001, mejor conocida como Código de Minas:

1. Eliminó las categorías de pequeña, mediana y gran minería, a las que recogió en las llamadas “unidades productivas mineras” en las que están en igualdad de condiciones el pequeño minero y el gran inversionista.

2. Fijó un nuevo esquema contractual a través del contrato de concesión, que se convirtió en la única forma de contratar con el Estado. Incluso en áreas de reserva minera especial.

3. Con esta modalidad, se estableció que un empresario minero puede pasar de la fase de exploración a la de explotación de los recursos naturales no renovables con una única licencia y de manera automática.

4. Fijó en 30 años la duración del contrato de concesión, dándole prelación al empresario minero para que pueda prorrogarlo hasta por 25 años.

5. Definió nuevas reglas para la expedición del título minero, por ejemplo, eliminó el requisito de contar con licencia ambiental en la fase de exploración.

6. Definió la minería como una industria de interés público al capital privado, independiente de su escala de explotación.

7. La autoridad minera se transfiere al respectivo departamento y alcaldía.

A lo observado por la ACVC hay que agregarle dos puntos que me parecen de vital importancia.

8. La posibilidad de una segunda prorrogación a los contratos de concesión, lo que significa la oportunidad de que las transnacionales exploten por un siglo las riquezas mineras del país (capitulo VII del Código de Minas en su articulo 228).

9. Se rebajó el porcentaje de regalías del 15% al ¡0,4%! (ver en el artículo 227 y el capítulo 22 de Aspectos Económicos y Tributarios del código). Palabras más, palabras menos, de cada cien pesos en ganancias de la transnacional, el estado colombiano sólo recibe 40 centavos, cuando en la década pasada recibía 15 pesos como mínimo.

Terrorismo de estado y violencia paraestatal en beneficio de las transnacionales

El Foro de los Pueblos frente a las Multinacionales Mineras y Energéticas [7] se realizó del 19 al 21 de septiembre del 2008 en la comunidad de Sipirra (territorio indígena), parte del resguardo indígena Cañamomo Lomaprieta, cerca de Riosucio (Caldas). El motivo era sencillo pero contundente: la Sociedad Kedahda obtuvo, gracias al Código de Minas, concesiones de explotación en su territorio ancestral, tanto así que entre mayo y abril de ese año empezó a realizar los primeros estudios con el respaldo de la fuerza pública, cumpliendo con esto los lineamientos de la tan defendida política de “seguridad democrática”.

La nueva declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas [8], la cual el gobierno Uribe se abstuvo de firmar, reza que se le debe consultar a los pueblos indígenas, como habitantes ancestrales de la región, antes de siquiera empezar estudios para la explotación de los recursos naturales que reposan en el territorio, lo cual no se hizo, en una acción profundamente antidemocrática, a pesar de que vivimos en un país de “democracia profunda” como dicen muchos.

En el foro se manifestó el temor ante las posibles represalias desde el Estado y el paraestado que puede traer el hecho de hacerle frente a la invasión de su territorio por parte del capital transnacional. Se mencionó el asesinato por parte del Batallón Antiaéreo Nueva Granada de Alejandro Uribe Chacón [9], líder social del sur de Bolívar que tenia como único crimen poner la cara por su comunidad ante los intereses de la Sociedad Kedahda en la región.

“Alejandro Mantilla, del Centro de Cooperación al Indígena, dio una presentación en el foro donde mencionó algunas cifras ilustrando la relación entre las actividades de las empresas mineras y las violaciones a la populación local: La Kedahda ha solicitado concesiones en 336 municipios colombianos. En el 99,9% de estos municipios han habido desplazamientos forzados, y más de seis mil personas han sido desplazadas de estos municipios. En el 70% de los municipios donde tiene intereses la Kedahda, se han registrado casos de tortura y ejecuciones extrajudiciales” [10].

Guamocó y sus alrededores: donde los ojos rapaces del imperialismo están enfocados

Una de las grandes ironías del sur de Bolívar es el hecho de que la población de colonos, que se ha abierto paso ahí en los últimos 50 años, provenientes de las sabanas del Caribe, Boyacá, Santander y Antioquia, es la más pobre del departamento. Con escasez de escuelas y centros de salud, pobres vías de comunicación y transporte, altos niveles de analfabetismo y generalmente en deficientes condiciones sanitarias. La ironía está en el hecho de que el sur de Bolívar es, según muchos estudios, uno de los pocos lugares con la mayor concentración de oro que se pueda extraer sobre el planeta Tierra [11], lo que convierte a los habitantes del sur de Bolívar en unos de los tantos marginados del estado colombiano, con la diferencia de que éstos viven literalmente sobre una montaña de oro, de la cual sacan lo suficiente para sobrevivir y consolidarse como comunidad. En palabras de un poblador de la región: “A pesar de estar literalmente sobre una mina de oro, convivimos en medio de la pobreza y muchas precariedades. Aunque ahí estén montañas de oro y los filones más ricos del país, seguimos siendo marginados”.

La minería artesanal en el sur de Bolívar es un trabajo de supervivientes como ya se dijo [12]: Las jornadas superan fácilmente las 12 horas y generalmente no diferencian la luz del día de la de la noche, los mineros están expuestos a problemas en las articulaciones por las malas posturas durante largos periodos de tiempo y, sobre todo, se encuentran en constante peligro por los derrumbes dentro de los socavones, en donde además lidian con el aire enrarecido vistiendo cualquier cosa menos la indumentaria apropiada para este trabajo tan delicado.

“Los mineros se ven sometidos por los intermediarios del oro, quienes no pagan un precio justo y sacan muchas ventajas en la comercialización” [13].

En el sur de Bolívar el desempleo oscila entre el 30% y el 50%, entre el 70% y el 80% de los hogares y personas tienen necesidades básicas insatisfechas (NBI), la cobertura del servicio eléctrico es de 55%, de acueducto del 38%, y el alcantarillado apenas alcanza el 16,5%. En materia de educación cerca del 40% de los niños no frecuentan las aulas, el analfabetismo se encuentra entre un 20% y 27% en los municipios de la región y el 75% de la población no alcanza a terminar la secundaria [14].

“Cada gramo de oro alimenta a grupos enteros de familias y luego queda un poco para el resto de vecinos, a donde llegan estos recursos por la economía interna del lugar” [15].

Es claro que recientemente las empresas mineras transnacionales, grandes monstruos que tardíamente se dieron cuenta de que el planeta Tierra es finito, mientras que ellos se mueven en un sistema que da por sentado que las materias primas con las que justifican sus negocios de robo, son de carácter infinito, han fijado sus planes de expansión imperialista y neocolonización en Sudamérica. Por lo tanto la serranía de San Lucas en el sur de Bolívar colombiano, como ya lo explicamos antes, es un lugar de obligatoria parada en su correría de robo y muerte en beneficio de los dueños del capital y sus representantes, entre estos la Sociedad Kedahda.

Aheramigua: empoderando a las comunidades del sur de Bolívar

“Para el Estado, somos mineros ilegales, pero no duda en regalar las tierras a las multinacionales, mientras aquí somos todos pobres” [16].

No podemos dejar de lado en este artículo lo que hoy se conoce como Guamocó, región que fue en tiempos de la Colonia el lugar donde se encontraba la principal ciudad extractora de oro en la Nueva Granada. Hoy ni las ruinas existen pero sí el nombre, el cual es a su vez el nombre del cacique indígena que gobernó la zona [17].

El 24 de junio del 2009 se celebrarán dos años de la asamblea fundacional de la Asociación de Hermandades Agroecológicas y Mineras de Guamocó (Aheramigua). Con el acompañamiento de representantes de la ACVC, la Asociación Regional de Víctimas del Magdalena Medio, Brigadas Internacionales de Paz y la Corporación Regional para la Defensa de los Derechos Humanos, sin dejar de lado la activa participación de más de cien delegados de las comunidades de la zona, se dio vida a esta organización desde una visión profundamente democrática que responde a las décadas de atropellos del capital transnacional y los gobiernos colombianos, títeres de éste.

Aheramigua es la respuesta a un código de minas generoso con las transnacionales y represivo y antisocial con las comunidades colombianas (indígenas, campesinos, mineros). Este proceso organizativo tiene como objetivo principal la defensa del territorio, los recursos naturales y los derechos humanos de toda la zona de Guamocó, poniéndole así la cara de manera valiente y generosa a los grandes desafíos planteados por los monstruos transnacionales y el Establecimiento, y dando un excelente ejemplo a seguir por los demás habitantes de las ricas zonas mineras del país que son explotadas de manera descarada por el capital transnacional.

Aheramigua lleva un fuerte proceso de consolidación y cualificación, vereda por vereda cada uno de sus miembros, con el apoyo de diferentes organizaciones nacionales e internacionales como las mencionadas anteriormente y otras más que se van sumando al proceso, se van cualificando y consolidando las convicciones necesarias para la defensa y desarrollo democrático de la región. En procesos como éste la democracia vive, no es palabra muerta y vacía como la que uno le oye decir a los políticos tradicionales. La democracia en estos ejemplares procesos está en movimiento y es increíblemente profunda. El Colectivo Antígona expresa su apoyo incondicional a Aheramigua, invita al pueblo colombiano a sumarse a este proceso o reproducirlo, y espera poder colaborar en él de la manera que la Asociación lo considere conveniente.

"Son nuestras montañas y nuestros ríos, se nos van a agotar. Si no por nosotros, debemos hacerlo por nuestros hijos” [18]

Fuentes:

Gómez Jeremías. Riesgo potencial de alteración de la calidad ambiental derivado de actividades de extracción y beneficio de oro en la cuenca Magdalena – Cauca. Trabajo de tesis. IDEA, Universidad Nacional de Colombia. Bogotá, Colombia, 2002, pg 11

Sintraminercol. La gran minería en Colombia: Las ganancias del exterminio. Bogotá, Colombia. 2004.

Resumen La gran minería en Colombia En: Tribunal Permanente de los Pueblos, Capítulo Colombia. Sesión Minería. Medellín, Colombia. Noviembre 10 y 11 de 2006.

Villamil Velasquez Javier Fernando. Transnacionales del Sector Minero Energético en Colombia – Los recursos naturales: fuente de conflicto territorial. Trabajo de Grado. Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo, Universidad Nacional de Colombia. Bogotá, Colombia, 2008

Memorias: IV Foro Departamental sobre Problemática Agraria y Desplazamiento Forzado. Medellín, Agosto 25 de 2006

El código de minas: la estocada de muerte para la minería artesanal. En: http://www.prensarural.org/spip/spip.php?article809

Unidad de Planeación Minero Energética. En: http://www.upme.gov.co/Index4.htm

[1] No voy a diferenciar entre capital transnacional y empresa transnacional pues son dos expresiones de un todo.

[2] Barón Nathan de Rothschild, miembro de la poderosa familia banquera Rothschild

[3] En: Molano Jorge. Anglogold Ashanti. La voracidad de las multinacionales de la muerte, el saqueo y la destrucción. En: Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP), Capitulo Colombia. Sesión Minería. Medellín, Colombia, Noviembre 10 y 11 de 2006

[4] Muchos en la zona los conocen como la familia Illera Palacios

[5] La Unidad de Planeación Minero Energética UPME es una unidad administrativa especial del orden nacional, de carácter técnico, adscrita al Ministerio de Minas y Energía, regida por la ley 143 de 1994 y por el decreto número 255 de enero 28 de 2004. En: http://www.upme.gov.co/Index4.htm

[6] Representante del sindicato minero Sintralminergética en el Foro de los Pueblos frente a las Multinacionales Mineras y Energéticas realizado en la comunidad de Sipirra, parte del resguardo indígena Cañamomo Lomaprieta, cerca de Riosucio (Caldas) del 19 al 21 de septiembre de 2008

[7] http://www.peaceobservatory.org/1056313022/la-busqueda-de-el-dorado

[8] Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. En: http://www.un.org/esa/socdev/unpfii/documents/DRIPS_es.pdf

[9] A un mes del asesinato de Alejandro Uribe. En: http://www.prensarural.org/spip/spip.php?article93

[10] La búsqueda del dorado. En: http://www.peaceobservatory.org/1056313022/la-busqueda-de-el-dorado

[11] La riqueza aurífera es particularmente llamativa, ya que se ha informado de concentraciones de oro en la roca superiores a los estándares internacionales, a veces por encima de los 500 gramos por tonelada removida, frente a los dos gramos que suelen encontrarse en otros yacimientos. En: Gómez, Jeremías. Riesgo potencial de alteración de la calidad ambiental derivado de actividades de extracción y beneficio de oro en la cuenca Magdalena – Cauca. Trabajo de tesis. IDEA, Universidad Nacional de Colombia. Bogotá, Colombia, 2002, pg. 11

[12] “La zona posee miles de arrobas de oro mientras nosotros somos los mas pobres del departamento”

[13] Palabras de un habitante de la zona

[14] En: Mesa Regional permanente de trabajo por la paz del Magdalena Medio. Plan de desarrollo y de protección integral de los derechos humanos del magdalena medio. Barrancabermeja, Colombia. Febrero de 1999

[15] Palabras de un habitante de la zona

[16] Presidente de Aheramigua, Mauricio Sánchez. En: http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=530835&idseccio_PK=1007

[17] “Guamocó, una historia que se resiste al olvido”. En: http://www.prensarural.org/spip/spip.php?article560

[18] Palabras de un habitante de la zona