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Coccam en Montecristo, Bolívar
/ Viernes 17 de marzo de 2017
 

Habitantes de las veredas de Montecristo Bolívar nos reunimos para acoger la propuesta de la Coordinadora de trabajadores y cultivadores de coca, marihuana y amapola en la implementación del punto cuatro de la agenda de La Habana. Estamos cansados de que en nuestros territorios se mantenga la persecución, judicialización, estigmatización, la contaminación y hasta la muerte que provoca la actual política antidrogas que por años se ha implementado y nunca podrá ser la solución para nuestros territorios excluidos y marginados. Son represiones que aplican al campesino que cultiva la hoja pero no atacan los grandes emporios económicos y mafias que dominan el negocio, convirtiendo nuestro fruto de trabajo en una problemática a nivel nacional e internacional.

Creer que con cerrar las fronteras para que no pasen los narcóticos se finalizan las dificultades en el campo es un tema que tiene otras raíces y es más complejo porque se está convirtiendo en un asunto de salud pública, pues se está aumentando el consumo interno de esas sustancias y luego se persigue y judicializa al consumidor. Es por ello que no se puede minimizar solo como problema social, como lo quiere dar a entender el gobierno.

Las erradicaciones con glifosato envenenan a nuestras familias y el ecosistema. Las manuales también nos dejan sin trabajo, además del maltrato que nos dan señalándonos de narcotraficantes. Con ninguna de las formas anteriores han logrado acabar con estos cultivos, por el contrario aumentan. Es necesario que nos traten con dignidad y nos den la oportunidad de seguir siendo campesinos y con garantías, pues no somos enemigos del gobierno, por el contrario, somos sus aliados.

Es así como nos dimos cita 165 delegados de 24 veredas de Montecristo y conformamos cinco comités veredales de la COCCAM, con el objetivo de reafirmar nuestro interés en los programas de sustitución concertada que se ha planteado para la implementación. Necesitamos desarrollo para nuestras regiones para dejar de seguir siendo víctimas y principales afectados de un flagelo que se le sale de las manos al gobierno y que aprovechan los que tienen dinero y armas para usufructuarse.

Nos solidarizamos con los campesinos privados de la libertad, a quienes el gobierno y la fuerza pública les adelanta procesos judiciales por narcotráfico, víctimas del injusto modelo donde los verdaderamente culpables gozan de impunidad. Exigimos garantías en sus procesos y diligencia para su libertad.

¡No somos narcotraficantes, somos campesinos!

Vereda Bellavista, municipio de Montecristo, Bolívar.