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Los amigos de la guerra: sectarismo y fanatismo
Rigoberto Abello / Miércoles 19 de julio de 2017
 

En algunas paredes de Bogotá recientemente han aparecido mensajes de rechazo hacia los acuerdos de paz acompañados de símbolos y consignas fascistas. En muros de calles, avenidas y universidades se desarrolla una campaña de terror en contra de las aspiraciones de quienes apoyan la paz y confían en que es posible construir otro país para sus hijos del tamaño de nuestros sueños.

Para nadie es un secreto que la actual coyuntura del país ha creado tendencias a favor y en contra de lo firmado el 26 de noviembre en el Teatro Colón de Bogotá lo cual es normal bajo un Estado social de derecho como el nuestro en donde los disensos al igual que los consensos tienen cabida; y que además se enfrenta de manera sui generis a un proceso de justicia, verdad y reconciliación como apremiante tarea de todas y todos los colombianos. Sin embargo, atendiendo a la realidad concreta, no podemos pasar por alto que existen aún quienes buscan a toda costa continuar con el conflicto político, social, cultural, ambiental, económico y armado que aqueja nuestro país hace tantas décadas y optan radicalmente por distanciarse de la discusión y el diálogo para apoyar sectariamente la guerra, la confusión y la exclusión.

Si echamos un vistazo a la dinámica histórica colombiana, encontraremos que estas tendencias fascistoides y chovinistas no son nuevas puesto que desde las primeras décadas del siglo XX hicieron su aparición en un momento en el cual todavía el país tomaba forma luego de casi un siglo de guerras civiles que demolieron casi por completo las ideas independentistas, para luego crear como política de Estado una intensa campaña de negación cultural que contagió a la élite colombiana de aires franceses, ingleses y españoles; despotricando de nuestra herencia pluriétnica y señalando lo indígena, afro, mestizo o mulato como necesarias molestias impuras al servicio de los más aptos.

Entre los años 20 y 30, a la par que la economía reprimarizada colombiana se insertaba en el mercado mundial, el movimiento social emergía de forma ascendente debido al descontento y las tensiones económicas, políticas, sociales y culturales de ese momento. Intelectuales de esa época que eran pocos puesto que el analfabetismo en el país era de casi el 60% de la población total; se agruparon alrededor de periódicos y escenarios de incidencia política para levantar la bandera anticomunista y perseguir el descontento social que no estaba a su favor.

Con base en el trabajo de José Ángel Hernández señalamos que en ese momento a la derecha del partido conservador se multiplicaban las organizaciones de extrema derecha de todo tipo. En Boyacá se constituyó la Falange Nacionalista, el Centro Derechista en Sopó, la Legión de Extrema Derecha en Bucaramanga, el Haz de Juventudes Godas, el Haz de mujeres Godas en Antioquia y Acción Nacional Derechista, liderada por Silvio Villegas, Alzate Avendaño y Londoño. También proliferaban a la par, semanarios, periódicos y publicaciones de signo derechista, sirvan como ejemplo el Patria Nueva de Cartagena, Clarín de Antioquia, Derechas, que salía a la calle todos los jueves, dirigido por Guillermo Camacho Montoya; El Fascista dirigido por Simón Pérez Soto y en el que colaboraban entre otros Silvio Villegas y Abel Naranjo Villegas que dirigía otra publicación de carácter derechista: La Tradición; Camisas Negras, que era el órgano de «La Legión de Extrema Derecha de Bucaramanga», entre otros [1]. Uno de los grupos de esta época que más se reconoce es la Legión Organizada para la Restauración del Orden Social más conocida por su acrónimo Leopardos, conformada por muchos de los autores arriba citados. Puede presuponerse con esto, que siendo la mayoría parte de una clase media alta en eclosión, poseían las condiciones para tal despliegue mediático, lo cual calo de manera crucial en sectores latifundistas, empresariales y en la fuerza pública, que a futuro serviría para recibir con total beneplácito la doctrina del enemigo interno que fue algo así como el reacomodamiento de la campaña anti-comunista al servicio de los Estados Unidos.

Durante los primeros años del funesto proceso conocido como “La Violencia”, la bandera anticomunista fue ondeada con más fuerza para impulsar la cruzada en contra del demonio pobre y subversivo. Con el señalamiento de “Repúblicas Independientes” y la orden de “A sangre y Fuego”, se libró un exterminio silencioso en contra de interesantes alternativas de organización y producción, lo que generó la aparición de la insurgencia como oposición armada al fascismo terrateniente y estatal. Las bandas de paramilitares conocidos como los Pájaros fueron la respuesta a la incapacidad de políticos y militares que asustados por el fantasma del comunismo vieron todo ejercicio popular de exigencia como un riesgo a su propia existencia, respaldando así personajes como León María Lozano llamado El Cóndor, “Rey de los Pájaros”, al que se le responsabiliza de 4.000 asesinatos y quien fue gran amigo de Gustavo Rojas Pinilla.

Ubicándonos en los 80, en el marco del proceso de paz desarrollado en La Uribe (Meta), es posible rastrear el nacionalismo fascista recalcitrante y el catolicismo radical en el accionar de grupos como Sociedad Colombiana de Defensa de la Tradición, Familia y Propiedad, que acompañaron la creación de grupos paramilitares sirviendo de celestinas entre políticos, terratenientes, mafiosos, militares para su accionar anticomunista bajo la mirada de los Estados Unidos. Ejemplo de ello es la Asociación Campesina de Ganaderos y Agricultores del Magdalena Medio (ACDEGAM) creada hacia 1982 por Pablo Emilio Guarín Vera y su asesor Iván Roberto Duque conocido más tarde como Ernesto Báez, jefe paramilitar del Magdalena Medio que hacia 1989 fundó el Movimiento de Restauración Nacional, “(…)un pequeño partido que anunciaba sin pudor su odio a las organizaciones sociales y los sindicalistas y su defensa de los "valores cristianos" pregonados por organizaciones como Sociedad Colombiana de Defensa de la Tradición, Familia y Propiedad, que publicó un libro llamado "La legítima defensa en los campos colombianos", en que un grupo de juristas hacía una defensa desde el derecho a los grupos paramilitares. Duque fue elegido concejal de Puerto Boyacá y desde allí construyó una tribuna Anticomunista”. [2] También para este año, surge en Bogotá la banda de Hard Core “Sin Salida” en donde Raúl Hernández, simpatizante fascistoide de las AUC, despliega desde su actividad musical una campaña ultra derechista.

Para las postrimerías del siglo XX, las AUC en contubernio con el Estado colombiano y la asesoría estadounidense, promueven y financian grupos de extrema derecha. Personajes como Juan de Jesús Pimiento fue uno de estos financiadores, que siendo hombre de confianza de Víctor Carranza y uno de los más despiadados miembros del Bloque Capital de las AUC, planeó y ejecutó junto a los comandantes paramilitares Miguel Ángel Arroyave y Ángel Custodio Gaitán, el descuartizamiento de 45 prisioneros, más de 200 homicidios de la cárcel Modelo y el secuestro y posterior violación de la periodista Yineth Bedoya.

J J Pimiento, lugarteniente de Carranza y PhD. de Filosofía es uno de los fundadores del grupo Tercera Fuerza y fue un gran amigo de uno de sus responsables: Alfredo Devia, muerto en mayo del 2014 en circunstancias aún por esclarecer. En sus postulados en internet, Tercera Fuerza afirman ser una propuesta política que reconoce “(…) que Colombia es un país donde su suelo lo comparten distintas culturas y etnias, en el cual la raza blanca es minoría. Por ende es función primordial establecer un programa de eugenesia y conservación racial, para que dicha población se desarrolle y consolide” [3]. Este grupo cuenta con figuras fundacionales icónicas del fascismo criollo de ultranza como lo es Juan Forero Navas, abogado admirador de Hitler y el cristianismo radical y Armando Valenzuela Ruíz, cofundador de Morena y muy amigo del ex procurador Ordoñez.

En julio del 2013 en Bogotá, Tercera Fuerza lanzó el movimiento “Alianza Nacionalista Por la Libertad” que contó con la participación del estudiante venezolano Lorent Saleh y el ex congresista Pablo Victoria. Esta actividad es una de las pocas que se tienen conocimiento, puesto que hoy más que nunca la sociedad cierra filas a estas ideas fanáticas y sectarias, obligando a estos grupos a realizar sus encuentros de forma secreta. Sin embargo, personajes como Álvaro Uribe Vélez, Alejandro Ordoñez (exprocurador), María Fernanda Cabal (Representante a la Cámara por Bogotá), Rafael Guarín Cotrino (exviceministro de Defensa), Fernando Antonio Vargas Quemba (fundador de Morena, quien hoy preside una fundación llamada Comité Nacional de Víctimas de la Guerrilla-Vida), Andrés Sepúlveda (el hacker), Gustavo Rugeles (periodista), entre otros; son algunas de las piezas detrás de grupos como: Alianza Social Patriotas, Unión Nacional Socialista de Colombia (UNSC), Comando Radical Nacionalista, Agencia de Noticias Nacionalistas, Fascismo Colombiano, Anti-comunistas Bogotá, Alternativa Falangista Colombiana, Movimiento de Restauración Nacional, Partido Nacionalista Colombiano, Hermandad Nacionalista, Trinchera Nacionalista, Escuadrón Nacionalista 88, Sol Negro, Juventudes Hitlerianas y Hammer Skin, Juventudes Alzatistas, Juventudes Conservadoras.

El Fascismo significa guerra permanente, guerra a la reconciliación, a la verdad y a la justicia social. Nuestra patria debe estar reflejada en la diferencia. Entre más cercanos estemos de la uniformidad, más nos alejamos de la unidad requerida para consolidar nuestra nación, pluriétnica, multicultural, heterogénea, diversa, cambiante, crítica y sobre todo humana. En este momento crucial para Colombia, los amigos de la guerra promueven un sistemático resurgimiento del fascismo en momentos en que la Paz llama a la puerta de todos y todas los colombianos, exigiendo el derecho a la libre expresión, que confunden con el derecho a la libre discriminación; insistir en la guerra es convencer a los demás de que Colombia no merece paz.

Bibliografía en web consultada:

http://www.razonpublica.com/index.p...

http://memoriasdelpasadorevisionism...

http://fundacioneliasdetejada.org/w...

https://revistas.ucm.es/index.php/H...

http://www.elcolombiano.com/histori...

http://www.semana.com/nacion/articu...

https://www.youtube.com/watch?v=wXY...

http://tradicionfamiliapropiedadcol...

http://www.semana.com/vida-moderna/...

http://www.semana.com/nacion/articu...

https://www.youtube.com/watch?v=Af-...

http://ordenpatriotabogota.blogspot...

http://www.eltiempo.com/archivo/doc...

https://antifabogota.wordpress.com/... https://www.facebook.com/Comando-Ra...

https://www.facebook.com/Fascismo-C...

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[1] JOSÉ ÁNGEL HERNÁNDEZ. Los Leopardos y el fascismo en Colombia. En: Historia y Comunicación Social, número 5, 221-227, Universidad Complutense de Madrid, 2000.

[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Ernes...

[3] - http://www.semana.com/opinion/artic...