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No más terror en nombre de la paz
 

El ejército y la policía colombiana acaban de cometer otra masacre contra campesinos abandonados por el Estado en la selva del Pacífico. Estas comunidades exigen planes de desarrollo integral y se resisten a tumbar los cultivos de coca de los que depende su sobrevivencia. Exigen erradicación manual y concertada en el marco de un plan de desarrollo integral, como se plasmó en varios acuerdos firmados por el gobierno con las comunidades y en los Acuerdos con las FARC-EP.

Hace año y medio la Delegación Asturiana de Derechos Humanos visitaba la zona del Alto Mira, en la frontera colombiana con Ecuador. Los pobladores denunciaron graves atropellos de la fuerza pública, amenazas, asesinatos, persecución a dirigentes sociales y una fuerte presencia paramilitar:

El 29 de mayo de 2015 el ejército bombardeó zonas rurales del Corregimiento de Llorente-Tumaco. “El ejército mató a un insurgente fuera de combate, hiriendo a civiles a los que se negaron a auxiliar, estaban dejando desangrar a un civil hasta que la comunidad los obligó a canalizarle suero. Una joven embarazada perdió el bebé. También atacaron a Radio Minuma que es la emisora comunitaria. Minuma significa ríos Mira, Nule y Mataje.” Y puntualizaron: “El campesinado del Alto río Mira en Tumaco no quiere la presencia de la fuerza pública, ni aceptan la erradicación forzada de los cultivos de coca. La resistencia campesina ya no permite que el Ejército nos tire al suelo y nos pise la cabeza como lo hizo hasta el 2008, nos matan por no dejarnos atropellar. Vamos a una nueva confrontación si nos siguen atropellando por órdenes de los Estados Unidos para dejarnos sin sustento. No erradicaremos si no hay alternativas. Ya lo hicimos en quince veredas y el programa “Sí se puede” generó expectativas que el gobierno no cumplió. Si continúan con la guerra solapada para dejarnos si comida y sin territorio habrá nuevas formas de resistencia.” “Nosotros sembramos matas de coca porque los productos legales no valen como para pagar el precio del transporte por el río Mira. Si nos cortan la coca nos dejan sin sustento, por eso sacamos a garrote a los erradicadores aunque vengan empistolados y acompañados de policía antinarcóticos los encaramos masivamente en diferentes regiones como Inda, Sabaleta, Llorente. Se necesitan planes de desarrollo integral, no aceptamos que sin soluciones nos pongan a aguantar hambre.”

Rechazamos esta masacre de la fuerza pública. Exigimos castigo a los responsables y desmonte del paramilitarismo que campea en Cauca, Nariño y Putumayo.

Esta acción criminal deja claro que no hay garantías, que las tropas se siguen comportando como un ejército de ocupación contra su propia gente en pleno “posconflicto”, generando terror en unas comunidades que sólo reciben del Estado agresiones y señalamientos muy graves.