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Gustavo Petro contra Hugo Chávez
La ultraderecha colombiana y española le quiere imponer un candidato a su amaño a la izquierda colombiana.
Luis Alberto Matta / Sábado 19 de septiembre de 2009
 

No es sino leer al diario bogotano El Tiempo, cuyos propietarios son el grupo Planeta de Madrid y la archimillonaria familia Santos, a la que pertenece el ex ministro de defensa Juan Manuel Santos, y el vicepresidente Francisco Santos, ambos cuestionados por las gravísimas violaciones a los derechos humanos ejecutadas durante este gobierno, y entonces se puede comprender la campaña insidiosa de la oligarquía, para que el Polo Democrático Alternativo elija como candidato presidencial al senador Gustavo Petro.

Estos son los jefes de campaña de Petro en El Tiempo: la española franquista Salud Hernández-Mora (prologuista de libros de los narcoparamilitares); los neo-fascistas Maria Isabel Rueda (favor leer su artículo de hoy sábado), Carlos Castillo Cardona y Cristian Valencia; y el flamante jefe de la comisión de reparación Eduardo Pizarro Leongómez, que las victimas del paramilitarismo bautizaron como la comisión de impunidad.

Fuera de los anteriores propagandistas, existe una artillería pesada de articulistas del diario en mención vomitando casi semanalmente notas desesperadas con estupideces y consejos acerca de la izquierda que le conviene a Colombia. Su deleite es estigmatizar a Carlos Gaviria, a Piedad Córdoba, a Jorge Robledo, a la dirigencia comunista, a los sindicatos y organizaciones indígenas o estudiantiles. Sobra decir que a estos columnistas les produce terror y angustia la creciente existencia del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia que desarrolla un creativo accionar político desde las más variadas manifestaciones del movimiento popular.

Entre los más destacados periodistas y consejeros gratuitos para una izquierda correcta están: José Obdulio Gaviria, primo del extinto narcotraficante Pablo Escobar, el coronel Álvaro Valencia Tovar; León Valencia; el corrupto ex ministro de in-justicia Fernando Londoño Hoyos; Mauricio Pombo; Plinio Apuleyo Mendoza; Sergio Muñoz Rata (escribiendo desde EEUU); Saúl Hernández; el ex asesor del ejército violador de derechos humanos Alfredo Rangel; y Enrique Santos Calderón. Sobra decir que todos ellos odian infinitamente al presidente de Venezuela Hugo Chávez. Un odio visceral que no pocas veces tiene tintes racistas.

Por lo demás el senador estrella de la prensa oligarca se gana con creces el formidable respaldo de la poderosa derecha colombiana. Gustavo Petro es uno de los más visibles opositores de una posible solución dialogada y política del conflicto interno entre el estado y las FARC. En esencia su tesis es semejante a la de Uribe: a la guerrilla hay que derrotarla y luego negociar con ella.

Y últimamente Petro anda desesperado tratando de tener un enfrentamiento público con el presidente de Venezuela Hugo Chávez. Sueña con que el presidente de Venezuela le conteste; hace pocas horas hoy sábado 19 de septiembre en declaraciones al diario El Tiempo, el senador de marras aseguró que Chávez insulta a Colombia cuando este critica a Álvaro Uribe Vélez. Seguramente Petro aspira a que el gobierno de Venezuela guarde silencio y tal vez felicite a Uribe por haber invitado a los gringos a repotenciar la guerra en Colombia con sus nuevas bases militares, y a lo mejor, no sabemos, que Chávez organice un comité de bienvenida a la muy posible invasión mercenaria sobre la amazonía y los yacimientos petrolíferos de Venezuela.

El senador Petro consciente de que hoy es una vedette de la prensa oligarca, agudiza su angustia por ser el candidato correcto de la izquierda correcta e institucional, y entonces ya no sólo realiza campaña contrainsurgente para torpedear la solución política del conflicto armado interno, y propone acuerdos políticos al Uribismo, sino que además ahora enfila baterías contra Hugo Chávez en Venezuela. Muy seguramente la semana entrante subirá en las encuestas que manipulan a la opinión pública colombiana, y El Tiempo lo declarará el candidato ideal para presidir la Colombia de la seguridad democrática.