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Lenguajes que encubren la realidad de agresión y exterminio
El Gobierno actual se ha acostumbrado a cubrir con oficios que se multiplican de un despacho a otro, la barbarie que sus agentes ejercen en las comunidades estigmatizadas
Comunidad de Paz de San José de Apartadó / Martes 19 de enero de 2010
 

San José de Apartadó se declaró comunidad de paz el 23 de marzo de 1997. Aproximadamente 500 campesinos, pertenecientes a 17 veredas, decidieron organizarse para sacar la guerra de su territorio, para no colaborar con ningún actor armado, para llevar adelante un proceso de neutralidad respecto del conflicto.

Recibimos continuamente documentos en que se dice que en el área de nuestra Comunidad de Paz “no pasa nada”; que permanentemente se imparten cursos para que las tropas respeten estrictamente los derechos humanos y que incluso han impreso manuales de protección, siguiendo las instrucciones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y de la Corte Constitucional, pero todo resulta contrario a la realidad. En el fin de año, se nos dijo que una Comisión Nacional de la Inspección del Ejército se había desplazado hasta Carepa para investigar todas nuestras denuncias y que habían dado nuevas instrucciones para respetar los derechos humanos. Sin embargo, un mes después, las tropas han regresado a sus prácticas de barbarie sin ningún pudor:

· El jueves 7 de enero de 2010, hacia las 17:00 horas, miembros del Ejército ingresaron a nuestro asentamiento de La Unión junto con dos encapuchados, violando el área de vivienda y trabajo de la Comunidad de Paz, y le decían a los pobladores que llevaban los encapuchados para la gente se acordara de lo que ellos (los paramilitares) han hecho en el pasado y sintieran miedo.

· Los días jueves 7 y viernes 8 de enero de 2010, hacia las 19:00 horas, dos hombres en trajes civiles y con armas cortas detuvieron los vehículos que se movilizaban entre el caserío de San José y el asentamiento de San Josesito, observaban a los pasajeros y luego les decían que no habían encontrado a los que buscaban y que por lo tanto podían seguir tranquilos.

· El martes 12 de enero de 2010, hacia las 16:00 horas, se presentaron enfrentamientos entre el Ejército y la guerrilla en terrenos de la hacienda El Guineo, asentamiento de nuestra Comunidad de Paz, de la vereda Naín.

· El jueves 14 de enero de 2010, a las 14:30 horas, miembros del Ejército ingresaron en la vivienda de un coordinador de la Comunidad de Paz en la hacienda El Guineo de la vereda Naín (limítrofe entre San José de Apartadó y Tierralta, Córdoba) y comenzaron a insultarlo y a decirle que ellos eran guerrilleros y que la Comunidad de Paz era guerrillera. Afirmaron que están buscando la forma de exterminar la Comunidad de Paz y de eliminar a Eduar Lanchero, acompañante de la Comunidad contra quien el desertor de las FARC alias “Samir” ha difundido numerosas calumnias por todos los medios de información, inducido por la Brigada XVII. Cuando el coordinador les exigió respeto y les pidió que se retiraran, ellos respondieron en la forma acostumbrada, afirmando que ellos hacen lo que quieren sin importarles las leyes. Además, destruyeron el pozo que suministra agua a las familias de El Guineo; dañaron la platanera y otras fuentes de agua.

· Entre los días 12 y 16 de enero de 2010, miembros del ejército han destruido cultivos de yuca, frijol a miembros de la comunidad en la vereda la Resbalosa, al exigírseles respeto han respondido con insultos tratando a la comunidad de guerrillera y que la van a destruir.

· El 17 de enero de 2010, en la emisora del ejército, alias “Zamir” atacó de nuevo a la comunidad, entre las cosas que dijo era que no tenían que preocuparse de él nadie sino solo los del consejo de la comunidad nombrando a Gildardo Tuberquia, Wilson David, Conrado David, Jesús Emilio Tuberquia y Eduar Lanchero.

El Ministerio de Defensa sigue respondiéndole a los organismos internacionales que tales comportamientos ya no existen; que eran del pasado. Sin embargo, con audacia y descaro las tropas continúan anunciando el exterminio de la Comunidad de Paz y de sus acompañantes y se ufanan de utilizar mecanismos que causen terror en la población.

Si bien la “justicia” que debe ser ejercida por los organismos de control acumula impunidad todos los días, la Comunidad tiene una decisión firme de no ceder espacios a la muerte y seguir denunciando los planes de exterminio y de barbarie del actual Gobierno. Nos apoyamos en la solidaridad insobornable de colombianos y extranjeros que creen en nuestros principios y proyectos y nos acompaña la convicción de que algún día la humanidad y la historia tienen que juzgar con severidad a quienes destruyen tan cínicamente todos los principios de convivencia civilizada.