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El lucrativo negocio de comercializar alimentos
Freddy Ordóñez / Martes 27 de abril de 2010
 
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Wal-Mart: El alto costo de los precios bajos... ¿Pronto en Colombia?

La revista Fortune 500 recientemente publicó el listado de las empresas norteamericanas que registraron, a nivel mundial, mayores ventas durante el 2009 [1]. El primer lugar lo ocupó la gigante de las tiendas Wal-Mart Stores, cuyas ventas llegaron a los 408.214 millones de dólares, superando a empresas como Exxon Mobile, AT&T, Ford Motors y el City Group. El año anterior [2], esta compañía había ocupado el segundo lugar, con 405.507 millones de dólares.

Wal-Mart Stores se presenta como el caso emblemático a nivel mundial de las jugosas ganancias que, para las grandes empresas, deja la venta de alimentos y otros productos básicos al por menor. Pero no es la única compañía que se lucra de los alimentos. Otras que se encuentran bien situadas en la clasificación de Fortune 500 son: JP Morgan Chase [3], Berkshire Hathaway [4], Kraft Foods, PepsiCo, Coca-Cola, y Tyson Foods.

La multinacional estaría próxima a llegar al país y cuenta ya con marcas registradas en Colombia (como Sam’s Club). Esto hace pensar que se profundizaría en el país un modelo nocivo para la cadena de producción, distribución y comercialización de alimentos.

Wal-Mart Stores

Esta multinacional originaria de Estados Unidos es la más grande minorista del mundo (por encima de otras gigantes como Carrefour), fundada en 1962 por Sam Walton. Actualmente cuenta con tiendas en este país (Wal-Mart y Sam’s Club), y en México, Argentina, Canadá, Costa Rica, Reino Unido, Brasil, Puerto Rico, Honduras, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Japón, China y Chile.

Walt-Mart es el mayor empleador privado en los EEUU, lo que le ha generado una serie de críticas en la nación del Norte por sus políticas laborales. Entre los principales argumentos que se tienen, por la forma en que ésta trata a sus empleados, se encuentran [5]:

(i) Los salarios pagados por la empresa se encuentran por debajo de la línea de pobreza, incluso por debajo del presupuesto familiar básico, siendo aproximadamente un 26% menos que el salario mínimo legal. Lo anterior fuerza a sus empleados a acudir a los programas públicos de asistencia social, lo que significa que obligaciones laborales a cargo de Wal-Mart terminan siendo asumidas por los contribuyentes norteamericanos.

(ii) El seguro médico de Wal-Mart cubre únicamente a un 48% de sus empleados, presentándose demoras injustificadas para las afiliaciones en los diferentes niveles de contratación, además el plan de salud es extremadamente costoso y la empresa invierte más en publicidad que en los planes de salud de sus empleados.

(iii) La compañía no permite la participación de los empleados en las definiciones sobre sus propios planes de jubilación, de igual forma tiene una política marcadamente antisindical.

(iv) Wal-Mart posee una política discriminatoria hacia las mujeres, quienes no ganan ni son promocionadas en igual proporción que los hombres.

Por otra parte, en lo que tiene que ver con la forma de ejercer su actividad económica, la empresa se ha caracterizado por la saturación de tiendas y la eliminación total de la competencia en una apuesta monopólica.

Wal-Mart también ha cambiado la forma de producir alimentos. Al ser el supermercado más grande de los EEUU, la compañía ha constituido un monopsonio en la compra de alimentos, teniendo el control sobre los precios de los productos, lo que la ha llevado a exigencias a los granjeros norteamericanos sobre los productos, tales como su valor, cantidad y calidad. La transnacional se ha beneficiado de (y ha fomentado) el monocultivo, los plaguicidas, los fertilizantes sintéticos, las semillas modificadas genéticamente y la explotación laboral, los cuales son elementos propios de la agroindustria promovida desde el capitalismo transnacional.

Es así como Wal-Mart ha logrado muy buenas ganancias del vender alimentos en los Estados Unidos:

“Wal-Mart toma 68 centavos de cada dólar por alimento vendido […] y 30 centavos lo gasta en publicidad, transporte y envoltura. El productor campesino recibe el resto de la ganancia: dos centavos por cada dólar […] Debido a su poder e influencia, Wal-Mart controla toda la cadena de producción alimentaria. La influencia de Wal-Mart va más allá de los precios bajos. Los productores de verduras, carne, lácteos y alimentos procesados de Florida a California en los Estados Unidos, si quieren vender su producto, tarde o temprano, toparán con Wal-Mart” [6].

Este tipo de asfixia comercial a productores y compradores de alimentos es la que actualmente se está imponiendo, con diversos matices, en el mercado global, siendo claramente perjudicial para las pequeñas economías, la agricultura familiar, la producción limpia y los círculos populares de comercialización de alimentos.

En el caso nacional, Gonzalo Restrepo López, presidente de Almacenes Éxito, señala que el 70% de sus ventas son alimentos. Además almacenes Éxito pretende abrir formatos de “minimercado” y pequeños almacenes en sectores más populares (que serían los Éxito Vecino, Carulla Express y Surtimax) [7]. Actualmente el Grupo Casino, de Francia, es dueño de más del 62% de Almacenes Éxito, siendo en nuestro país su principal competencia otro francés, Carrefour. Entre estos dos gigantes y Wal-Mart se estarían disputando el mercado nacional de alimentos.

¿Quién nos vende lo que comemos?

A pesar de que los campesinos de Cundinamarca, Boyacá, Tolima y Meta proveen el 75% de las 2,8 millones de toneladas de alimentos que anualmente se consumen en el mayor mercado nacional de alimentos, Bogotá [8], lo anterior no significa que sean ellos quienes obtengan los mejores dividendos del negocio.

En efecto, la distribución y comercialización de alimentos se encuentra centrada en pocas manos. Los alimentos una vez salen del campo son acopiados principalmente en diez grandes bodegas pertenecientes a cadenas integradas de comercialización, las cuales corresponden a los almacenes Cadenalco (Almacenes Éxito), Cafam, Carulla, Tía, Alkosto, Olímpica, Makro, Carrefour, Colsubsidio y YEP; mientras que “Corabastos cumple la función mayorista para los pequeños y medianos comerciantes y transformadores” [9].

Es en este escenario que se puede ver la figura de “embudo” que posee el proceso de producción, distribución y comercialización de alimentos: 2.000.000 de productores rurales anuales -> 1.846 intermediarios -> 4.800 agentes mayoristas -> 135.000 distribuidores minoristas -> 7.363.782 consumidores.

Las cifras muestran que en las tiendas, supermercados independientes y grandes cadenas, el 78% de las ventas corresponden a alimentos (seguido por productos de tocador y bebidas), y, aunque en la distribución de las ventas por canal comercial en el país los almacenes de cadena tienen un 23%, los supermercados independientes 21% y las tiendas 55%; las cifras de gasto (es decir la cantidad de dinero que quedan en cada canal) muestran que las familias con relación a sus ingresos consumen en los almacenes de cadena, 51%, los supermercados independientes 25% y las tiendas un 24%.

Si se mira el hábito de compra de los consumidores se tiene que para hacer el mercado completo se prefieren los almacenes de cadena, 52%; seguido por los supermercados de barrio (47%) y finalmente se encuentran las tiendas con un 13%. Para las compras diarias las preferidas son las tiendas, con un 66%, seguidas de los supermercados de barrio con 27%, y finalmente se encuentran los almacenes de cadena con un 5%. En cuanto a ajustes en el mercado se tienen cifras sin mayores diferencias: supermercados de barrio, 25%, almacenes de cadena, 21%, y tiendas 20% [10].

Por otra parte, las plazas de mercado públicas venden tan solo el 0,88% del valor total mensual de los alimentos de Bogotá.

Las propuestas hechas por las grandes superficies para ampliar su cobertura y llegar a más consumidores, permiten ver que su objetivo es apropiarse también de las ventas y ganancias que obtienen hoy los pequeños supermercados y las tiendas de barrio, previéndose la generación de un oligopolio en manos de Casino, Carrefour y Wal-Mart, donde saldrán también perjudicados los campesinos y pequeños productores rurales.

Construir y fortalecer alternativas…

El panorama nacional para ejercer el derecho a la alimentación es oscuro en un futuro inmediato.

Las proyecciones expansivas hechas por Almacenes Éxito (Grupo Casino), Carrefour y Wal-Mart, sumadas a políticas y programas como los tratados de libre comercio (con EEUU y la Unión Europea), la agenda interna de competitividad y productividad, el Programa de Transformación Productiva para el Sector Agropecuario y Agroindustrial, la legislación anti-economía campesina y pro agroindustrial, obligan a fortalecer procesos y a la construcción de alternativas en torno a la posibilidad de ejercer el derecho a la alimentación adecuada, la seguridad, la soberanía, la autonomía, la autosuficiencia y la autogestión alimentaria, especialmente apuntalando hacia procesos de producción, distribución y comercialización de alimentos, como puede ser la iniciativa Mercados Campesinos en Bogotá o las alternativas de economía popular [11].

Estos procesos deben ser diametralmente diferentes a los que imponen el capital, las transnacionales y el gobierno colombiano.

[1] consultado 19 abr. 2010

[2] consultado 19 abr. 2010

[3] Que a pesar de ser una empresa financiera, opera en el mercado de frutas y vegetales en Londres, Inglaterra.

[4] Empresa con acciones en múltiples sectores, principalmente seguros, dueña de, entre otras, el 8,6% de Coca-Cola Company; el 8,1% de Kraft Foods; y del 4,8% de Anheuser-Busch Companies, Inc., cervecería hoy parte de InBev.

[5] Para mayor información sobre los argumentos aquí expuestos se puede consultar: http://www.wakeupwalmart.com/spanish/facts.html. Consultado el 19 de abril de 2010

[6] CASTRO Gustavo y ZINN Ryan. Wal-Mart y el asalto contra campesinos y consumidores. Disponible en: http://www.ciepac.org/boletines/chiapasaldia.php?id=469. Consultado el 19 de abril de 2010

[7] “Estamos preparados para la llegada de Wal-Mart al país”. En línea. Consultado el 19 de abril de 2010

[8] A manera de ilustración, los 19 municipios más cercanos a la capital abastecen del 33% del consumo capitalino. En general, se puede decir que los pequeños productores alimentan a Bogotá.

[9] MONDRAGÓN Héctor y MONTOYA Gloria. Los mercados campesinos: comercialización alternativa de alimentos en Bogotá. Bogotá : Instituto Latinoamericano para una Sociedad y un Derecho Alternativos, 2010. p. 11.

[10] Cifras tomadas de: MONDRAGÓN Héctor y MONTOYA Gloria. Los mercados campesinos: comercialización alternativa de alimentos en Bogotá. Documento para el debate. Bogotá : (mimeo), 2010.

[11] “La economía popular involucra una profunda dimensión política de producción subjetiva, de acciones colectivas e individuales, de construcciones organizativas para garantizar la producción de una sociedad donde la alimentación y la nutrición sean efectivamente un derecho. Esta economía involucra un potencial humano de productores rurales, comerciantes de barrio, tenderos, consumidores locales, que reorganizados y en función de metas de política clara transformarían las condiciones actuales de la economía y de la nutrición en una localidad”. ACOSTA Fabián (Coord. gral.). Políticas públicas y economía popular: Alimentación y nutrición en la localidad Rafael Uribe Uribe. Bogotá : Alcaldía Local Rafael Uribe Uribe – Fondo de Desarrollo Local, Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos, ILSA, 2009. p. 11.