Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra
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Solidaridad del Comité Interinstitucional contra las Fumigaciones del Ecuador con la ACVC
Agencia Prensa Rural / Lunes 14 de mayo de 2007
 

La Asociación Campesina del Valle del río Cimitarra (ACVC) ha recibido un mensaje de aliento y apoyo en su lucha por la vida digna y la defensa de los recursos naturales de parte del Comité Interinstitucional contra las Fumigaciones del Ecuador (CIF). En particular, el CIF se solidariza con la campaña internacional contra la corporación Monsanto, productora del glifosato con el que se envenena el campo con las fumigaciones del Plan Colombia.

Por su importancia, reproducimos a continuación el texto íntegro de la carta enviada a la ACVC.

Quito, 4 de mayo de 2007

Señores

Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra

De nuestras consideraciones

Presente.-

Reciban un cordial saludo del Comité Interinstitucional contra las Fumigaciones (CIF) del Ecuador, que agrupa a diversas organizaciones nacionales que trabajan en favor de los derechos de los pueblos y nacionalidades indígenas, los derechos humanos, una cultura de paz y no violencia, la preservación y protección del medio ambiente, la reflexión académica a nivel jurídico, y la lucha contra las políticas militares, económicas y sociales adversas a la dignidad humana.

Las organizaciones que integran el CIF-Ecuador son: Acción Creativa, Acción Ecológica, Clínica de Derechos Humanos de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Comisión Ecuménica de Derechos Humanos (Cedhu), Comité Andino de Servicios (CAS), Federación de Organizaciones Campesinas del Cordón Fronterizo Ecuatoriano de Sucumbíos (Forccofes), Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), Red de Acción contra los Plaguicidas (Rapal)- Ecuador, Servicio Paz y Justicia del Ecuador (Serpaj) y la Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos (Inredh).

I.- Antecedentes:

A raíz de la implementación del Plan Colombia desde el año 2000, el gobierno colombiano ha venido realizando fumigaciones en gran parte de su propio territorio. Entre los departamentos más afectados se encuentran Putumayo y Nariño, que han sido sufrido los efectos de las aspersiones aéreas durante períodos de tiempo que, macabramente, coinciden con las celebraciones navideñas del mes de diciembre, como sucedió en los años 2000, 2002, 2004, 2005 y 2006.

Estas aspersiones aéreas han generado una serie de efectos negativos en la salud y vida de la población asentada en el cordón fronterizo de Ecuador con Colombia y daños al medio ambiente, contaminación de las fuentes de agua y destrucción de los cultivos de subsistencia de los pobladores de la zona [1]. En este contexto de vulneración a los derechos humanos de la población ecuatoriana, se creo el CIF como un espacio multidisciplinario en el cual confluía el esfuerzo y el trabajo de varias organizaciones que querían luchar contra los efectos de las fumigaciones del Plan Colombia en Ecuador.

Desde el año 2001 hasta el 2003, la magnitud e intensidad de las fumigaciones fue tan grande que el CIF-Ecuador, junto con representantes de los ministerios de Medio Ambiente y Agricultura y Ganadería, Defensoría Nacional de los Pueblos Indígenas, Alcaldía de Lago Agrio, Forccofes y el Consejo Provincial de Sucumbíos, realizaron una misión de verificación en la frontera que constató los devastadores efectos que las fumigaciones habían tenido para la población, en la que se registraron graves enfermedades, abortos espontáneos, nacimientos prematuros y algunos decesos; a más de las afectaciones al medio ambiente y los cultivos de la población de frontera [2].

En el año 2004, el CIF-Ecuador presentó una acción de amparo constitucional (acción de tutela) a favor de cinco mujeres que habían sufrido daño genético, científicamente demostrado, como consecuencia de la exposición a los químicos con que se fumigaba en el territorio colombiano. Este amparo fue concedido favorablemente por el Tribunal Constitucional, que en última y definitiva instancia ordenó que "se adopten de inmediato, las medidas conducentes a remediar los daños irrogados e impedir que sigan causándose, con cuyo propósito los ministerios demandados y organismos competentes de la Función Ejecutiva, en sus respectivas órbitas de acción, ejecutarán las providencias tutelares y de reparación necesarias, porque las acciones que hasta aquí se hayan tomado, no han podido solucionar, hasta hoy, de manera definitiva, los gravísimos problemas denunciados" [3]. De esta forma, el estado ecuatoriano realizó un primer reconocimiento de que las aspersiones aéreas del Plan Colombia eran nocivas para la salud y medio ambiente.

En el año 2005 y tras el desplazamiento de las fumigaciones al Departamento de Nariño, la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), el CIF-Ecuador y otras organizaciones internacionales realizaron una nueva misión internacional de verificación de los daños producidos en la frontera ecuatoriana. Esta misión concluyó que:

"Toda la frontera norte (ecuatoriana) se encuentra en estado de vulnerabilidad, especialmente la población infantil y de la tercera edad. Esta situación se agrava enormemente con la aplicación del Plan Colombia en la zona sur de ese país, especialmente con relación a dos de sus elementos: fumigaciones y militarización" [4].

El 7 de diciembre de 2005 se reunieron los máximos representantes de los ministerios de Relaciones Exteriores de Colombia y Ecuador y, mediante un comunicado conjunto:

"La canciller de Colombia confirmó que en atención a los planteamientos del gobierno ecuatoriano, y una vez revisado el cronograma de aspersiones aéreas, su país ha decidido suspender temporalmente las labores de aspersión en la zona de frontera con el Ecuador, a partir del mes de enero de 2006" [5].

Sin embargo, los efectos nocivos de las fumigaciones afectan y continuaran afectado a la población ecuatoriana de frontera, y a toda la hermana población de Colombia, que recibe de forma directa los efectos de las fumigaciones de forma directa, en sus cultivos de subsistencia, en sus reservas naturales y sobre todo, en las vidas de miles de hombres, mujeres, niños y ancianos que han sido criminalizados como narco-cultivadores o narco-terroristas y que, por ello, son objetivo directo de los ataques de esta guerra química contra los pueblos.

II.- De la lucha de la Asociación Campesina del Valle del Cimitarra

Como resulta evidente, si las fumigaciones realizadas en Putumayo y Nariño han tenido efectos devastadores para la población ecuatoriana de frontera, que supuestamente no es asperjada directamente, mucho mayor ha sido el daño sufrido por la población colombiana, que recibe directamente los efectos de las fumigaciones. En este sentido, la hermana población campesina del Valle del Río Cimitarra, en el Magdalena Medio, ha sido también afectada por la irracional política de guerra, devastación y reordenamiento territorial impulsada por el Plan Colombia.

Sin embargo, los campesinos del Magdalena se han organizado y han emprendido un movimiento pacífico de resistencia, por la vida, la dignidad de los pueblos, y el derecho a un medio ambiente sano, libre de contaminación y violencia; sabemos que el camino ha sido duro, y en él muchos de sus compañeros han muerto, además, las diversas organizaciones que se conformaron en el Valle del Magdalena y en toda Colombia han sido sistemáticamente desarticuladas, pero hace diez años surgió la Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra (ACVC), movimiento campesino que es digno de admiración por el coraje y la valentía de sus integrantes que han decidido emprender esta tarea en defensa de los derechos humanos de su gente, aun a riesgo de su propia vida; y al hablar de los integrantes es importante resaltar el papel que han tenido las mujeres campesinas, quienes han realizado un rol trascendental en los procesos de organización social, rol que no puede pasar desapercibido y que más bien es destacado y aplaudido por el CIF-Ecuador.

No podemos dejar de mencionar que la ACVC ha iniciado una campaña internacional en contra la compañía Monsanto, que es la gran responsable y a su vez la gran beneficiaria de las fumigaciones aéreas que se realizan en Colombia. Nos solidarizamos además con esta campaña internacional, condenamos el uso del glifosato y otras sustancias agrotóxicas, que son utilizadas en concentraciones desmesuradas, sin importar la vida de niños y niñas, hombres y mujeres ni el medio ambiente natural de Colombia; y exigimos al gobierno colombiano que suspenda las aspersiones aéreas con este veneno mortal, en aplicación del principio de precaución, pues existen indicios suficientes que nos permiten considerar que el glifosato es una sustancia tóxica, que destruye los ecosistemas de forma irreversible y asesina lentamente a los seres humanos, matando además sus cultivos y obligándolos a desplazarse con el consecuente abandono de territorios ricos en recursos mineros, madereros, hídricos, hidrocarburíferos, etc., que finalmente serán libremente explotados por otras transnacionales.

De esta forma, que desvela que el Plan Colombia no es sino un plan económico, que busca garantizar el aprovechamiento de los recursos naturales sin importarle la vida misma del planeta; un plan que invierte millones de dólares en armas tradicionales y en armas químicas como el glifosato, mientras que se dejan de lado la asistencia a los seres humanos inmersos en el dramático conflicto en el que se desangra Colombia y a través suyo toda Latinoamérica.

Por estos motivos, el CIF-Ecuador desea expresar a la Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra (ACVC) su apoyo total en la lucha que han emprendido, su solidaridad para con los hermanos y hermanas injustamente asesinados y su compromiso de continuar trabajando contra los efectos nocivos de las fumigaciones con glifosato y otras sustancias aún desconocidas, no solamente por la vida y dignidad de nuestro pueblo, sino también de ustedes, nuestros hermanos colombianos y por la vida en nuestro planeta.

[1] Comité Interinstitucional contra las Fumigaciones (CIF), Informe: Derechos Humanos en la Frontera de Ecuador con Colombia y Omisión del Estado ecuatoriano con Motivo de las Aspersiones Aéreas Realizadas por Colombia, presentado en Washington ante la CIDH el día 24 de octubre de 2006, durante su 126° Período de Sesiones; Págs. 5-8, 10-24.

[2] Misión de Verificación, Impactos en el Ecuador de las fumigaciones realizadas en el Departamento del Putumayo dentro del Plan Colombia, Conclusiones de los Ministerios de Agricultura y Ganadería y Medio Ambiente, Julio de 2003. Documento presentado a la CIDH el 24 de octubre de 2006, en audiencia temática realizada el 24 de octubre de 2006, durante el 126° período de sesiones.

[3] Tribunal Constitucional del Ecuador, Resolución No. 0371-04-RA del 15 de marzo de 2005, Punto Resolutivo No. 1.; presentado en Washington ante la CIDH el día 24 de octubre de 2006, durante su 126° Período de Sesiones

[4] Federación Internacional de Derechos Humanos –FIDH-, Comité Interinstitucional contra las Fumigaciones –CIF- Ecuador, FIAN, RAPAL, OCIM, CEAS; Observaciones de la Misión Internacional a la frontera ecuatoriana con Colombia, 20-22 de junio de 2005; presentado en Washington ante la CIDH el día 24 de Octubre de 2006, durante su 126° Período de Sesiones

[5] Página Oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores de Ecuador, consultada el 18 de Diciembre de 2006.