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Bolívar, radical
David Rabelo Crespo / Lunes 2 de agosto de 2010
 

A propósito del bicentenario del grito de independencia en la ciudad de Barrancabermeja y la región del Magdalena Medio, realizamos no solamente la conmemoración si no también la recordación de los antecedentes de esta magna fecha. Las jornadas académicas, culturales, de movilización, organizativas y políticas han tenido una gran significación.

El mes de julio es un mes trascendental, que marco a Colombia, por cuanto el 20 de julio se conmemoraron 200 años del grito de independencia, pero también, el 24 de julio se cumplieron 227 años de nacimiento del libertador Simón Bolívar.

Los sucesos del 20 de julio de 1810, no fueron casuales sino que fue la expresión de todo un acumulado que hizo que los mestizos, negros, indios y criollos se alzaran en un gran movimiento para rechazar el yugo Español. En 1794 Antonio Nariño realizó la traducción de los Derechos del Hombre y el ciudadano, que había aprobado la revolución francesa en 1789. Nariño en esa época, parecida a la nuestra, fue perseguido, estigmatizado, vilipendiado y encarcelado, con el fin de acallarlo. Inicialmente algunos criollos no buscaban la independencia total de España, si no que se les tuviera en cuenta en algunas decisiones; en ultima no tenían como objetivo tumbar la monarquía sino maquillar la presencia del rey en nuestro país.

Simón Bolívar, conocedor del significado de la revolución francesa, persona ampliamente preparada, entendió que el grito de independencia era integral, que sentara las bases para la construcción de la libertad, la igualdad y la fraternidad; por defender esos principios básicos se le tildó de radical. Desde luego que para erradicar los efectos funestos de la dominación que significó el colonialismo había que tomar medidas de fondo, y el imperio Español no estaba dispuesto a entregar fácilmente el territorio. Por tal motivo Bolívar, entrego su tranquilidad y su fortuna a la causa de la guerra contra el imperio Español.

En la Carta de Jamaica, escrita el 6 de septiembre de 1815, Bolívar plasmo su ideario frente a la necesidad de desarrollar una lucha política para derrotar al imperio Español. Bolívar gran visionario, creía que la unidad de los países latinoamericanos era imprescindible para lograr el desarrollo y la autodeterminación de los pueblos que enfrentara a un monstruo, que comenzaba a proyectarse y como una premonición, el imperio norteamericano en nombre de la libertad se abrogaba el derecho a someter a los demás pueblos. Esas predicciones se han cumplido, o si no miremos los casos de Irak, Afganistán, o simplemente Colombia con las siete bases militares, solamente por nombrar estos tres casos.

Bolívar entendió que la libertad y la democracia no son fáciles de conseguir, porque la clase dominante en el poder no va a soltar los privilegios en un acto de magnanimidad, si no que hay que arrebatárselos, por eso sacrificó su libertad y su vida misma por la justa causa de la libertad de todo un pueblo. Ese espíritu independentista, sin transigir en sus principios que caracterizó a Bolívar, fue la razón para que miles de compatriotas se alistaran en su filas, para sufrir los rigores del clima, de las montañas, de los ríos, de un enemigo bien armado y si era necesario entregar la vida, ellos estaban alimentados por un anhelo de patria, que definitivamente los hizo invencibles.

Esa mística y ética que caracterizó y les sobró a nuestros próceres, es la que le falta a la actual clase dominante colombiana que se muestra pusilánime y dócil ante el imperio extranjero, permitiendo que nuestra soberanía territorial y económica sea subyugada.

Es paradójico que esa unidad e integración latinoamericana, de la que tanto nos habló Bolívar, hoy sea obstruida por el gobierno colombiano, que hace de punta de lanza para destruirla. Los ejemplos de nuestros próceres siguen vigentes, donde es imperativo seguir perseverando en la perspectiva de construir la verdadera democracia y libertad por la que luchó y se sacrificó Bolívar. A quienes asumimos posiciones verticales, para que se desarrolle la verdadera libertad, se nos tilda de radicales, tal y como lo hicieron con Simón Bolívar hace 200 años.