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Destituidos capitán y teniente del Ejército Nacional por la ejecución de un niño de 10 años en Brisas de Yanacué (Cantagallo, sur de Bolívar)
Humanidad Vigente / Jueves 30 de agosto de 2007
 

En la madrugada del 23 se septiembre de 2002, Nilson Hernández Jerez, de tan solo 10 años de edad, dormía junto a su familia en la vereda Brisas de Yanacué, cuando fueron despertados por las ráfagas del Ejército Nacional que acabaron con su vida, le causaron graves heridas que obligaron a la amputación de una de sus piernas y a la ostensible disminución de la motricidad de uno de sus brazos. También acabaron con la vida del compañero de su madre.

Esta operación fue ordenada por el mayor Ricardo Martínez Bernal, jefe de operaciones del Batallón de Artillería Nueva Granada, quien instruyó al capitán Carlos Francisco Arteaga Polanía y al teniente José Rodrigo Sánchez Flórez para que dotaran de armas y material privativo de las Fuerzas Militares a dos civiles que actuaron como informantes y guías, uno de los cuales disparó contra la inerme familia.

Por este crimen, la Procuraduría General de la Nación ordenó la destitución del teniente Sánchez Flórez y del capitán Arteaga Polanía, así como la suspensión por 90 días del mayor Martínez Bernal.

A pesar de este importante avance en el establecimiento y sanción de la responsabilidad disciplinaria, es importante resaltar que, en cuanto a responsabilidad penal, este crimen permanece en la impunidad, puesto que la investigación penal permaneció durante cuatro años y medio en la jurisdicción penal militar, donde no hubo avances, y sólo recientemente se ha logrado que la competencia se trasladara a la jurisdicción ordinaria por tratarse de un crimen de lesa humanidad.