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Miles de chocoanos protestan por fumigación de cultivos de coca
Dicen que el glifosato ha causado daños a la salud, ha afectado cultivos legales y ha contaminado fuentes de agua.
El Espectador / Miércoles 28 de septiembre de 2011
 

Unos 5.500 afrodescendientes del Chocó cortaron la comunicación por tierra entre ese departamento y el interior de Colombia para protestar por una campaña de fumigación de cocales que ha causado daños a personas y bienes de las comunidades.

Las siembras ilícitas son asperjadas por vía aérea con glifosato, método que ha tenido efectos nocivos sobre la salud de niños y adultos, los cultivos de supervivencia y las fuentes de provisión de agua, aseguró una fuente de la organización no gubernamental (ONG) Foro Interétnico Solidaridad Chocó (FisChocó).

La fuente, que pidió el anonimato, dijo que la fumigación comenzó hace once días sobre áreas de cocales en 14 municipios situados en las cuencas selváticas de los ríos Baudó y San Juan.

Los territorios son de propiedad colectiva de afrodescendientes, que están reunidos en consejos comunitarios, y también de algunas comunidades indígenas, agregó la misma fuente.

Ambas minorías, agregó, no fueron consultadas de manera previa, como lo ordenan las normas legales para los casos de comunidades a las que el Estado les reconoce la administración y control territorial. La fumigación, que tiene como objetivo erradicar cerca de 4.00 hectáreas de cocales, según cifras oficiales, es la primera que se hace en el Chocó, región de la frontera noroeste con Panamá y considerada la de mayor biodiversidad en el país.

En protesta, unos 5.500 lugareños iniciaron el pasado domingo una movilización que hoy tiene interrumpido el paso de personas y cargas entre el Chocó y el interior del país, por una carretera que atraviesa el departamento de Risaralda.

El bloqueo, que fue establecido en un tramo de la carretera que une a Quibdó con la localidad de Atrato, es indefinido, añadió la fuente de la ONG, que reúne a 58 asociaciones de comunidades y que cuenta con el acompañamiento de la Iglesia católica.

FisChocó denunció la aspersión inconsulta al hacerse eco de una comunicación que las comunidades asociadas enviaron al presidente colombiano, Juan Manuel Santos, para advertirle de los daños y solicitarle que ordene la suspensión inmediata de las fumigaciones.

Según el mensaje, el glifosato ha causado daños a la salud humana, ha afectado cultivos legales y establecimientos de crías de especies animales domésticas y ha contaminado fuentes de agua, incluida la de lluvia, que es canalizada desde los techos de las casas.

En la comunicación, las mismas comunidades advierten que no aceptan el cultivo de cocales en sus territorios, actividad que la ONG atribuye a grupos guerrilleros, de nuevos paramilitares y de la delincuencia común.