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"Marcha Patriótica es para la paz, no para la guerra"
Carlos Lozano, director del semanario comunista ’Voz’ y vocero del nuevo movimiento Marcha Patriótica, rechaza la comparación con la UP y habla de las posibilidades de terminar el conflicto.
María Jimena Duzán / Lunes 30 de abril de 2012
 

María Jimena Duzán: El presidente Santos les mandó una pulla a los dirigentes de la Marcha Patriótica. Dijo que no había que mezclar política con armas. ¿Están reeditando a la UP?

Carlos Lozano: Hay que explicarle al presidente que la Marcha Patriótica no es la UP porque su origen es diferente. La UP fue una propuesta de las Farc surgida a partir de un proceso de paz que impulsaba el entonces presidente Betancur. La Marcha Patriótica surge por iniciativa de las organizaciones sociales, populares, de gente de izquierda que no tienen un estrecho vínculo con la guerrilla ni forman parte de ella.

M.J.D.: Pero si muchas de estas organizaciones campesinas han vivido en zonas controladas por la guerrilla…

C.L.: Sí, es cierto. Muchas de estas organizaciones viven en zonas por donde ellos se mueven y hasta puede haber personas que tengan simpatía con la guerrilla. Pero que sea gente vinculada orgánicamente a la guerrilla, que depende o que haya sido propuesta por ella, no es cierto.

M.J.D.: Sin embargo, José Obdulio y Plinio Mendoza insisten en decir que la Marcha Patriótica es el PC3 que fundó Alfonso Cano…

C.L.: ¡Nada que ver! Le repito: esta iniciativa no surge de la guerrilla, sino de la base social y tiene que ver con un encuentro por la paz que se hizo hace dos años en Barrancabermeja. Pero además, en los estatutos de la Marcha Patriótica dejamos muy claro que este es un movimiento creado para la paz, no para la guerra. No le hacemos ninguna concesión a esta última ni la estimulamos. Por el contrario, este movimiento es público, abierto, de cara al país, y eso quedó muy claro en la forma como se realizó la Marcha de la semana pasada en Bogotá, en la cual no hubo ni encapuchados ni gente que se escondió, lo que desvirtúa en la práctica esas fábulas que se habían creado en contra nuestra. Creo, de verdad, que las fuentes de José Obdulio lo engañaron.

M.J.D.: ¿Cómo financiaron esa Marcha Patriótica?

C.L.: Había 1.500 organizaciones sociales en la marcha y todas ellas contribuyeron. Hubo un bono que se promovió desde hace dos años. Quien lo compraba pagaba 5.000 pesos. Se recogió un millón de bonos. Cada organización se autofinanció y por eso unos comieron tamal y otros tuvieron acceso a una comida mejor.

M.J.D.: Esa comparación con la UP también la hace Navarro Wolff en una entrevista que concedió a ’El Espectador’. ¿Él también se equivocó?

C.L.: ¡También!... Obviamente la UP sigue siendo un referente en todos los intentos que ha tenido la izquierda de unirse y muchas de las personas que se llaman ’sobrevivientes’ de la UP están participando en esta experiencia. Pero no estamos reeditando la UP y se equivocan los que así lo creen.

M.J.D.: Es evidente que a ustedes no les gusta ni el Polo ni los petristas. Y a ellos tampoco les gustan ustedes: el primero no ha querido formar parte de su movimiento y Petro ni los menciona.

C.L.: Tanto el Polo como los Progresistas de Petro se han convertido en partidos cerrados que no están abiertos a otras opciones. Lo que plantea Marcha Patriótica es todo lo contrario: ningún partido agota la izquierda y nadie puede decir quién es o no de izquierda. Los del Polo creen que para poder crecer hay que ir al centro izquierda y atraer nuevos sectores para poder convertirse en gobierno a cualquier precio. Eso no lo aceptamos porque nos quedamos con el discurso del centro izquierda y descuidamos el discurso de izquierda.

M.J.D.: ¿Un movimiento de izquierda radical que esté abierto a todo el mundo? …hmmmm, no lo creo.

C.L.: ¡Bueno, abierto a todo el mundo del ámbito de la izquierda!... Es más, también está abierto a sectores democráticos, que no son necesariamente de izquierda. Pero además: no somos un movimiento de izquierda radical ni ultrarrevolucionario como muchos nos tildan. Somos una plataforma democrática, abierta para discutir temas cruciales, como la reforma agraria, el modelo económico, las reformas sociales.

M.J.D.: ¿Su movimiento pretende convertirse en el lecho en el que pueden aterrizar las Farc si deciden abandonar las armas?

C.L.: Ese puede ser un mensaje para las Farc. Por eso le estamos exigiendo al presidente que nos dé garantías para actuar dentro de la institucionalidad, aprovechando el espacio democrático que hay en el país. La guerrilla tiene el síndrome de la extinción de la UP y si esto lo van a repetir con nosotros, bien por la vía de la persecución o por la vía del exterminio, no se le va a hacer un servicio a la paz. Por el contrario, si nosotros tenemos garantías para crecer, eso sirve para que la guerrilla entienda que ese espacio que hemos abierto se puede utilizar para la paz. Y en un eventual proceso de paz exitoso, Marcha Patriótica podría convertirse en un espacio en el que quepan los guerrilleros que se acojan a un proceso de paz, sin armas y aprovechando ese espacio político. Incluso, si ellos quieren crear otro partido político, pues también…

M.J.D.: Va muy rápido. Volvamos a la Colombia de hoy. El presidente Santos ha dicho que él tiene la llave de la paz y que no quiere intermediarios. ¿Van a ser ustedes intermediarios no convidados?

C.L.: No queremos serlo. Marcha Patriótica, se me antoja decirlo, es un pregonero de la paz porque entendemos que el tema de la solución política y de la paz se va a colocar en el primer plano de la política colombiana. Eso lo dice la última encuesta de SEMANA. Hay un moderado optimismo acerca de que la paz es posible.

M.J.D.: ¿O sea que usted piensa que el presidente Santos y la guerrilla andan en conversaciones secretas?

C.L.: No lo sé. Pero si lo está haciendo, me parece muy bueno. Y si no lo ha hecho, debería hacerlo.

M.J.D.: Todo movimiento nuevo necesita un liderazgo político y me parece que esa líder es Piedad Córdoba. ¿Me equivoco?

C.L.: Por supuesto que el liderazgo de Piedad va a pesar, pero nosotros estamos haciendo un experimento colectivo. Por eso no hemos elegido una dirección. Solo se han nombrado cuatro voceros por seis meses: Piedad Córdoba, Gloria Cuartas, Andrés Gil y yo.

M.J.D.: Hay una faceta suya que el país desconoce: la de negociador de paz en la sombra en el gobierno Uribe. ¿Cómo le fue?

C.L.: Ese papel me costó mucho. El entonces presidente Uribe desde un comienzo aceptó que Álvaro Leyva y yo fuéramos los facilitadores tanto para el tema de las liberaciones como para posibles acercamientos. Antes de la muerte de Marulanda, el doctor Luis Carlos Restrepo se reunió con Álvaro Leyva y conmigo y nos invitó a que le ayudáramos a buscar una puerta hacia Marulanda. También nos reunimos con Joselito Guerra. Con él le enviamos a Uribe muchos mensajes.

M.J.D.: ¿El mismo expresidente Uribe, que critica a Santos por estar buscando la paz, los buscó a ustedes para que le abrieran una ventana con Marulanda?

C.L.: Así es. Yo fui un poco renuente al comienzo porque ya habíamos tenido muchos problemas con el doctor Restrepo y el presidente Uribe en las gestiones humanitarias que habíamos hecho para la liberación de Íngrid y de otros secuestrados por las Farc. Sin embargo, acepté su oferta. Incluso el presidente Uribe reconoció públicamente nuestras gestiones para vanagloriarse de que sí estaba haciendo esfuerzos hacia la paz y mencionó mi nombre en un discurso. Esa mención me ayudó posteriormente cuando se abrió un proceso judicial contra mí por el caso de los computadores de Reyes, y el doctor Restrepo negó nuestro papel de facilitadores.

M.J.D.: ¿Cómo así que lo negó?

C.L.: Cuando la Fiscalía solicitó a Presidencia la información sobre si yo era o no facilitador, la respuesta que dio el doctor Restrepo fue que no lo era. ¿Qué hice yo? Anexé el discurso del presidente Uribe y unas declaraciones de Restrepo a un diario capitalino donde aceptaba nuestra mediación y las envíe a la Fiscalía para demostrar que Restrepo no decía la verdad. La investigación contra mí fue precluída.

M.J.D.: ¿Usted cree que las Farc quieren salirse de la guerra?

C.L.: Yo creo que este es el momento de hacer la paz, pero también estoy seguro de que las Farc van a dar ese paso cuando estén convencidos de que va a haber un proceso de diálogo que les permita a ellos saber si en una eventual desmovilización pueden actuar en política.

M.J.D.: Para eso el presidente Santos está proponiendo un nuevo marco para la paz que anda patinando en el Congreso. ¿Qué opina de esa propuesta?

C.L.: Que es muy limitada. Ese marco plantea que las guerrillas se desmovilicen gratis y eso no lo va a hacer ni el ELN ni las Farc. Yo creo que antes de la desmovilización tiene que haber un acuerdo producto de un diálogo. La desmovilización debe ser consecuencia de ese diálogo. No al revés.

M.J.D.: Pero, ¿por qué no exigirle antes a la guerrilla que deje de poner minas quiebrapatas, de reclutar a jóvenes, de extorsionar a la población civil…?

C.L.: Es que si hay un diálogo, se podría persuadir a la guerrilla para que abandonara esas prácticas. Pero también los gestos del gobierno son definitivos. El gobierno le exige a la guerrilla y eso está bien. Pero, ¿y los gestos del gobierno?

M.J.D.: Yo le digo unos: reconoció que hay un conflicto interno, planteó la Ley de Restitución de Tierras…

C.L.: Reconoció que hay un conflicto interno, pero para hacer la guerra. Es una terquedad no reconocer que hay presos políticos y la Ley de Restitución de Tierras es un canto a la bandera mientras no se resuelva el conflicto. No digo que no esté bien intencionada, pero no es suficiente ni es la solución al problema agrario.