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El Führer, los tres secuaces, y la santísima Virgen del centro
(Uribe, Liduine Zumpolle, Santos, José Obdulio y el doctor Luis Garzón)
Luis Alberto Matta / Sábado 15 de diciembre de 2007
 

¿A qué viene la agresiva actitud del Führer colombiano Álvaro Uribe, contra la agencia internacional de prensa Anncol? Pues a propósito de las amenazas proferidas por el alfil del imperio contra esa agencia de noticias, he seleccionado cuatro entrevistas publicadas en medios oficialistas de Colombia, todas el fin de semana del 8 y 9 de noviembre, para constatar cuál es la prensa y la libertad de opinión que manceba al régimen colombiano, y, de paso, evidenciar por qué el odio visceral de Uribe y sus parapolíticos contra los medios independientes y alternativos de información. En cuanto a por qué incluí la entrevista del doctor Luis Eduardo Garzón, al final del presente artículo se los cuento.

La primera es la entrevista que la radio Caracol hizo el sábado 8 de diciembre de 2007 a la holandesa Liduine Zumpolle, en parte reproducida por algunos diarios escritos. Hace años la señora Zumpolle, empleada de la organización Pax Christi, goza de abundancia en la prensa colombiana. Actualmente, Zumpolle está muy comprometida en una campaña para motivar la deserción de miembros de las insurgentes FARC, cuyo verdadero propósito es torpedear la posibilidad del canje humanitario. Zumpolle taimadamente se opone a este acuerdo hoy aclamado por los colombianos de bien, fundamentalmente por quienes apoyamos la solución política del conflicto interno colombiano y anhelamos la paz.

Pero ¿y quién es la señora Zumpolle? ¿Por qué opina y actúa con tanta libertad y beligerancia sobre asuntos internos de Colombia? ¿Y por qué la organización Pax Christi, a través de Zumpolle, pareciera involucrarse en campañas de contrainsurgencia en Colombia? ¿Está autorizada por Pax Christi? ¿O para quién más trabaja esta misteriosa señora, tan apetecida por oligarcas de la prensa colombiana, como el cínico Darío Arizmendi?

Algunas pistas puedo suministrar. Lo primero, que conocí de cerca a la señora Zumpolle, cuando fui consejero de Paz del Valle del Cauca en representación de la Unión Patriótica. En la primavera de 1996 viajé a Europa buscando apoyo hacia iniciativas de derechos humanos. Por orden del gobernador Villegas me acompañó Jorge Navarrete, reinsertado del M-19, movimiento que también hacia parte de aquella coalición regional. En mi caso, compañeros de la UP y el entonces responsable internacional del Partido Comunista, me sugirieron contactos en Europa, básicamente con diputados socialistas y ONG de derechos humanos, mientras que Navarrete recibió la asesoría de su movimiento. En París, Navarrete me informó que había contactado a Liduine Zumpolle gracias a sus contactos con Otty Patiño, uno de los privilegiados ex dirigentes del M-19 que, luego de negociada la paz, trabajaban para los consulados y embajadas del gobierno colombiano en Europa.

La reunión en Holanda con la Zumpolle fue desagradable. Al inicio nos hospedó en un hotel propiedad de la Iglesia, y todo parecía que iba a transcurrir bien. Pero una vez explicamos la razón del viaje, se transformó, y comenzó a jactarse de ser colaboradora internacional del movimiento Esperanza Paz y Libertad, conformado por desmovilizados del EPL. Se autoproclamó admiradora y puente del entonces gobernador de Antioquia Uribe Vélez en Europa.

No olvidemos que ha sido documentado por casi todos los historiadores que una parte de los miembros del EPL “desmovilizados” terminó trabajando para el DAS rural, o sea la policía secreta del gobierno. Y algunos de ellos son acusados de haber conformado el grupo paramilitar autodenominado los “Comandos Populares”. Los Comandos participaron en el baño de sangre contra los obreros de las compañías bananeras en Urabá y contra los inermes dirigentes políticos y simpatizantes de la Unión Patriótica en esa región. Luego del exterminio y desplazamiento de la oposición de izquierda, Esperanza Paz y Libertad, con apoyo liberal y conservador, se apoderó de las alcaldías y consejos municipales, a lo que el general Rito Alejo del Río llamó el “Plan Retorno.”

Narro lo anterior, porque Liduine Zumpolle quiso que nos reuniéramos con Bernardo Gutiérrez, ex comandante del EPL, a lo que me negué, ya que íbamos en busca de apoyo a iniciativas en favor de los derechos humanos y la paz, no a contactar funcionarios del gobierno colombiano, y menos a Gutiérrez, quien había defendido públicamente las tristemente célebres “cooperativas Convivir” de Uribe Vélez. Muchas de esas “Convivir”, ha sido documentado por organismos de derechos humanos, terminaron convertidas en escuadrones de la muerte. Por otra parte, la señora Zumpolle se enfureció cuando le dije que sus comentarios contra la UP y el Partido Comunista en Urabá eran abusivos e ignorantes.

Seguidamente, Zumpolle acudió a preguntas tendenciosas relacionadas con el secuestro. Le expresé mi absoluto rechazo contra este delito, pero igualmente le advertí, si era que no lo sabía, que el secuestro en Colombia no sólo es cometido por la insurgencia, pues centenares de testimonios e investigaciones apuntan, en no pocos casos, hacia los organismos armados del estado, y por supuesto los grupos paramilitares y la delincuencia común. Además, le sugerí que incluyera en sus reclamos a los más de 20 mil desaparecidos por causas políticas en Colombia, que son en realidad secuestrados de los que jamás volvimos a tener noticias. Ese fue el epílogo de aquella desagradable reunión.

Hoy volvemos a tener noticias de la señora Zumpolle en Colombia, esta vez con la pretensión de heroína nacional, atravesando iniciativas que aumentan la desconfianza y la zozobra en el accidentado camino hacia el acuerdo humanitario. Y en este caso, el Führer Uribe no emite alaridos ni amenazas contra ella o contra Caracol, medio radial donde la entrevistan como portavoz de Europa y Pax Christi.

La segunda es la entrevista al magnate Francisco Santos, vicepresidente de la República y accionista del periódico El Tiempo, publicada en su diario y realizada por el periodista Yamid Amat. ‘Facho Santos’, como le dicen las víctimas del terrorismo de estado, es un personaje que tiene mucho para confesarle a Colombia. Salvatore Mancuso, uno de los jefes paramilitares, al sentirse abandonado por sus jefes y beneficiarios políticos, resolvió confesar los nombres de algunos de ellos. Y vaya sorpresa. En sus declaraciones, Mancuso reconoció haber sido testigo de una reunión en la que Francisco Santos, hoy flamante vicepresidente, se reúne con la cúpula paramilitar en cabeza de Carlos Castaño, para plantearles la creación de un escuadrón de la muerte en Bogotá, el cual fue bautizado “Bloque Capital”. Este grupo paramilitar causó dolor y tristeza en los suburbios empobrecidos de Bogotá entre los años 2000 y 2005.

¿Con esa acusación, aún no aclarada, tendrá moral este sinvergüenza para estar convocando a manifestaciones contra la violencia? ¿Sentirá remordimiento el vicepresidente? ¿Por qué no ha renunciado a esta alta dignidad del estado? ¿Por qué Uribe no ha solicitado investigaciones al respecto? El Bloque Capital, desde su aparición a mediados del año 2000, ha asesinado más de medio millar de jóvenes y líderes sociales en los barrios pobres de Bogotá. Posiblemente perpetró crímenes contra intelectuales, como el asesinato del profesor Édgar Fajardo. A todas estas, se me ocurre otra pregunta: ¿Por qué Francisco Santos jamás reclama por los secuestrados clasificados como desaparecidos? ¿Será porque son líderes sociales, opositores de izquierda, estudiantes, sindicalistas, y gente humilde?

La tercera es la entrevista a José Obdulio Gaviria realizada por Antonio Morales, del periódico El Tiempo. Obdulio Gaviria es el asesor de cabecera del presidente Uribe. La oposición y las organizaciones sociales le acusan de ser el Joseph Goebbels criollo, igual que el jefe de propaganda del régimen nazi.

En mi calidad de analista, puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que José Obdulio Gaviria es un experto en torcer y tergiversar la realidad. Con sus comentarios grotescos, Obdulio Gaviria suele burlarse del dolor de los colombianos en el programa ‘Hora 20’ de Caracol Radio, que con pocas excepciones es un aquelarre de ultraderecha. Dicho programa es conducido por el periodista Néstor Morales. Allí, José Obdulio compite con Germán Vargas Lleras (¿el otro delfín de la parapolítica?) y semanalmente enseña la conciencia del régimen.

Felipe Zuleta, entre muchos otros periodistas colombianos, lo ha señalado reiteradamente como la conexión del cartel narcotraficante de Medellín con la Presidencia de la República.

Escribe Zuleta, también el pasado domingo 9 de diciembre en El Espectador: “El primo de Pablo (Escobar) es para el régimen como un helminto para el organismo, que sin sentirse demasiado, produce dolor de estómago. Sólo que el primo de Pablo cautiva el morbo de los periodistas, quienes lo entrevistan como en los 80 y 90 entrevistábamos a Escobar, a Rodríguez Gacha, a ’Popeye’ o al ’Mugre’. La diferencia es que en aquella época nos tocaba buscarlos en sus guaridas y en cambio ahora lo único que hay que hacer es llamar al conmutador de Presidencia”. Zuleta, acudiendo a su moral de derecha, de alguna manera compara a Obdulio Gaviria con los más famosos hampones del narcotráfico, pero alude que éste es el único que ha alcanzado la distinción de despachar desde el palacio presidencial.

Nada menos que ese personaje, es la estrella mimada de Caracol y RCN, las radios del Grupo Prisa de España y el magnate Ardila Lulle, respectivamente. Desde esas radios, Obdulio defiende la negociación con los paramilitares, vocifera contra la solución política con la insurgencia, y descarga su furia contra todo aquel que haga oposición al Führer. Junto a sus colegas Eduardo Pizarro Leongómez, director de la tramposa Comisión Nacional de Reparación, y Luis Carlos Restrepo, a quien las víctimas de la guerra sucia llaman el ’doctor Ternura paramilitar’, son los tres principales arquitectos de la negociación con los paramilitares. A propósito, el presidente Chávez en un apunte genial, identificó a Restrepo como el comisionado de guerra.

Bueno, y si José Obdulio Gaviria fue uno de los abogados de confianza del narcotraficante Pablo Escobar, entonces surge una pregunta elemental: ¿Por qué Uribe lo nombró su asesor? ¿Será cierto que este señor está contratado por el PNUD? Para quienes no saben, el PNUD es un programa de Naciones Unidas… ¿Tendrá Naciones Unidas una explicación? ¿Y no fue Pablo Escobar y sus paramilitares, el asesino del ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla, del director de El Espectador Guillermo Cano Isaza, del coronel Valdemar Franklin Quintero que parece haber sido un policía honesto, del líder de la UP y presidente de la Asamblea Departamental de Antioquia Gabriel Jaime Santamaría? La lista es interminable y dolorosa.

Cuarta y última: la entrevista a Luis Eduardo Garzón, el saliente alcalde de Bogotá, realizada por Roberto Pombo, editorialista del diario El Tiempo. Se preguntarán por qué incluyo al doctor Garzón en este análisis crítico hacia el régimen, inclusión que me ha de costar ciertas amistades en el Polo Democrático. De por sí, quienes manejan su página de internet me tienen vetado. Sin embargo, incluyo a Garzón porque es referente obligado para analizar el estilo perverso de la prensa oficial, y la perversidad de ciertos dirigentes de izquierda ensalzados por el régimen.

Garzón cumplió con las condiciones uribistas para ser vedette de la todopoderosa prensa del régimen. Renegar de su pasado de izquierda, principalmente si fue de la UP o el Partido Comunista. Criticar y macartizar la honestidad de quienes perseveran en sus postulados políticos de izquierda, no mencionar la ulcerante palabra socialismo, y claro, reprochar toda iniciativa política de las FARC, proponiéndole al conjunto de la insurgencia la desmovilización. En otras palabras, cogobernar con el régimen maquillándole sus lunares narco-criminales, y justificándolo como democracia saludable ante la comunidad internacional. Bienvenido a la opción presidencial doctor Lucho: ahora sí es un dirigente maduro, buscado con ansiedad por los columnistas y entrevistadores de la gran prensa.

Le queda una tarea por cumplir. Ahora, para ser plenamente aceptado, tiene que resquebrajar la unidad de la izquierda democrática. ¿Será por eso que anda descalificando al presidente del PDA? Garzón se refiere groseramente, calificando de resentidos a quienes desde la sociología y la investigación indagamos sobre los crímenes de estado y criticamos la indecencia de Uribe. Esa clase de Polo Democrático Alternativo no le gusta a Luis Eduardo Garzón, ni a otros cuantos dirigentes del Polo, que si bien critican a Uribe, le proponen acuerdos nacionales y se asocian en la batalla contrainsurgente. El emblema es la carta magna de 1991, la cual, es cierto, constitucionalizó ciertas garantías sociales, pero igualmente, constitucionalizó el neoliberalismo. La constitución del 91 adornó con palabras bonitas la rapiña capitalista. Desde el 91 hasta nuestros días Colombia multiplicó sus desgracias.

Y no debe sorprendernos que el régimen le admita ciertas pilatunas a Garzón, como decirle al Führer que es el enviado de Dios, y a Sergio Fajardo que se cree Dios. En realidad, la estrategia es hacerle creer a los colombianos, que ahora sí nos salvamos, porque tenemos un dirigente de izquierda igualitico a la Virgen santísima. Y según él, los que no apoyen al caudillo, somos resentidos.

No, viejo Lucho, no se trata de resentimientos ni santidades. En la izquierda también se investiga y se propone. La plataforma de la UP era propositiva en el campo económico y social, pero fue asesinada. La plataforma política del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia (MB), lanzado en el Caguán en abril de 2000, tiene profundas y viables propuestas, inclusive coherentes con procesos actuales en América Latina, pero sigue clandestino, porque la guerra impuesta por el régimen impide que la insurgencia se dedique de lleno a la paz. Dicen las buenas lenguas que el MB crece y se expande aceleradamente por el territorio nacional. Y así mismo, señor Garzón, muchos de quienes apoyamos el programa del Polo Democrático, no a caudillos ni vírgenes, lo hacemos confiados en que es la vía para afianzar caminos hacia la paz, comenzando por la libertad de quienes están cautivos por razones políticas o del conflicto armado interno.

Garzón, yo sé que usted no ignora la tragedia nacional, sólo que se hace el pendejo. En mi caso, como sobreviviente del genocidio contra la Unión Patriótica, lo conmino a que recapacite. Mientras usted dice estupideces contra los sectores populares de los que se lucró, el Führer pasa revista feliz. Bueno, feliz es un decir, porque en realidad necesita gotitas tranquilizantes cada vez que el semanario Voz, el periódico Desde Abajo, la Agencia Prensa Rural, la Agencia Bolivariana de Noticias, Rebelión, Narco News, Resumen, Argenpress, etc., inclusive cuando medios oligarcas como Semana o El Espectador lo critican. Y contra la agencia independiente de prensa Anncol llueven rayos y centellas. El presidente y sus asesores quisieran que todos los medios fueran como la revista Cambio, RCN, Caracol, El Colombiano, El País de Cali, La Opinión de Cúcuta o la página de los paramilitares, para citar algunos ejemplos… Incondicionales.

Mientras usted posa como la Virgen santísima del centro, el jefe mayor de los amigos con quienes usted aspira a conformar el Partido de la Calle, se regodea amenazando y persiguiendo a los opositores. Mientras el Führer urde e intriga contra el gobierno bolivariano de Venezuela, usted, señor Garzón, y los que dicen ser amigos de Chávez, guardan silencio cómplice. Se parecen a las monedas de tres pesos. Por algo, el conspirador ministrito de Defensa Juan Manuel Santos (¿cuota en el gobierno del esmeraldero Víctor Carranza?) le dio la bienvenida a otro caudillo del PDA al equipo uribista de la “seguridad democrática”.

Finalmente un mensaje a Uribe: señor Führer, sepa que quienes vivimos en el exilio estamos comprometidos con la paz, y que ese no es óbice para callar nuestra voz. Lo hacemos a conciencia, con el afecto, la convicción, y la devoción por una causa: la causa de los derechos humanos y la paz. Sabemos que quienes están en Colombia enfrentando al régimen padecen al doble, y su compromiso en terreno es más fuerte. Sin embargo, quienes estamos en el exterior no somos felices, como usted pregona, ni nos acostamos tranquilos, y peor sabiendo que sus huestes amigas detienen y masacran en Colombia.

Señor Führer, nos corresponde la tarea de denunciar su régimen internacionalmente, y opinar políticamente en medios alternativos, es por ahora nuestra única opción. Algunos vivimos en limbos jurídicos, gracias a su persecución, y a que gobiernos extranjeros acatan la propaganda malévola de sus consulados y embajadas. Algunos exiliados, me cuento entre ellos, vivimos bajo amenaza de ser deportados, y luchando legalmente por obtener residencia. Mientras algunas personas ponen a circular comentarios falsos, sospechas e intrigas, los esbirros acechan. Pero no claudicamos, y por el contrario, estrechamos vínculos con organizaciones de derechos humanos, no sólo para proteger nuestra integridad y la de la familia, también para continuar desenmascarando su putrefacto gobierno.