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Legalizan nuevas armas de represión y tortura
Por medio de la resolución 02686 del 31 de julio de 2012, firmada por el comandante máximo de la policía, se reglamenta el uso de armas denominadas de “letalidad reducida”
Leonardo León / Martes 6 de noviembre de 2012
 

La policía colombiana, desde julio, tiene autorización legal para torturar a la población civil con nuevas armas sumadas a las ya tradicionales que tienen como objetivo atentar contra los ciudadanos que se manifiestan o son contrarios a las políticas gubernamentales.

Por medio de la resolución 02686 del 31 de julio de 2012, firmada por el comandante máximo de la policía, se reglamenta el uso de armas denominadas de “letalidad reducida”, es decir que de todas formas pueden llegar a asesinar (y han asesinado) personas. La caracterización que hace dicho documento sobre esas armas es la siguiente:

Mecánicas cinéticas: fusiles lanza gases o perdigones de goma, lanzadores de redes o nylon, proyectiles de goma y lanzadores de tinta o agentes irritantes.

Químicas: disparador de spray pimienta, gas pimienta, gases irritantes, cartuchos de gas irritantes.

Acústicas: granadas de aturdimiento, granadas de luz y sonido, dispositivos acústicos para largas distancias.

Dispositivos de control eléctrico y auxiliares: tonfa, pistolas de disparo eléctrico o dispositivos de control eléctrico, dispositivos de shock eléctrico, lanzador flash, granadas de múltiple impacto CS/OC, granadas lumínicas y de sonido, animales entrenados.

Las armas de tortura eléctrica ya están siendo usadas por la policía de Santander en contra de ciudadanos indefensos con el argumento de “reducirlos”. Teniendo en cuenta que estos cuerpos policiales son formados bajo politicas de odio, preocupa que esos artefactos se activen de forma indiscriminada por ese tipo de sujetos.

Adicional a la dicha resolución, el ESMAD ya está usando caballos acorazados en las manifestaciones los cuales, además de constituirse como maltrato animal, pueden llegar a causar una tragedia ya que se asustan con las explosiones de las mismas granadas aturdidoras por lo que pueden embestir a las personas que se encuentren cerca. El maltrato animal se manifiesta en el estrés que se puede generar en los animales y en las lesiones que se pueden presentar sobre todo en las extremidades de estos animales.

Es común en las manifestaciones que el ESMAD agreda a la población de manera indiscriminada en desalojos y movilizaciones contra manifestantes y transeúntes con gases lacrimógenos, golpes, balas de goma, aturdidoras, papas explosivas y cartuchos rellenos de pedazos de metal, entre otros métodos represivos dejando ya varios muertos, centenares de heridos, varias personas con pérdida de ojos e incluso abortos inducidos por el uso de gases, con todos los casos hasta el momento en la absoluta impunidad puesto que no hay herramientas efectivas que protejan a la población del uso desmedido de la fuerza pública que realmente sólo protegen al poder y al capital.

El Estado colombiano ha firmado varios tratados internacionales de derechos humanos que sólo quedan en el papel porque la brutalidad policial es pan de cada día, el derecho a la vida no se respeta ni siquiera desde el mismo gobierno nacional que ordena asesinar incluso en países vecinos, en contravía de la constitución nacional.

Con estas nuevas armas las violaciones de derechos humanos se incrementarán y sumado al fuero militar que está a punto de aprobarse en el Congreso la impunidad será mayor al 97% actual que hay sobre los delitos en Colombia y que es aun mayor en los crímenes de estado. Además hay que recordar que la Ley de Seguridad Ciudadana estipula como delitos de cárcel el hecho de bloquear una calle o protestar sin permiso con penas hasta de 8 años siendo que la mayoría de manifestaciones se dan de manera espontánea sin una programación previa.

Este tipo de medidas se dan cuando el nivel de ilegitimidad del gobierno es tal que ve al pueblo como el enemigo interno que hay que acallar sabiendo que las políticas gubernamentales son para una clase privilegiada en contra de la inmensa mayoría.