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El estado español y sus válvulas de escape. El cortafuegos del gran capital europeo
Las vías de escape en el estado español, son principalmente 3. La emigración hacia la precariedad, la caridad y la más trágica de todas: el suicidio
Carlos García / Martes 15 de enero de 2013
 

El pasado 30 de noviembre la secretaria general de Inmigración y Emigración, Marina del Corral, aseguraba que la huida de jóvenes hacia el extranjero venía producida por su “espíritu aventurero”. En una alocución también aseguraba que la fuga de cerebros hacia Alemania, Reino Unido o América Latina para realizar los trabajos menos cualificados en Europa y en precario en América Latina, no respondía exclusivamente a la crisis.

Es común escuchar de boca de los diferentes cargos del PPSOE, afirmaciones polémicas, insultantes y hasta ridículas. Sin embargo ese tipo de afirmaciones, en los tiempos que corren tienen un valor añadido, ya que no hacen más que poner de relieve que en el fondo, todo el establecimiento tiene profundo miedo a una explosión social.

Para librarse de esa explosión social, para la que ya existen más que suficientes motivos, el capital está utilizando vías de escape para la creciente presión ejercida desde las clases trabajadoras. Como una olla a presión necesita de su, o sus, válvulas de escape, el sistema también necesita de esas válvulas y necesita justificar su existencia para poder pervivir.

Hoy es Europa del sur el cortafuegos del capital alemán y francés, que se sabe preso de sus propias tropelías cometidas durante el boom inmobiliario. Los PIGS pagan en 3 años, unos “ajustes” brutales que, en los países ricos, se hicieron en 20 años. Igual esos paises también tienen sus vías de despresurización si no, no se entiende que en Alemania por ejemplo los indicadores de pobreza lleguen al 15 y hasta el 30% aproximadamente en cuanto a riesgo de exclusión social, según informes oficiales. La cifra crece en algunos artículos de la prensa alternativa, hasta una cuarta parte de la población. Allá también emigran, pero son los ancianos en vez de los jóvenes los que lo hacen.

Centrándonos en las vías de escape en el estado español, son principalmente 3. Como ya decía anteriormente, la emigración hacia la precariedad, la caridad y la más trágica de todas: el suicidio.

El panorama se hace terrible cuando se normaliza la huida de la población, que ya no solo no puede acceder a un puesto laboral acorde con su formación, o experiencia laboral, si no que va a otros países a copar las capas más pobres y precarias laboral y socialmente.

El propio país solo es capaz de ofrecer la pobreza extrema mientras invita, promociona, hace apología para que grandes capas se vayan del país, e insulta a los que se quedan y resisten, por convicción o sin mas remedio. Morir de hambre o trabajar en un minijob en Inglaterra, y agradecer al sistema porque van a aprender inglés.

Según leíamos el pasado 6 de enero, en la prensa burguesa, se reconocía que solo en 2012, más de 420 mil personas salieron del estado español, pero aún así, hay medio millón más de parados. Esas son cifras oficiales que ya sabemos, están sujetas a diferentes manipulaciones y principalmente pucherazos. ¿Que pasaría con un millón mas de parados? Probablemente algo parecido a lo que pasa en este momento. Lo innegable es que estaríamos más cerca de una situación todavía más insostenible y, por lo tanto, cada vez mas cerca del estallido social, que todavía no se ha producido.

La principal vía de escape que los burgueses están utilizando, es la caridad. Esta vía es la favorita de los poderosos para lavarse la cara con la sangre y el sudor del pueblo trabajador y, de paso, hacer negocio y clientelismo “social”. La situación es tan desesperada que Cáritas ya atiende a, aproximadamente, un millón y medio de personas, en todo el estado español. Esa misma organización, nada sospechosa de ser subversiva, afirma que se encuentra al límite de su capacidad y que el número de personas por debajo del límite de pobreza aumenta sin control por culpa de la inacción reiterada de las instituciones.

El estado se inhibe y una entidad privada con evidente interés en extender su influencia entre las clases más desfavorecidas, con el proselitismo religioso y la apología de unas relaciones económicas basadas en la desigualdad, como máxima. Más masa crítica fuera de circulación para el estallido social, dependiente y atrapada en el pantano de la espera de un futuro mejor. Ya se sabe que dios aprieta pero no ahoga.

Mientras tanto el régimen cubre de premios y reconocimientos públicos a sus ayudantes y los financia ampliamente desde las arcas del propio estado o desde los bolsillos de los ricos, que quieren desgravar a hacienda o gestionar ese mismo dinero desde sus fundaciones, todas ellas con tenebrosos objetivos ocultos. Al fin y al cabo no están haciendo otra cosa que mantener el status quo intacto y permitiendo a las oligarquías acumular tantos, o mas, réditos que en tiempos de bonanza

El procedimiento con los bancos de alimentos formales es algo diferente, pero también parte de la base de la caridad. Esta vez son las clases populares las que reaccionan sintiendose responsables de la situación económica y sustituyendo, nuevamente, al estado en la tarea de garantizar una vida digna a sus ciudadanos y ciudadanas, que le impone la sacro santa constitución. La recogida de alimentos para ofrecer a los mas necesitados, no es ninguna novedad, tampoco la recogida de dinero. Durante la II República eran comunes las cajas de resistencia, incluso los sorteos en beneficio de ciegos o combatientes, cuando estalló el golpe y la posterior contienda armada. La única, principal y fundamentalmental diferencia entre esas iniciativas, entre un modelo y otro, es el objetivo que se persigue, que evidentemente es diferente. Una pretende frenar la necesidad de cambio social, el otro empoderó a los mas necesitados y financió la resistencia armada contra los golpistas.

El fascismo posteriormente coptó todas esas iniciativas y las revirtió, nuevamente, a la orientación caritativa que hoy tienen.

Se multiplican en los barrios populares las iniciativas de las diferentes asociaciones de vecinos, que piden colaborar con un cartón de leche, una bolsa de arroz, una caja de cereales, pañales, ropa interior.., a la puerta de los supermercados de las grandes cadenas. Sí, ayudamos a nuestros vecinos empobrecidos y, sí, también a los vecinos ricos, que nos envenenan antes y después de la crisis. Esos que prefieren tirar a la basura millones de kilos de comida apta par el consumo, con el simple objetivo de mantener la maquinaria consumista. No, no solucionamos nada.

Mientras tanto el grupo Antena 3, especializado en desinformación y criminalización de la protesta, entre otras organizaciones, colaboran “altruistamente” y llenan la parrilla de anuncios en los que cantan las alabanzas de la transformación de alimentos semi-podridos en zumos o compotas para no tirar toneladas de alimentos que, en tiempos de vacas gordas, nunca fueron reivindicados por ninguna de esas organizaciones. Se aprovechan de la desgracia y se montan al carro de la “solidaridad” oportunista. Todo un logro.

Los bancos de alimentos han sido también premiados últimamente en un pasmoso reconocimiento a la ineptitud del estado y en un ejercicio de cinismo sin limite. El premio príncipe de Asturias recayó sobre la federación de bancos de alimentos, precisamente y también, por ser una válvula de escape.

Pero el proyecto antiestallido puede llegar mas lejos. Lo mas lejos que se puede llegar para eliminar un problema: enviarlo a la tumba. Bien es sabido por cualquiera que conozca la historia que el hambre, la criminalidad, la pobreza y la desigualdad forman parte del proyecto que las clases altas tienen para con las clases populares. La solución final que puede ser también el principio del fin del sistema es matar al oprimido. Si es de manera silenciosa y aséptica, mejor.

El llevar al suicidio por enefermedades, hambre, estrangulamiento económico o directamente a la muerte por la vía armada, es la especialidad de la gran mayoría de las estructuras sociales hasta hoy. En esa asignatura se ha destacado y graduado con máxima nota el capitalismo trasnacional.

La ley del mas fuerte, el darwinismo social toma protagonismo y se convierte en la orientación que se pretende. Se justifica así el suicidio: como estaba en una situación precaria no pudo resistir y se quitó la vida cuado pretendían desaolojar su vivienda, ya subastada y comprada por otras personas. Se arrojó al vacío mientras la policía derribaba la puerta.

La solución final: masa crítica que nunca más podrá estar luchando para revertir la situación. Por suerte también nos indica la historia que las víctimas de un sistema, algunas veces, acaban con él.