Agencia Prensa Rural
Mapa del sitio
Suscríbete a servicioprensarural

Catatumbo: ¿podrán las Farc estar detrás de todo?
Luis Fernando Parra / Jueves 18 de julio de 2013
 

Ya me parece sospechoso que después de cada protesta que aflora en el país, se adjudique su autoría a las Farc. ¿Acaso no que estaban casi derrotadas? Bueno, es un cuento que llevamos escuchando y leyendo año tras año, gobierno tras gobierno. Es por eso que ahora me atrevo a dudar que la influencia que se dice tiene aquella organización en el paro del Catatumbo opaque las verdaderas y sentidas necesidades de los habitantes de la región.

Después de su reciente visita a la zona, Luis Eduardo Garzón, exalcalde de Bogotá y ahora Ministro Consejero de Santos, manifestó públicamente que la situación de pobreza del Catatumbo era similar a la que encontró allí 10 años atrás. La cosa parece seria entonces. Días después, y ante el fracaso de Garzón, el Vicepresidente Angelino se refirió al conflicto como a un enfrentamiento entre pobres: campesinos y policías, supongo. Y viajó a la zona en son de paz, pero a decir que con violencia no hay diálogo. Así que entonces ¿porqué otros sectores del gobierno y la prensa se empeñan en descalificar la protesta tildándola de infiltrada por las guerrillas o el narcotráfico?

Hagamos memoria para entender porque estos señores campesinos ya no creen en las promesas estatales.

Hace ya cerca de 30 años, siendo Virgilio Barco presidente de Colombia, se diseñó y puso en marcha el famoso Plan Nacional de Rehabilitación, en el cual se reconocía, ya para entonces, la gran deuda social y el abandono del estado colombiano para con muchas de sus regiones. Se decidió entonces orientar inversiones para algunas zonas del país que se encontraban en estado crítico: el Guaviare, Caquetá, Nariño, Cauca, Putumayo, Sucre. También incluyó al departamento del Norte de Santander. Y entre sus municipios, Tibú y La Gabarra los primeros: El Catatumbo. Hoy, tales municipios padecen todavía del abandono del Estado, hasta el punto de que hoy, éste se muestra ¡vergonzosamente incapaz de seguir adelante con su promesa de devolver las tierras rapadas a los campesinos, con el pretexto de proteger sus vidas!

Y entonces nos quejamos de la expresión y manifestaciones de rabia que acompañan a los cientos de pobladores que salen una vez más a exigir acciones efectivas a las autoridades, después de cerca de treinta años de inútiles lamentaciones.

Así que lo que de verdad está detrás de toda ese agresivo reclamo, -de uno de los cientos de abandonados pueblos colombianos- no es otra cosa que su deseo de salir de su ancestral y hereditaria pobreza. De saber que tienen derecho a disfrutar y a cosechar su tierra y a labrar su futuro, y evidencian la incapacidad de este Estado colombiano a facilitarlo.

Y el gobierno les dice, hoy como ayer: así no. Entonces, ¿cómo?

* Tomado de La Silla Vacía