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Bogotá: revocatoria, reposición, apelación y fraude
Horacio Duque Giraldo / Miércoles 31 de julio de 2013
 

Ha sido confirmada la convocatoria a votaciones para revocar el mandato del alcalde de Bogotá. La derecha anima el proceso político para destituir la administración progresista de la Bogotá Humana.

El proceso de revocatoria del mandato del alcalde Gustavo Petro, promovido por el senador Miguel Gómez Martínez desde el 3 de enero del año en curso es, esencialmente, una acción cargada de elementos políticos que no ha ocurrido en términos de transparencia y legalidad.

Digo político porque tiene las características de un contencioso por el poder y la orientación que se le da al mismo.

Grupos tradicionales, con gran dominio sobre el Estado bogotano y su administración, resisten y obstaculizan los cambios implicados en el Plan de Desarrollo por una "Bogotá Humana".

Como en toda estrategia política, los núcleos que animan la inestabilidad han recurrido a una pluralidad de herramientas que afectan directamente la capacidad de gestión de la administración progresista. Sería necio desconocerlo y hacerlo es entregar otro recurso más a los opositores, que lo capitalizan a la velocidad del rayo.

Es que las clases tradicionales que se ocupan de la política y de las tecnologías del poder han acumulado una enorme destreza en el arte de subordinar las masas que conforman el cuerpo político de la ciudad, sumido en la pasividad y despotenciado mediante el uso de los diagramas de control y disciplinamiento.

Diagramas de poder que cubren todo el universo de lo político mas allá de lo institucional, para invadir y sujetar los denominados hogares moleculares del poder, los intersticios de la sociedad que es preciso encadenar a las macroestructuras de la hegemonía vigente.

La Registraduría, como autoridad electoral constitucional, ha determinado seguir adelante en las actividades conducentes a la realización de una votación que determine si el alcalde Petro continúa como autoridad principal de la capital. Una resolución reglamentaria, la 1135, ha formalizado los requisitos para el efecto, señalando que las firmas requeridas se han reunido en la petición de la revocatoria. Esto, después de que los abogados de la defensa agotaran varios recursos judiciales ante tribunales y jueces, unos aceptados y otros descartados, dependiendo de la consistencia de los argumentos y planteamientos jurídicos.

Le siguen otras actividades propias de la rutina jurídica garantista como la reposición y apelación ante la misma instancia, que seguramente construirán nuevas temporalidades políticas para explorar escenarios de la defensa del doctor Gustavo Petro.

Ha sido perfilada la hipótesis del fraude electoral dada la espesura de las irregularidades en la recolección de las firmas y el control clientelar del dispositivo electoral. Es una hipótesis muy consistente que obliga la auditoría al detalle con presencia de árbitros muy profesionales, ajenos a los intereses de las empresas electorales involucradas en la revocatoria.

Quienes respaldamos al alcalde Petro debemos asumir con claridad la campaña política que se precipita y obrar en consecuencia evitando el espasmo que deriva del oportunismo y el facilismo de quienes viven a la caza de prebendas personales.

No todo puede confiarse al fetichismo jurídico o a la hermenéutica inútil del código. Las normas como instituciones siempre corresponden a una correlación de potencias que se visibilizan en los "campos de conflicto" al decir de Melucci.