Asociación Campesina del Catatumbo
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Santos fue a Cúcuta e ignoró al Catatumbo
Olvidando sus obligaciones constitucionales como Jefe de Estado, el señor Santos fue a la ciudad de Cúcuta, capital de Norte de Santander, y olímpicamente omitió las protestas y demandas de los campesinos del Catatumbo que ya completan casi 50 días de huelga.
Horacio Duque Giraldo / Lunes 29 de julio de 2013
 

La tendencia social y política más relevante hoy en Colombia es la extraordinaria movilización social de diversos núcleos populares. No se trata de una "revolución de las expectativas" tal como lo sugiere cierto análisis sociológico para restarle potencial sino la irrupción de la política de masas y de la lucha de clases de grupos populares muy caracterizados como los campesinos, los mineros artesanos y los productores afectados por el modelo neoliberal de la globalización que representan los Tratados de Libre Comercio, firmados por la élite con la ultra burguesía dominante en el planeta.

Se trata de un inusual lucha por el excedente económico acaparado por grupúsculos financieros, empresariales, burocráticos y transnacionales, que canalizan la riqueza y el trabajo nacional en beneficio propio, dejando en la miseria y pobreza millones de personas que acuden a la acción colectiva para participar democráticamente de dicho excedente. El billón de pesos alcanzado por las huelgas cafeteras de hace 4 meses es un ejemplo de ese contencioso popular para romper los repudiables monopolios de la riqueza.

Se necesita la acción enérgica de millares de productores de café, de arroceros, paneleros y paperos, con huelgas y bloqueos, para forzar un reparto equitativo del presupuesto público, induciendo la recomposición de las asignaciones fiscales, focalizadas en el gasto militar y en los subsidios y exoneraciones a las minorías que acaparan la renta pública.

Dada la ampliación de estas movilizaciones y la generalización de las peticiones populares que reivindican derechos fundamentales, el bloque de poder dominante ha desatado la más feroz y violenta represión y el uso arbitrario de los medios de comunicación masivos para descalificar y estigmatizar torpemente la insurgencia democrática de las masas.

El alzamiento de los campesinos del Catatumbo ilustra lo que estamos afirmando.

La respuesta del gobierno del señor Santos, quien dice ser abanderado de la paz y bienestar de los colombianos, incluye asesinatos, atropellos, cárcel y judicialización de los integrantes de las huelgas agrarias de Norte de Santander.

Más recientemente, ante el fracaso de las delegaciones gubernamentales para ofrecer soluciones a los problemas planteados, posterior a la estigmatización de los lideres realizada por el Ministro de la Defensa y medios como Caracol, la estrategia ha sido desconocer y silencia este conflicto.

Sin embargo, el mismo sigue vigente después de casi 50 días de protestas.

El pasado 26 de julio, el Presidente aterrizó en Cúcuta y realizó una serie de actos completamente irrelevantes, demagógicos por decir lo menos, que han ampliado la inconformidad de la población urbana del departamento fronterizo con Venezuela. Ha sido una seguidilla de mentiras y actos cínicos que derivaron en la ira y repudio de los cucuteños.

Santos fue a Cúcuta y acompañado de la clase política corrupta que lo apoya derrochó teatralidad para hacer creer a la sociedad regional que los problemas no existen y que todo va bien.

Pero valientes campesinos salieron con pancartas y pasacalles a decirle que dialogara con los agricultores del Catatumbo, que diera solución al pliego petitorio y al derecho que les asiste para establecer una Zona de Reserva Campesina en los términos de le Ley 166 de 1994 que las institucionalizó como una alternativa de reforma agraria al régimen señorial agraria que aún prevalece no obstante los grandilocuentes discursos oficiales que hablan de una revolución agraria que solo existe en la fantasiosa retórica estatal.

Santos fue a Cúcuta pero olímpicamente ignoró la huelga agraria del Catatumbo, lo que, por supuesto, no hace el país que sigue brindando solidaridad para que salga adelante en sus luchas.

Solidaridad que se sentirá con mayor rigor en el paro agrario nacional a iniciarse el próximo 19 de agosto, día en que saldrán millares de colombianos ha exigir una reforma agraria democrática real.