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Campesinos del sur de Bogotá exigen a Santos que inicie negociación del paro
“La expansión urbana del Distrito Capital pone en riesgo la propiedad de la tierra, la supervivencia del campesinado y la identidad campesina”.
Plataforma Social de Usme / Domingo 25 de agosto de 2013
 

Comunicado público del campesinado concentrado en la vía entre Usme y Sumapaz

La organización agraria, campesina y los sectores populares de la ruralidad del Distrito Capital, atendiendo el llamado a la lucha y movilización en el marco de pliego nacional de exigencias de la Mesa de Interlocución y Acuerdo Nacional, se ha sumado desde el 22 de agosto al paro nacional agrario y popular, con la concentración de campesinos de las localidades de Sumapaz, Usme y Ciudad Bolívar en la vía Usme-Sumapaz. Este hecho es producto de la falta de respuestas del Gobierno a los problemas más sentidos y ratifica que las necesidades de las localidades de la ruralidad bogotana se encuentran recogidas en los seis puntos del pliego nacional.

Por ello el campesinado de Bogotá hoy expresa:

La crisis de la producción agropecuaria de la ruralidad del Distrito Capital se evidencia en los altos precios de los insumos para la producción de papa, legumbres, cebolla, cilantro, zanahoria, hortalizas, leche, carnes y algunos otros productos; el alto precio de los combustibles que eleva los costos de producción, los bajos precios en la comercialización y la intermediación en la venta de los productos, haciendo que los campesinos estemos desapareciendo, que estemos en pérdida, que no tengamos para comer y que terminemos saliendo de nuestras fincas; por lo anterior exigimos fomento estatal para la producción agropecuaria a través de seguros, subsidios y transferencia de ciencia y tecnología.

La expansión urbana del Distrito Capital pone en riesgo la propiedad de la tierra, la supervivencia del campesinado y la identidad campesina. Día tras día, a los campesinos se les aborda a través de triquiñuelas legales e ilegales para que vendan sus fincas, lo que se convierte en una forma de desplazamiento forzado. Las fincas son pagadas a bajos precios y luego son vendidas a precios monumentales por el sector financiero y de la construcción con el fin de ser usadas en esta industria.

En la actualidad el 74% de Usme, 72% de Ciudad Bolívar y el 100% del Sumapaz son territorios rurales, lo que constituye junto con otras localidades la existencia de una vocación campesina y agropecuaria en la ciudad de Bogotá; esto exige que la pervivencia del campesinado esté sujeta a propuestas hacia un modelo de autonomía y soberanía territorial que promueva la reforma agraria integral, permitiendo que sean las comunidades campesinas las que definan la producción agropecuaria, las necesidades de asistencia técnica, la infraestructura vial y la pervivencia de la identidad campesina.

La explotación minero-energética en Bogotá se expresa en la construcción de megaproyectos de captación de agua en nuestros territorios, entre los que se encuentra un Parque Nacional Natural objeto de protección ambiental. Por otro lado, la explotación intraurbana de cementeras y areneras en las localidades de Usme y Ciudad Bolívar degradan el ambiente y generan condiciones laborales paupérrimas para sus habitantes. Lo anterior sin estudios de sustentabilidad y protección del territorio, poniendo en riesgo las condiciones y la calidad de vida de los campesinos y de la población del sur de la capital.

La participación del campesinado bogotano en las instancias de definición de las políticas y la inversión en la ruralidad es prácticamente inexistente, por esta razón exigimos la creación de la localidad 21 que recoja la ruralidad de Usme y Ciudad Bolívar y la constitución de la Secretaria Rural de Bogotá a partir de procesos concertados con las comunidades que permita la construcción de políticas públicas y proyectos de inversión para el mejoramiento de las condiciones sociales y de infraestructura de la ruralidad bogotana y por consiguiente de la calidad de vida de sus habitantes.

Por último, es necesario señalar que nuestros territorios campesinos han adolecido históricamente de infraestructura en salud, educación y vías, agua potable y saneamiento básico. Nuestros jóvenes que se gradúan de educación media no tienen garantía de acceso a los estudios universitarios, por ello exigimos la presencia de la universidad pública en el territorio, cuyos contenidos correspondan a las necesidades del campesinado. Los adultos mayores campesinos que trabajaron toda su vida tienen desprotección total en la vejez porque no cuentan con una pensión y un ingreso económico garantizado por el Estado.

Por lo anterior los campesinos y sectores populares de Sumapaz, Usme y Ciudad Bolívar nos sumamos y mantenemos en paro nacional agrario y popular. Reconocemos, apoyamos y nos vinculamos a la Mesa de Interlocución y Acuerdo (MIA Nacional) y exigimos al gobierno de Juan Manuel Santos el inicio inmediato de las negociaciones.

¡Vivan las comunidades campesinas de Sumapaz, Usme y Ciudad Bolívar!
¡Viva la unidad agraria y popular del pueblo colombiano!

Bogotá, 25 de agosto de 2013