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La cartera de Indupalma
Señalan impedimentos e irregularidades del ministro de Agricultura, Rubén Darío Lizarralde
Agencia Prensa Rural / Jueves 31 de octubre de 2013
 
El nuevo ministro de Agricultura, Rubén Darío Lizarralde. Foto Juan Pablo Pino/La Silla Vacía.

El nombramiento de Rubén Dario Lizarralde como ministro de Agricultura ha sido una de las más decepcionantes medidas del presidente Juan Manuel Santos para el sector agrario.

Desde su llegada a la cartera, varios sectores han pedido su renuncia por la impertinencia de su nombramiento, dadas las irregularidades en su paso por el sector empresarial, y por los impedimentos que tiene frente a temas cruciales.

Antes de llegar al cargo, Lizarralde se desempeñó durante 19 años como gerente de Indupalma, una agremiación de grandes productores de palma aceitera.

Además de haber defendido los intereses de los grandes hacendados palmeros, se han venido denunciando varias irregularidades en su paso por el sector privado, como lo señalan los parlamentarios Wilson Arias y Jorge Enrique Robledo.

El ministro, que evadió en dos oportunidades la citación a un debate de control político en el Congreso, finalmente atendió la tercera citación el 22 de octubre pasado, donde fue señalado de apropiación indebida de baldíos y de tener dineros en Panamá para evadir impuestos.

Apropiación indebida

Según se ha conocido, Lizarralde se apropió, al frente de Indupalma, de miles de hectáreas de baldíos nacionales (que por ley deben ser adjudicados a los campesinos pobres) en los departamentos del Cesar, Santander y Vichada.

En el debate, Robledo denunció que, gracias a Lizarralde, Indupalma tiene ocupados ilegalmente predios en San Alberto (Cesar) correspondientes a 2.300 hectáreas a través de la figura de usurpación.

La operación se concretó con presiones indebidas a los campesinos, que, según la Defensoría del Pueblo, fueron obligados a “asociarse” con esa empresa.

Además, la empresa Indupalma, que es colombiana, aparece “residenciada” en Panamá, país hasta hace poco considerado un paraíso fiscal. Al instalarse en Panamá, Indupalma se beneficiaría de evadir el pago de impuestos al fisco colombiano.

Los impedimentos

El 2 de octubre pasado, Lizarralde además había sido recusado por Arias y Robledo por diez temas clave de su cartera en los que debería declararse impedido.

En la recusación se señalan los siguientes puntos en los que el ministro tiene conflicto de intereses:

1. Régimen legal de tierras baldías (Ley 160 de 1994); 2. Crédito agropecuario; 3. Incentivo a la Capitalización Rural (ICR); 4. Política de agrodiésel; 5. Política palmera; 6. Política cauchera; 7. Política para el sector lácteo; 8. Política forestal; 9. Normas sobre organizaciones gremiales del agro; y 10. Política para impulsar proyectos asociativos. (El documento completo de la recusación se puede consultar en http://www.prensarural.org/spip/spip.php?article12296).

La recusación se fundamenta en los conflictos de intereses de Lizarralde por los negocios de las empresas en las que fue directivo, gerente o representante legal, así como por los intereses de algunos de sus familiares.

El ministro Lizarralde fue gerente o representante legal de empresas como Indupalma; Inducaucho; Agroin­dustriales El Palmar; Agroindustriales El Ho­ri­zonte; Empresa Río San Al­ber­to; Procesadora de Aceite Ororojo; Pro­motora Ceis; e Induariari de La Palma. Además, era miembro de las juntas directivas de Fedepalma, Acepalma, y de la Central Lechera de Manizales (Celema).

Además, su hijo, Santiago Lizarralde Campo, es accionista de la sociedad Grupo TRS SAS, empresa que compró terrenos en Vichada para un proyecto de caucho. Y, según el certificado de existencia y representación legal expedido el 19 de septiembre de 2013, es subgerente de Inversiones Campoazul SAS, sociedad del sector agropecuario cuya única accionista y gerente es la ministra de Educación, María Fernanda Campo, ex esposa del ministro Lizarralde y madre de Santiago.

¿Modelo Indupalma?

Más allá de las irregularidades y del conflicto de intereses del nuevo ministro de Agricultura, las organizaciones campesinas y la oposición han señalado la impertinencia del nombramiento de Lizarralde.

Todo indica que al frente de la cartera impulsará una política agropecuaria basada en el “modelo Indupalma”, es decir, monocultivos a partir de proyectos asociativos entre grandes empresarios y campesinos. En otras palabras, “alianzas estratégicas” de caballo con jinete.

El ministro ha dicho que se siente “con la conciencia tranquila” y “orgulloso” por todas las actuaciones de su pasado, y que si tuviera algo que esconder no le habría aceptado el cargo al presidente Juan Manuel Santos.