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Los caminos de la duda
Unión Patriótica: el partido de la esperanza
Alfonso Conde Cotes / Jueves 14 de noviembre de 2013
 

Durante los días 15, 16 y 17 de noviembre próximos se realizará en Bogotá el V Congreso Nacional de la UP, precedido de numerosos encuentros regionales y departamentales por la esperanza. Entre sus objetivos se encuentra, además de la actualización de su programa político y de su estructura, la definición de su participación en la política activa colombiana, incluida la contienda electoral.

El mejor homenaje que se puede ofrecer a las víctimas del genocidio reconocido nacional e internacionalmente contra esta organización política es la retoma de las banderas que ella enarboló entonces y que siguen constituyendo una deuda de la nación: se hace referencia a la construcción de la paz con justicia social y al viraje de Colombia hacia una sociedad realmente democrática, en donde impere el gobierno de las mayorías, que enfrente la dominación del sector financiero y el control del viejo y del nuevo latifundismo sobre las relaciones en el campo.

La UP necesita elevar su voz y agitar esas posiciones en todos los escenarios políticos y sociales de la nación. La nación necesita la participación activa de la UP.

Se requiere la presencia en el escenario político de una fuerza que represente, sin ambigüedades, la verdadera opción popular, al margen de las posturas neoliberales y privatizadoras agazapadas entre las filas de supuestos movimientos democráticos, que actúan como quinta columna de las posiciones neofascistas del caudillo de la derecha extrema. Se requiere transparencia y decisión en la defensa de lo público, contra las veleidades de quienes conceden beneficios al lucro privado basados en los recursos estatales.

La paz constituye la primera prioridad nacional. Más allá del debate electoral la Unión Patriótica tendrá que constituirse en la piedra angular de un frente amplio por la paz, la democracia, la soberanía y la defensa de lo público, que aglutine a movimientos sociales y políticos y -¿por qué no?- a fracciones de partidos que hoy priorizan el pragmatismo electoral y confunden su ideología para sumar votos que le faciliten la superación del umbral electoral, ese embeleco construido por la burguesía para restringir la posibilidad de ascenso de fuerzas alternativas.

La oportunidad para avanzar está servida. La burguesía se fractura entre las vocerías de los distintos sectores que la integran. Hasta el partido del caudillo se resiente, ya no sólo por el cúmulo de evidencias de su accionar criminal contra la sociedad sino por su “depuración” interna que privilegia como voceros a los latifundistas aun en contra de la opinión de sus confundidas bases; priman, como siempre, los intereses.

Es la hora de avanzar y la Unión Patriótica es el camino.