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Defensoras de derechos humanos denuncian en los EEUU el terrorismo del estado colombiano
Vocera campesina y defensora de derechos humanos colombianas muestran en Washington y en la ciudad de Nueva York la crisis humanitaria de violencia y genocidio campesino por parte de organismos del Estado. Criminalización de la protesta social en Colombia deja un saldo alarmante de muertos, heridos y desaparecidos tras arremetida de violencia extrema por parte del Escuadrón Móvil Antidisturbios de la Policía en el marco del paro nacional agrario.
Ramona Bunke / Jueves 7 de noviembre de 2013
 

Diana Nocua, de la comisión nacional de derechos humanos de Marcha Patriótica,y Olga Lucía Quintero, vocera la Asociación Campesina del Catatumbo, se dirigieron a un público internacional de diversos orígenes (Estados Unidos, Argentina, Guatemala y Pakistán, entre otros). Las defensoras de derechos humanos presentaron el documental Los Hijos del Catatumbo y hablaron sobre la situación en dicha región y frente al paro nacional agrario.

Por otra parte se presentó una colección importante de material escalofriante que ha sido víctima del bloqueo mediático, con el fin de visibilizar la crisis de violencia estatal internacionalmente y hacer un llamado de apoyo a la causa del pueblo colombiano. La muestra documental incluyó material audiovisual de periodistas independientes como prueba contundente de las arremetidas de los organismos estatales contra el campesinado.

El video muestra claramente las crudas y sangrientas imágenes de la Policía disparando a los campesinos y estos muriendo frente a las cámaras por impactos de bala en el corazón o la pierna izquierda. También, cómo víctimas de impactos por explosivos —entre ellas niños— eran rescatadas por otros campesinos, irreconocibles detrás de las cantidades de sangre que se veían en las imágenes.

Durante la proyección documental el público reaccionó con llanto e indignación.

“No hay viejos en el campo, los paramilitares los mataron”, afirma un campesino en el documental. El término Hijos del Catatumbo nace dado que el pueblo campesino de la región está compuesto por jóvenes huérfanos víctimas del paramilitarismo aproximadamente desde el año 2000, cuando sus padres fueron asesinados. El prototipo del campesino con sombrero y machetilla abre paso al nuevo campesino: joven víctima de la violencia, que se vio forzado a trabajar desde la infancia temprana.

Debido a que esta es una población campesina compuesta por jóvenes, el Estado usa esto para acusarlos de guerrilleros y de terroristas. Se denuncian, entre el contexto de violencia que ha vivido el Catatumbo por el paramilitarismo, violaciones sistemáticas a mujeres, empalamiento a mujeres y descuartizamiento de hombres campesinos. Así mismo se arrojan las siguientes cifras de víctimas del paramilitarismo en el Catatumbo: 11.200 asesinados, 114 mil desplazados, 600 desparecidos (en hornos crematorios o echados al río Catatumbo con piedras en el estómago) y 68 “falsos positivos” por la Brigada Móvil #15 del Ejército colombiano.

Cabe mencionar que los observadores señalaron que en las pasadas movilizaciones sociales del Catatumbo, la Policía asesinó solo a campesinos que no iban encapuchados, ya que había presencia de infiltrados de la Policía entre los manifestantes y estos estaban encapuchados.

Por último, se habló de la iniciativa para pedir la libertad de los presos políticos y la campaña “Yo te nombro libertad”. Se hizo énfasis en la alarmante situación del preso político y líder sindical Húber de Jesús Ballesteros Gómez, quien ha sido actor importante del movimiento Marcha Patriótica y quien se encuentra desempeñando un importante rol social en la cárcel La Picota organizando a los presos políticos.