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Empresas explotadoras de carbón ‘desangran’ el Cesar
Diario La Calle / Martes 12 de noviembre de 2013
 

El mineral conocido como ‘oro negro’, ese mismo que pudiera generarle las mayores riquezas al Cesar, contrariamente se convierte en su mayor ‘dolor de cabeza’, teniendo en cuenta que la explotación del carbón ‘carcome’ al pueblo, sin el debido control por parte de las autoridades.

Los factores negativos que hoy afectan las comunidades del corredor minero, son muchos; entre los que se pueden mencionar las dos mil personas que fueron diagnosticadas con enfermedades pulmonares en La Jagua de Ibirico el año anterior, el deterioro del medio ambiente, la llegada de cientos de personas a las poblaciones donde se ejerce la explotación minera, la explotación sexual infantil y juvenil, que ascendió el año anterior a 300 casos identificados por las autoridades, y las invasiones de predios en los ejes mineros, son apenas algunas dificultades que se encuentran en las poblaciones visitadas por el Semanario La Calle.

Los corredores mineros están divididos en dos: el primero comprende Chiriguaná, El Paso, La Loma, Cuatro Vientos, Bosconia y el Copey. La segunda fase comprenden los municipios de Codazzi, La Jagua de Ibirico y Becerril; poblaciones que han mostrado su descontento ante las diferentes empresas explotadoras del carbón en el Cesar por los flagelos que los golpea, generados por la explotación carbonífera.

Los problemas detectados en las localidades ‘ricas’ en carbón, pero igualmente ‘millonarias’ en peligros y enfermedades, se generan desde el crecimiento de la población, dado que según lo investigado por el Semanario La Calle, La Jagua de Ibirico pasó de 15 mil habitantes, a tener 36 mil, en cinco años.

Estas poblaciones atraen a los nuevos residentes, que llegan desde diferentes puntos del país, convencidos que en estos pueblos encontrarán “un mejor futuro”, dado que están llenas de dinero, golpeándose en poco tiempo con la cruda realidad y cayendo en la mendicidad y la explotación infantil.

Sumados a estos problemas están la drogadicción, prostitución y las bandas criminales, de acuerdo a lo manifestado por el secretario de Planeación de la Jagua de Ibirico, Ovelio Jiménez Machado.

Daño al ambiente

Las más de diez poblaciones en donde empresas como Drummond,Carbones de La Jagua, Carbones El Tesoro, Consorcio Minero Unidos, C.I Prodeco o Glencore, Compañía Carbones del Cesar, Norcarbón, Emcarbón, arrastran el carbón desde las minas ubicadas a pocos metros de donde está residenciada la población civil, dejando una estela de polvillo ‘letal’ para el medio ambiente y la salud humana, sin hablar del daño que hacen a las carreteras de las zonas, por donde se desplazan los pesados vehículos que llevan las cargas.

A pesar de las amonestaciones por parte del Ministerio de Ambiente de reubicar a los habitantes de El Hatillo y Plan Bonito, donde unas mil personas están afectadas gravemente por la contaminación del aire debido a la explotación de carbón en esas zonas, las empresas encargadas del caso no han cumplido lo solicitado, por lo que los residentes de las poblaciones se preguntan: ¿qué está pasado con los vigilantes y veedores del pueblo?

Desilusionados ellos mismos encuentran las respuestas: las empresas carboníferas hacen su trabajo por medio de un titulo minero otorgado por el Estado colombiano, las veedurías ciudadanas no han denunciado casos de malos manejos en temas ambientales, los gobiernos municipales, se ‘llenan’ con migajas de dineros llamados regalías y hay un Comité de Vigilancia a los Recursos de Regalías CSIR, que se preocupa por saber en lo que invierten los recursos, pero poco le importa lo que pasa con los habitantes de estos pueblos y lo que sucede con los recursos naturales.

Sin lugar a duda, la situación es ruinosa para las poblaciones donde explotan el carbón, la perdida de la flora y la fauna es denunciada por los afectados, los dineros dejados en las arcas del Cesar, son menos cada día, si se tiene en cuenta la cantidad de obligaciones adquiridas y el crecimiento inadecuado de la población con el que se debe repartir ‘el ponqué’ entregado por las empresas explotadoras de carbón.

El agua se acaba

En poblaciones como La Jagua de Ibirico, el Semanario La Calle encontró que el río Tucury ya comienza a arrastrar estelas de carbón por su caudal, tal como lo afirmó Luis Chinchía, habitante y residente en el municipio hace más de 38 años.

La arena se está perdiendo y ahora las corrientes se acompañan de pequeñas partículas de carbón, las cuales caen al lecho del río por las voladuras y los desechos tirados al cauce por parte de las diferentes empresas explotadoras de carbón en la zona.

La situación preocupa al gobierno local, debido a que en menos de lo esperado, la población comenzará a presentar desabastecimiento en el servicio de agua potable y corre peligro la salud de los pobladores si consumen la poca que quedaría en la corriente del río.

Las invasiones, problemática del carbón

El tema de las invasiones no solo se presenta en las grandes capitales de Colombia, en municipios como La Jagua de Ibirico y Bosconia, Cesar, los foráneos se encuentran y en numerosos grupos.

Según lo conocido por el Semanario La Calle, en La Jagua de Ibirico hay ocho invasiones con una población mayor a 2 mil 100 personas, Brisas del Río, Funipova, Tiburón, El Bosque, El Manantial, Tocano Bajo, Galancito, Villa Esperanza, son hasta el momento los predios invadidos por personas ajenas al pueblo, quienes han llegado en busca de mejor futuro.

Mientras tanto, Bosconia se ‘ahoga’ con siete invasiones y al igual que La Jagua, sus gobernantes se encuentran ‘con las manos en la cabeza’, sin saber cómo lidiar con el delicado problema.

Para los mandatarios de estas dos poblaciones, el problema de las invasiones trae consigo inseguridad, explotación sexual infantil y juvenil, desabastecimiento en los servicios públicos, robos, entre otros.

La Jagua de Ibirico cuenta con una población de 36 mil habitantes, está compuesta por 17 barrios certificados y de acuerdo al pronóstico de las autoridades, alrededor de 2 mil personas llegarán éste año atraídas por ‘la riqueza’ del carbón.

En La Jagua de ibirico al menos 20 personas ajenas al pueblo, llegan a instalarse mensualmente.

Según el ex diputado y ahora secretario de Planeación Ovelio Jiménez Machado, “una de las principales problemáticas que tiene La Jagua e inclusive La Loma, es el crecimiento desbordado de la población”. Manifestó además que, “nosotros siempre hemos manifestado que tenemos una singular connotación, pero en el caso nuestro, hace diez años teníamos entre 18 y 19 mil habitantes, hoy después de diez o 12 años, tenemos una población que bordea los 40 mil habitantes. Es una situación insostenible para cualquier gobierno”.

“Bosconia, mayor referente de explotación sexual infantil y juvenil”: ICBF

Para el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar ICBF, el municipio de Bosconia ha presentado en los últimos años el mayor impacto con casos de explotación sexual infantil y juvenil.

Según lo reportado por el director del ICBF regional Cesar, Alberto Esmeral Ariza, en los dos corredores mineros del Cesar, especialmente en Bosconia, para el 2008 encontraron 420 casos de niñas menores de edad ejerciendo la explotación sexual infantil y juvenil; desde hace cuatro años no se tiene un nuevo estudio o resultados de casos con menores.

En el caso de La Jagua de Ibirico, comienzan a brotar focos de algunas mujeres que están en el ejercicio de la prostitución, manifestó el director del ICBF.

Esta situación es plenamente reconocida por las autoridades del Municipio, que aportaron cifras, que hasta el momento eran desconocidas para el ICBF.

La Secretaría de Salud del Municipio de La Jagua de Ibirico maneja información sobre casos puntuales sobre el tema de explotación infantil, dando a conocer que el año anterior tuvieron conocimiento de alrededor de 300 casos.

La edad de los menores que ejercen la explotación sexual oscila entre los 14 y 17 años y según las autoridades el ejercicio se provocaría por el potencial de invasiones en las poblaciones y por tener padres complacientes.

Para el director del ICBF Alberto Esmeral, en el Copey desapareció el fenómeno de la explotación sexual en menores, mientras tanto, de los 420 menores encontrados en Bosconia, lograron recuperar 411 y fracasaron con nueve; en la actualidad, esas personas cumplieron la mayoría de edad y ejercen la prostitución.

Se pudo establecer que las niñas antes de cumplir la mayoría de edad, ya están buscando alternativas para ganarse la vida, debido a que la pobreza las hace buscar el famoso ‘rebusque’ en carreteras, con los conductores y trabajadores de empresas mineras.

Los daños

Los problemas o daños generados por la explotación del carbón van desde el deterioro del medio ambiente, el crecimiento de la pobreza, la explotación sexual infantil y juvenil, el trabajo infantil, mendicidad, delincuencia, entre otros.

El director del hospital de La Jagua de Ibirico, Efraín Hernando Cabello, entregó a finales del año anterior, la cifra de alrededor de dos mil personas, que fueron atendidas por problemas respiratorios agudos, graves y de cuidado.

Una cifra alta y grave para un municipio que comienza a mostrar falencias en el cuidado de la explotación y excavación del carbón, la mayoría de trabajadores de las empresas están afectados de la columna vertebral, los nervios y otros puntos, por eso los trabajadores mineros se quejan y han puesto su voz de protesta, pero hasta el momento continúan en las mismas condiciones.

Inversiones de las empresas mineras

La responsabilidad social de las empresas mineras, siempre ha sido, inferior al impacto que ellas generan. Muestra de esto los continuos reclamos de las comunidades donde se explota el mineral, algunas alcaldías han pedido que se haga sociedad, pero las inversiones son muy mínimas, que generalmente no dejan impactos en las poblaciones, tal es el caso de La Jagua de Ibirico. Calles deterioradas, falta de señalización vial, son apenas algunos problemas que muestra el pueblo, por el tránsito de vehículos pesados.

“En los últimos años no se sentían, ahora ni se ven las inversiones en el pueblo, por parte de las empresas mineras”, comentó un habitante del Municipio.

Pero si las inversiones son tan mínimas, cuál es el negocio de las empresas mineras, teniendo en cuenta que en el caso de Drummond, tiene previsto invertir 200 millones de pesos al año, pero la población no los ve reflejados y si lo hace, son obras “muy pequeñas”, de acuerdo a lo que argumentan los pobladores.

En el 2012 la carbonera Glencore antes Prodeco generó utilidades por 500 millones de dorales y solo explota la cuarta parte de lo que hace Drummond, entonces ¿qué cantidad de dinero queda en las cuentas de la empresa estadounidense y qué beneficio tienen las poblaciones como Boquerón, La Victoria y La Palmita, que siguen siendo corregimientos de La Jagua de Ibirico, donde sus habitantes no han denunciado daños ambientales?

Se perdió la agricultura

Anteriormente municipios como Codazzi, La Jagua de Ibirico, la producción agrícola era la principal entrada monetaria para sus habitantes, la siembra de algodón, arroz, café y sorgo, daba sustento a las familias; hoy en día, son muy pocas las personas que están motivadas a volver, porque las condiciones no son las mejores para el tema agropecuario, se ha perdido la vocación y el único generador de dinero es el carbón.

El tema de las ‘capitales blancas’ por la cantidad y calidad de algodón extraído de estas tierras, quedó atrás y se cambió para subsistirlo por la explotación del carbón, pero por medio de empresas ajenas a los beneficios del Cesar, que solo están dejando ‘huellas negras’ a la humanidad.

Corpocesar no regula

El desgaste del medio ambiente y la deforestación que se vive por las explotaciones de las minas de carbón en el Cesar, no tienen doliente, según lo revelado por el director de Corpocesar, Kaleth Villalobos Brochel.

“Es un tema de competencias, que hay que hacer claridad, la competencia sobre el seguimiento a las operaciones y los impactos que genera el sector minero sobre el medio ambiente, le corresponde a quien otorga la licencia, que para el caso de Colombia es, la Autoridad Nacional de Licenciamiento Ambiental, ANLA”, empresa que tiene un solo empleado en el Cesar, aseguró Villalobos Brochel.

“Ellos tienen la competencia, eso hace que Corpocesar se encuentre limitada. Nosotros no tenemos acceso a las empresas. En síntesis no hay una autoridad por parte de Corpocesar para amonestar a las empresas mineras. Lo que si tenemos es la autonomía sobre la región, para cuando ya la afectación se vea claramente, ahí si entraremos hacer nuestra parte”, dijo el gerente de Corpocesar, Villalobos Brochel.

“Hasta el momento y con relación al tema minero, se puede señalar como caso puntual, el tema de Fenoco, donde Corpocesar, en uso de sus facultades, restringe las operaciones del tren carbonífero, porque se ve claramente vulnerada la comunidad”, dijo el representante de Corpocesar.

¿Le afecta las explotaciones mineras?

Luis Eduardo Chinchia / Habitante

“Trabajé hace seis años en una empresa minera, uno entra bueno y sale malo, enfermo. Las inversiones en las calles son nulas, todos necesitan trabajar que dividan la contratación. Nunca se ven los contratos y obras por parte de las empresas que se llevan el carbón y nuestras riquezas a otras partes. No estoy de acuerdo con que siga la explotación en La Jagua”.

Sonny Pinto / Habitante

“La contaminación es muy grande. El índice de niños afectados por la polución cada día crece. Soy un viverista forestal graduado y recomiendo hacer unos pulmones y siembra de arboles de buena altura cerca a las zonas donde se explota el carbón”.

Carlos Chinchia / Habitante

“En El Tiburón donde vivo, hay 147 familias, madres, desplazados, entre otros, todos esperando una solución al problema de vivienda que hoy tenemos y los impuestos cada día llegan. El tema minero abarca todo esto y somos testigo de la polución que cae a La Jagua de Ibirico cuando hacen las voladuras. Necesitamos servicios de calidad y una legalización del predio”.

César Anibal Chamorro / Habitante

“En todos los aspectos, el polvo que cae hace daño en los habitantes, las obras no se ven por ninguna parte, no hay oportunidades de trabajo y con tanto dinero. Las esperanzas de empleo cada día son menos”.

Eduard Mojica / Habitante

“Las casas se quieren caer debido a las voladuras y fuertes impactos de la explotación. Estamos afectados por todo ese tipo de explotaciones, nos acabamos y no pasa nada. Están acabando mi casa”.

Alba Luz Martínez / Habitante

“Nos van a quedar los socavones, nosotros lo que necesitamos es más progreso y eso no se ve. Necesitamos una universidad para nuestros hijos y el beneficio de la comunidad. No más polvo”.

Neliz Daza / Habitante

“La riqueza de La Jagua es grande y nosotros con pobreza, afectados por enfermedades y demás. No hay soluciones de salud, en poco tiempo los niños no servirán para estudiar”.

La Drummond llegó en 1998 a Colombia, donde explota tres yacimientos carboníferos en Cesar: La Jagua, La Loma, con 420 millones de toneladas de reservas, y El Descanso, que comenzó a operar hace apenas algunos meses, con mil 550 millones de toneladas de reservas.

500 millones de dólares, obtuvo de ganancia en el 2012 la empresa carbonífera Glencore, antigua Prodeco, por las explotaciones de carbón en el Cesar.

Una de las fuentes de empleo en la Jagua de Ibirico es el negocio del transporte de pasajeros, pero esto no deja beneficios en las arcas del Municipio, solo el deterioro de las carreteras y genera mayor peligro en las vías.