Agencia Prensa Rural
Mapa del sitio
Suscríbete a servicioprensarural

Monsanto: Amenaza en América Latina
Gerardo Esteban Vargas / Viernes 17 de enero de 2014
 
Ilustración: ARA 3Xilos via photopin cc

Monsanto fue fundada en San Luis, Misuri, Estados Unidos en 1901. Su fundador John Francis Queeny, un químico veterano de la industria farmacéutica. Esta transnacional norteamericana obtuvo ingresos en el año 2013 por unos 31 mil millones de dólares; se dedica en la actualidad, principalmente, a la producción de herbicidas y de semillas genéticamente modificadas (alimentos transgénicos).

En sus primeros años, Monsanto distribuyó sacarina (azúcar artificial, la cual se encuentra en estudio por su alta posibilidad de desarrollo de cáncer), junto con otros edulcorantes que proveyó a Coca-Cola, haciéndose uno de sus principales suministradores. En la década de 1920, Monsanto expandió sus negocios a la química industrial, como por ejemplo ácido sulfúrico.

En Europa, los alimentos transgénicos encuentran gran resistencia entre la población y los agricultores, que no consideran probada su seguridad para la salud humana. Debido a esto, y tras varios intentos, fallidos Monsanto anunció en 2013 su retirada del mercado europeo salvo de tres países: España, Portugal y República Checa. El cultivo de dichos alimentos transgénicos es prácticamente inexistente en el territorio de la Unión Europea con la única excepción de España y Rumania.

Corrupción y productos para la guerra

Esta empresa transnacional controla un 90% del mercado mundial de semillas transgénicas, por lo cual no duda en violar la ley, sobornar funcionarios de diversos gobiernos que lo permitan, sin importar afectar la salud de la gente o contaminar el medio ambiente. A lo largo de su historia, Monsanto ha acumulado un sucio expediente de hechos, irregularidades y sanciones.

De ello, produjo y comercializó el agente naranja, usado durante la guerra en Vietnam y responsable de la muerte y el desarrollo de cáncer en miles de civiles inocentes. Al igual que el DDT y los PCB o askareles, químicos causantes de graves daños a la salud humana y al ambiente, ambos están hoy prohibidos. Fue condenada a pagar 1.5 millones de dólares por sobornar a las autoridades de Indonesia para introducir algodón transgénico en ese país.

Fue condenada en Francia en 2006 por publicidad engañosa sobre las falsas propiedades ecológicas del herbicida Round Up. Fue condenada en los Estados Unidos en el año 2010 a pagar 2.5 millones de dólares por más de 1.700 violaciones a normas de bioseguridad.

En América Latina

Monsanto anunció una mejora en sus beneficios e informó acerca de los planes de expandirse en Latinoamérica. A pesar de la ola de protestas internacionales, sus semillas transgénicas y herbicidas se vendieron mejor. La transnacional espera en 2014 cubrir con las semillas Intacta cientos de kilómetros cuadrados en el territorio de Brasil y Argentina. Sin embargo, en algunos países, la multinacional no podrá aprovecharse de sus cosechas, ya que las autoridades de Alemania, Francia e Italia han propuesto prohibiciones nacionales para el cultivo de los productos genéticamente modificados en sus terrenos.

Además, más de una docena de naciones de la UE requieren poner etiquetas identificativas en el embalaje de los organismos genéticamente modificados (OGM), y Zambia, Benín y Serbia acordaron la prohibición total de los transgénicos.

Según los analistas, en los próximos dos años las semillas de soja transgénica se convertirán en el generador de ingresos más importante de Monsanto, ya que sus otros productos genéticamente modificados (el maíz y el algodón) cayeron en ventas. Incluso China rechazó, hace poco, las importaciones de Estados Unidos de unas 601 mil toneladas de maíz transgénico, porque estaba contaminado con una cepa genéticamente modificada y no aprobada por el Ministerio de Agricultura del país asiático.

Desde el 19 de agosto de 2013, los campesinos de Colombia estuvieron en paro, que duró casi 20 días de protestas y negociaciones con el gobierno nacional, para defender sus semillas de la resolución 970 de 2010 que ordenaba la destrucción de semillas nacionales, para poder adquirir las semillas de grandes empresas como Monsanto. Se logró que por fin el presidente Juan Manuel Santos se comprometiera a no aplicar esta medida y a reestructurar junto a los campesinos una nueva propuesta de utilización de semillas que no afecte a los pequeños productores. En este proceso estuvo el movimiento político y social Marcha Patriótica.