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Cuando una comunidad en furia explota
Enfrentamientos de la comunidad con la fuerza pública por asesinato de una mujer y un niño, en Caldas, Antioquia.
Alejandro Muñoz / Miércoles 12 de febrero de 2014
 

La tarde de ayer, 11 de febrero, en Caldas (Antioquia), estuvo llena de gritos y desesperación. La comunidad indignada salió a las calles a liberar su rabia en contra del asesinato y un gobierno que no es justo con el pueblo.
Todo empezó cuando en las horas de la tarde, la Fiscalía indagaba a un hombre que, según la policía, asesinó a su ex compañera sentimental, de 21 años y su hijastro de 7 años, en el barrio La Inmaculada. La gente se apiló en las afueras de la Fiscalía buscando “hacer justicia por su cuenta”, dice Alejandro Muñoz, que estuvo ahí y escuchó cuando las personas se enfurecían.

La policía pidió refuerzos para sacar a este hombre y a eso de las 2 pm, llegó el ESMAD. La presencia de éstos “con su visible parafernalia (trajes, tanquetas, armas), terminó por exacerbar más a la gente, y ahí empezaron los disturbios”, explica Muñoz.

Desde las 5 pm, Caldas se convirtió, sobre todo en el centro, en un campo de batalla. El ESMAD con sus armas convencionales (gases lacrimógenos, granadas de aturdimiento, pistolas de paint ball) y la comunidad con sus tradicionales piedras, que muchas veces ni saben de dónde salen tantas, pero que ayudan a la defensa. Hasta las 9 pm la gente resistió y soltó toda la rabia que por años estaba contenida.

Las calles quedaron llenas de piedras, tanto que parecían trochas, cajeros automáticos dañados, oficinas de la Alcaldía violentadas, locales comerciales estropeados junto con la oficina de EPM. AL final fueron 38 personas retenidas.

Muchas fueron las especulaciones del hecho. Entre ellas la que soltó la administración municipal: “Se aprovechó el episodio para que bandas delincuenciales del Caldas se tomaran el parque central y se enfrentaran entre sí”. Alejandro Muñoz agrega que es “un comentario descabellado y se sale de contexto. En realidad es parte de un hecho que ha generado mucho dolor en el municipio, para expresar un descontento acumulado, sobre todo, en los jóvenes de Caldas. Descontento por los vacíos e irregularidades en el tema de la justicia y puntualmente en la falta de líderes políticos que entiendan el significado de inversión y tejido social”.

En una red social, un habitante de Caldas hace un comentario a este hecho. “Más allá del crimen nefando, existe una rabia contenida. Fruto de décadas de retraso, desigualdad y robo de dineros públicos en fachadas políticas que han desangrado mi pueblo. ¡Vivimos hoy nuestro propio Bogotazo!”. Es una manifestación que se da cuando las palabras y otras acciones son insuficientes.

En Caldas la gente se ha manifestado por este tipo de cosas. Hace unos años el asesinato de una niña produjo rechazo y el pueblo se movilizó.
Hoy es el sepelio de la mujer y su hijo, muchos creen que el pueblo va a volver a estallar. Hay un ambiente enrarecido en sus calles y reina la zozobra.