Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra
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Batallón Calibío asesina a otro campesino
 

El martes 8 de julio de 2008, en la vereda Puerto Matilde, jurisdicción de Yondó (Antioquia), el batallón Calibío del Ejército Nacional, al mando del teniente Flórez, asesinó al campesino Aicardo Antonio Ortiz, portador de la cédula de ciudadanía No. 8.036.202, afiliado a la junta de acción comunal de la vereda de Puerto Matilde y al comité de la tercera edad organizado por la Dirección Local de Salud del Municipio de Yondó. A las 5:30 am, el ejército llegó a la casa de Aicardo. Tocaron la puerta. Como él no abrió rápido, el ejército la abrió a la fuerza, disparando y dando muerte al campesino. Luego lo arrastraron por la escalera de su casa y lo tiraron por el frente de la vivienda. La casa de Aicardo se encuentra a pocos metros de su vecino, están separadas por un corral. Otro vecino vive a unos 30 metros.

Un campesino vio el cuerpo tirado. Rápidamente se fue hacia el caserío para dar aviso a la comunidad. Los campesinos organizaron una comisión decidiendo ir a donde sucedieron los hechos. Fueron unas 50 personas, entre niños, mujeres y hombres. El ejército no los dejó llegar al lugar. Sólo pudieron acercarse a unos 100 metros. El vicepresidente de la junta de Puerto Matilde exigió al ejército que les entregaran el cuerpo, a lo que se negaron. Le preguntaron al teniente Flórez el motivo para haber asesinado a Aicardo, a lo que responde el teniente Flórez que si seguían calumniando al ejército los iba a denunciar, aunque el mismo teniente le aseguró al vicepresidente de la JAC y al resto de la comunidad que le acompañaba que quien disparó había sido el soldado que llevaba la metralleta. Aicardo recibió tres tiros mortales.

Todos los campesinos conocíamos a Aicardo. Era un hombre trabajador. Todos sabíamos que él no se relacionaba con los grupos armados. Sólo compartía su vida con su tierrita y sus vecinos.

El teniente Flórez insistió en que allí hubo un combate, pero los vecinos de Aicardo saben que es una grandísima mentira. Ellos se hubieran dado cuenta. Viven demasiado cerca como para no darse cuenta. Pero el teniente Flórez dice que él está en ese sitio porque venía a verificar lo que le dijeron los cuatro informantes que tiene el ejército en su base militar en el casco urbano de la vereda San Francisco: que en la vivienda de Aicardo estaban durmiendo tres guerrilleros.

Para probar los hechos, el teniente Flórez se inventa la siguiente historia, cosa muy común y reacción reiteradamente conocida del batallón Calibío: los “falsos positivos”. “Los soldados llegan a la casa como a las 5:30 am. Tocan la puerta. El bandido abre. Como vio que era el ejército, cierra la puerta. Entonces nosotros procedimos a abrirla. Él le dispara a un soldado. Por eso los soldados reaccionan y disparan dándole muerte. Él portaba un radio de comunicación, una granada y un revólver”.

Esperamos que en esta oportunidad sí se investigue, pues es claro que el campesino fue asesinado a mansalva, que no existió ningún combate, que no existían los tres guerrilleros que dijeron los informantes del Ejército Nacional. Y, sobre todo, que el batallón Calibío no emprenda acciones contra la población de Puerto Matilde y menos que se vaya a inventar otro combate para asesinar o silenciar a los testigos.

Exigimos mano dura para los asesinos del batallón Calibío y para que se revise la política de contratar informantes mentirosos que cobran según el número de muertes que logran con sus informes. No más falsos positivos.