Corporación Acción Humanitaria por la Convivencia y la Paz del Nordeste Antioqueño
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Las trochas que se abren en Lejanías
Bibiana Ramírez / Jueves 27 de marzo de 2014
 

Son largas horas de camino para llegar a Lejanías, cuatro desde Medellín hasta Remedios y a la vereda otras cinco. Cuando trato de imaginar cómo es un lugar lejano a las ciudades y municipios, lo veo hermoso, lleno de vida y protegido por la gente. En este lugar la imaginación se queda en añoranzas, porque casi no contiene esos elementos que antes mencionaba.

Toda una cordillera que parecía un cementerio, un campo de exterminio, en este caso de árboles. Los acompañantes en el carro veían mi asombro cuando observaba, con mucha tristeza, tanta destrucción y decían que para ellos eso hace parte del paisaje, es “normal”. Mis ojos nunca lo habían visto ni esperaban verlo en un lugar donde la vegetación es totalmente nativa.

Montañas enteras con bosques nativos derrumbados. Árboles gigantes que seguramente llevaban cientos de años allí, albergando aves, micos y gran cantidad de especies, alimentando el suelo y creando historia vegetal. Es decir, que toda la memoria genética animal y vegetal se está destruyendo en este país. Esto también es reflejo del calentamiento global, de las sequías que ahora devastan el territorio nacional.

Y todo es para ganado, para hacer potreros. Semejante regalo que nos dejaron los españoles. Los que hacen esta tala masiva, no son los campesinos, porque ellos sí protegen, lo hacen los terratenientes que se adueñan de los territorios y que por generar unos cuantos empleos, ya se sienten librados de responsabilidad, cuando en realidad están explotando al campesino con un salario mínimo.

En Lejanías las casas son de madera, con diseños que cada campesino se ingenia y que dan mucha vida al lugar. Ellos mismos dicen que cortan unos pocos árboles para ir sobreviviendo, pero nunca piensan en talarlos todos de una, como un vecino que lleva talado 78 hectáreas en estos días. Allí viven de la minería, del trabajo en algunas fincas y de los árboles.

Todo es costoso, los elementos mínimos de la canasta familiar cuestan el triple que en el pueblo. No hay luz, algunos tienen una planta de Acpm que encienden de 6 de la tarde a 10 de la noche. El agua es tomada de un río que ya baja revolcado por las retroexcavadoras que hay en ciertos sectores. Esa misma es para los animales y el consumo humano.

Las nuevas generaciones de Abriendo Trocha

La idea de llegar a Lejanías fue con el fin de abrir de nuevo los talleres de medios de comunicación a jóvenes cercanos a Cahucopana. Abriendo Trocha fue el nombre que tuvo la organización antes, en el 2004 cuando se empezaron a reunir personas de la región que buscaban alternativas para defender los derechos humanos que tanto eran vulnerados. “A nosotros nos tocó meterle el pecho. Mucha gente sufrió con nosotros. Todavía siento alegría de ver tanto joven trabajando. Ya Cahucopana es muy real, se nombra por muchos lados. Se ha creado visión. Yo tengo una enfermedad que no me deja ser activo, pero hay muchas historias que se ven reflejadas ahora” dice Rayito, uno de los fundadores de Cahucopana, que a sus 75 años quiere entregar grandes mensajes de aliento a jóvenes que se empiezan a formar.

En la vereda Lejanías está instalada la oficina regional de la organización, “este espacio es un referente para la comunidad del Nordeste. El objetivo es que los campesinos tengan a dónde llegar y acudir en caso de violación de derechos humanos. Es un refugio humanitario. Un espacio para las reuniones del equipo y la misma comunidad. Lejanías es un lugar céntrico. Aquí mismo surgió el proyecto de Cahucopana”, dice un líder de este proyecto el cual es bien acogido por los campesinos.

Para estos talleres llegaron jóvenes de veredas también muy apartadas, algunos con tres horas de camino por selva, otros a lomo de mula, pero todos con el interés de aprender herramientas para la comunicación, ya que en sus lugares no tienen mucho conocimiento sobre temas relacionados ni medios cómo difundir.

Todo estaba preparado para tres de días de taller. Dentro de la metodología estaba planteado, el primer día, hablar de los medios de comunicación alternativos, en relación a los medios oficiales. En la discusión quedamos en que no los íbamos a llamar masivos, sino oficiales, porque un medio alternativo puede convertirse en masivo y llegar a muchas más personas, dependiendo del tipo de artículos y la línea política que tenga el medio. Nos conocimos y cada uno habló de sus expectativas.

Ese mismo día empezamos un periódico mural que fue muy atrayente tanto para los muchachos del taller como para la comunidad misma. De noche iban algunas personas, alumbradas con linternas, a leer, o en la madrugada habían muchos parados observando. La idea es que cada uno replique este trabajo en sus veredas.

El segundo día se hizo taller de escritura y redacción (noticia, crónica, entrevista), signos de puntuación y fotografía que eran los principales intereses de los participantes, en cada tema se hizo ejercicio práctico. Y el tercer día hicimos una salida de campo a la casa de Rayito, a una media hora de camino, atravesando la selva para poner en práctica todo lo aprendido.

El camino hacia Los Guamos, como es llamado el sector donde vive Rayito, fue extraordinario, bastantes seres vivos nos encontramos en el camino, la sorpresa nos invadió a cada paso, todo esto sirvió para que sus crónicas, que era una de las tareas para ese día, estuvieran llenas de detalles, de emociones y grandes descripciones; se notó que captaron fácil la idea de la escritura, pues casi ninguno lo había hecho, hasta con mucha timidez llegaron, y al final ya todos estaban en total confianza.

Un baño en el río Tamar, que pasa por el lado de la casa de Rayito, refrescó el día que estaba bastante caluroso; un paseo en panga hizo que navegáramos hacia nuestros interiores y a los de la selva que eran bien profundos.

Al final, en la noche, mientras leíamos las crónicas, todos reían de satisfacción, de haber logrado un texto ya más elaborado y haber descubierto sus aptitudes. Unos decían que les llamaba más la atención la fotografía, otros que la escritura, y todos con la gran necesidad de seguir comunicando sus territorios, de visibilizar tanto problemáticas como soluciones y propuestas a la situación actual del país. Una de las conclusiones fue que era importante armar equipos de trabajo con capacidades e intereses distintos, para que así sea más efectivo el ejercicio de la comunicación. Estos talleres se irán replicando en la medida que las comunidades lo dispongan, la idea es seguir formando jóvenes que son los que reciben la herencia de esta revolución.

El regreso a casa deja satisfacciones por obtener resultados en el trabajo y más cuando tantos jóvenes quieren contar sus historias, narrar sus vivencias. El sol es fuerte, un largo camino nos espera y dejamos atrás toda esa incertidumbre de campesinos que desean un futuro distinto, ni siquiera para ellos, sino para sus generaciones venideras. Desde ellos mismos está que todo sea distinto, cuando hagan un frenón a todo ese sistema capitalista que los quiere devorar.
A continuación la entrevista que le hacen los muchachos del taller a Rayito.

Entrevista a Rayito