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El martirio de la sed
Cristo Rafael García Tapia / Jueves 10 de abril de 2014
 

La sed de Sucre, la vergonzante sed de Sucre, no es causa eficiente del verano. Ni de la sequía prolongada de la canícula de marzo. Ni del agotamiento de las fuentes hídricas, subterráneas y superficiales, que abundantes irrigan su territorio.

Nada de eso es argumento valedero para justificar, si es que la sed de sus comunidades urbanas y rurales pudiere justificarse, el padecimiento indigno que la gran mayoría de habitantes de Sucre aguanta por años y años, tantos como la indiferencia criminosa de sus gobiernos y administraciones locales, el martirio de la sed.

Más allá de los inmemoriales veranos estacionales, de la paradoja de La Mojana, del vecindario hídrico del Sinú, San Jorge, Magdalena y Cauca, entre otros, que permean su limitada geografía, cuanto Sucre acusa en altísimo porcentaje de sus municipios es la falta de acueductos para satisfacer la necesidad de agua potable de sus habitantes.

En estas comunidades que conforman su área y población, no hay acueducto.

Ni más ni menos.

Y en las localidades que lo tienen, cabecera municipal, corregimiento, vereda, simplemente hay un tanque elevado construido, el más nuevo, en las postrimerías del siglo pasado que apenas si sirve para pintar avisos en tiempos de elecciones, atraer truenos en el invierno y de lamento de sus pobladores por el agua que pudo almacenar y nunca llegó.

En otros de aquellos municipios sedientos ni siquiera el tanque elevado es de la comunidad, ha sido vendido o entregado en onerosa concesión dizque para mejorar el servicio, pero en vez de agua fluyendo por las petrificadas redes dadas en concesión, es el descontento comunitario el que fluye y crece porque la sed es incontenible.

Municipios que hoy protestan por la falta de agua, Toluviejo, Sincé, Corozal, San Onofre, Tolú, San Marcos, entre tantos con el mismo martirio de la sed, cuya área drena agua por todos los puntos de su jurisdicción, no tienen un eficiente servicio de acueducto o simplemente no tienen acueducto.

Entre tanto, el Plan Departamental de Aguas, PDA, y la Gobernación de Sucre, a quienes incumbe solucionar este grave problema social nada hacen para solventarlo, no obstante disponer de cuantiosos recursos presupuestales para su atención inmediata y cualificada.

De ahí que, de los 113 mil millones reintegrados recientemente por el ministerio de Hacienda al Departamento de Sucre, deban los alcaldes de cada uno de sus municipios exigir la suma que demande el funcionamiento eficiente de su acueducto.

De no hacerlo ya, buena cuenta dará de sus conciudadanos la sed que los doblega. Y la corrupción entronizada, de esos miles de millones.

*Poeta

elversionista@yahoo.es

* Tomado de El Universal