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Con la lámpara de Diógenes
¿Cese bilateral del fuego?
La guerrilla ha propuesto ese mecanismo, pero el gobierno teme que los guerreristas empujen la opinión contra las aspiraciones reeleccionistas del presidente Santos. Señor Presidente, no insista en incrementar el número de víctimas; los soldados y los guerrilleros son compatriotas.
Rubén Darío Arroyo Osorio / Jueves 17 de abril de 2014
 
Foto: -Dj Lu- via photopin cc

Del conflicto en Colombia se ha opinado todo lo que se quiera. Pero al hacer precisiones sobre este, nunca debe olvidarse que es ante todo un conflicto social, político, económico y armado claro. Quienes han optado por esta vía en distintos momentos de la historia, en lapsos de corta o larga duración lo han hecho por la inexistencia real de una participación concreta en la concreción del destino de todos los compatriotas.

En el dominio de las clases hegemónicas en el poder político han utilizado todas las formas, todos los métodos, todas las relaciones de subordinación y vasallaje contra la clase trabajadora, contra los campesinos, contra los artesanos, contra los pequeños propietarios y pequeños comerciantes. En fin contra todos los ciudadanos que hacen patria día a día a pesar de seguir excluidos en la toma de decisiones de su propio futuro.

En la historia de la humanidad, como expresión de la lucha de clases, aunque hoy se quiera desdibujar esta categoría tan sustancial para el análisis político y social, la guerra, el conflicto armado se genera, se desarrolla y se culmina en aras de obtener acuerdos que viabilicen el tránsito hacia nuevas rutas de convivencia pacífica que encarnen los intereses más sentidos y en una mejor calidad de vida de la mayoría de los ciudadanos.

El gobierno actual pretende alcanzar acuerdos en una negociación política pero todavía no ha comprendido el alcance y la proyección de un cese al fuego bilateral. Proverbialmente se habla de la posibilidad de vencer a las FARC por la vía militar mientras se sigue negociando sobre el problema agrario, sobre la participación política, sobre los cultivos ilícitos, sobre las víctimas del conflicto, etc.

Si mueren guerrilleros en los enfrentamientos en el terreno militar, se dice y se propaga que “fueron dados de baja los facinerosos, los bandidos, terroristas” y demás calificativos peyorativos, y si caen soldados en el mismo escenario se dice que “fueron asesinados los héroes de la patria”. ¿Por qué se sigue disfrazando la realidad de que un conflicto social y armado trae consigo muertes y destrucción de ambas partes?

La guerrilla ha propuesto ese mecanismo para fortalecer la negociación, pero el gobierno, tal vez, es temeroso de las opiniones y maniobras de los guerreristas, ahora críticos del gobierno, empujen la opinión en contra de las aspiraciones reeleccionistas del presidente Santos. Señor Presidente, no insista en incrementar el número de víctimas; los soldados y los guerrilleros son compatriotas.

No olvide la sentencia del viejo pensador de Éfeso: “El conflicto es el padre y rey de todas las cosas. A unos ha convertido en dioses, a otros en hombres, a algunos ha esclavizado y a otros ha liberado”. Digámosle no a los insolentes que persisten en perpetuar la guerra: el cese al fuego bilateral es una buena propuesta para la paz.