Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra
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Se pregunta mi ignorancia si debo apoyar, o no, el paro agrario
Lorena González / Jueves 1ro de mayo de 2014
 

Cada vez es más preocupante la forma en la cual permitimos que a través de nuestros propios ojos otros nos enceguezcan, las situaciones y los medios de comunicación; ¿será problema físico, mental? Ese principio de negación ante la realidad nos tiene encerrados en un ciclo incómodo y hasta vicioso, nos acostumbramos a la violencia, al miedo y en consecuencia, al olvido; se supone no queremos más guerra, queremos la paz, vivimos criticando el conflicto social y armado, pero lo que no nos damos cuenta es que nosotros mismos contribuimos a éste.

Ante el actual paro agrario, se dice que no ha pasado nada, que el movimiento está divido, que son pocos los inconformes, que no son verdaderos campesinos los que están organizando el paro. Sin embargo, el mismo “morbo” nos arroja a pensar que en realidad no está pasando nada y creemos en versiones que publican, como lo es por ejemplo, el hecho de que gracias a que la plaza de Corabastos en este momento cuenta con buenas provisiones, el paro no está en proceso, que son minorías, además que el resultado de dicho paro apenas se ha visto reflejado en algunos enfrentamientos con los campesinos, es decir, ¿entiendo mal? ó estamos esperando decenas de campesinos muertos en las calles, para poder afirmar que si existe un paro y que los campesinos que representan una gran mayoría del territorio nacional, sí necesitan de verdaderas políticas públicas que les garanticen sus derechos fundamentales y que fortalezcan cadenas productivas para nuestro país.

Buscamos a través de los tratados de libre comercio - “alimentar al mundo”, supongo -, y no quiere decir que nuestra capacidad de producción sostenible no pueda suplir las necesidades de grandes territorios, lo que realmente me preocupa, es cómo alimentar otros territorios sin fortalecer la soberanía alimentaria en el nuestro,”…“mientras en las ciudades los pobres son el 30% y los indigentes el 7%, en el campo los pobres son el 65% y los indigentes 33%. Éste es el resultado de décadas de olvido…”

Por otro lado, dicen que el ingenio de los colombianos ha llevado a grandes reconocimientos en distintas áreas, lo cual no se desmerita, pero no obstante, por no utilizar dicho ingenio, nos hemos limitado a ser replicadores de las desgracias y errores de otros, copiamos modelos económicos, educativos, políticos etc., de países que no tienen ninguna relación o afinidad con el nuestro. Sin embargo, pensamos erradamente, que tal vez acá sí va funcionar. De igual manera, sucede con la agricultura y nuestro gran modelo de industrialización: adoptamos tecnologías de países que las utilizan porque cuentan con las cuatro estaciones, países con relieves, vegetación y factores climáticos totalmente diferentes, pero esperamos que dichas “tecnologías” funcionen acá. Realmente, no sé si lo que buscan las personas que hacen esto es transformar geofísicamente el país, pero mientras que se realiza dicho esfuerzo, si consideraría de vital importancia, que nos aterrizáramos al contexto y al entorno en cual estamos. Como bien es sabido, somos un país del trópico, con riqueza de fauna y flora, potencial de fuentes hídricas, diversidad de cultivos y de subregiones, entre otros. De modo tal, que esas mentes brillantes colombianas deberían enfocarse más bien, en la forma de optimizar sosteniblemente la producción agropecuaria, logrando en primera instancia, un verdadero proceso de transferencia tecnológica para nuestros campesinos y así mejorarían la calidad de vida de ellos y por ende la de los centros urbanos, porque si algo es muy cierto es que “sin campo no hay ciudad”.

Es trascendental que podamos dejar de un lado tanta ignorancia hacia las personas que nos brindan el alimento todos los días, ¿cómo no reconocerles su labor?, ¿cómo dejar de un lado las problemáticas del sector?, ¿cómo no reclamar que les respeten y les proporcionen los territorios que les pertenecen?, ¿Cómo no promover la siembra y difusión de semillas nativas?

El paro agrario no es un capricho de unos pocos, las movilizaciones campesinas son una manifestación política ante el abandono gubernamental y la aplicación de unas políticas publicas enfocadas a beneficiar a latifundistas, politiqueros y multinacionales en el país.

¡Cultivemos nuestras mentes para poder cultivar nuestros suelos de la mano de los campesinos!