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Buriticá (Antioquia)
Los topos de la montaña dorada
Pobladores, campesinos y trabajadores mineros comentan a VOZ que en este municipio es la Continental Gold quien manda; ayuda a redactar decretos en contra de miles familias que se encuevan en busca de sustento
Juan Carlos Hurtado Fonseca / Jueves 5 de junio de 2014
 
Minero artesanal en socavón.

“Desde hace unos cuatro años comenzó a despertarse la fiebre por el oro de Buriticá, por muchas personas de afuera. Por esto comenzó a afectarse bastante la parte agrícola porque la gente quiere ahora trabajar en minería, lo que afecta al municipio ya que la vida se volvió supremamente cara, no hay productores que abastezcan a las familias, antes se producía para mantener abastecidos sus hogares, ahora todo se tiene que comprar.

“Además, la gente de Buriticá tiende a ser explotada por las empresas que han llegado, a quienes les interesa que las personas trabajen por un salario muy bajo. Lo que han hecho es poner a la gente a trabajar para ellos, no se ve un avance significativo en la parte económica de las familias, tiende a haber mucha pobreza”, explica Eduardo Antonio Sepúlveda, notario de ese municipio, sobre las consecuencias de una minería de oro no planificada.

Este municipio antioqueño fue noticia nacional cuando en abril pasado una explosión en una bocamina dejó cuatro muertos y 94 intoxicados por la inhalación de gases tóxicos. La detonación sucedió dentro de los terrenos dados en concesión a la transnacional Continental Gold pero que han sido invadidos por pequeños mineros de la región quienes no admiten ser sacados. Del accidente los mineros culpan a la empresa mientras esta y las autoridades a los mineros.

Desde hace pocos años cuando inició el boom del preciado metal en ese pueblo, se produjo la llegada de mineros tradicionales desde varios municipios aledaños. Según los pequeños mineros, con el pretexto de un accidente en un gavión de una mina informal en octubre del pasado año, autoridades municipales junto con la Continental redactaron un decreto de calamidad pública argumentando que la zona era inestable geológicamente o de alto riesgo.

El objetivo es claro: sacar a los mineros ilegales para que la empresa explore los terrenos y los explote desde el año 2015 como está pactado con el Estado. Calculan que la mina tendrá una vida útil de 40 años, pues la cantidad de metal por extraer ha dado para que digan que el municipio se encuentra sobre una “montaña de oro”. Un trabajador que pidió la omisión de su nombre expresó a VOZ: “La multinacional no da las regalías que corresponde. Dicen que están en etapa de exploración y hace años están explotando sin título”.

En noviembre pasado, con base en la norma, y con el apoyo de la fuerza pública y empresas privadas de seguridad, a punta de gases y bala, se buscó desalojar a las más de 1.700 familias que habitan la zona y que se encuevan para buscar el preciado metal que les permita sobrevivir. La arremetida dejó varios muertos y heridos.

Es una constante puja entre la empresa que cuenta con título de exploración y los mineros que hacen túneles en la montaña en busca de vetas o rocas que sacan y trituran para extraer el oro. Algunos pequeños mineros se han agremiado para sacar créditos bancarios y poder cumplir las exigencias estatales que les permita explotar el metal.

Parque de Buriticá. Foto J.C.H.

La organización sindical

Wilber Higuita, es trabajador de la Continental Gold y presidente del sindicato, comenta que con la llegada de esta empresa hubo algunas mejoras en las condiciones laborales de los trabajadores. La Continental Gold tiene varias áreas de trabajo con contratistas de otras firmas para hacer exploraciones, la construcción de plataformas, electricistas y construcción de carriles, entre otras cosas. En la mina hay otras secciones como medio ambiente, encargados de las reforestaciones, mirar las zonas verdes, recoger basura, reclasificar; y obras civiles. Y, dentro del socavón laboran alrededor de 80 personas en diferentes turnos, están los administrativos, mecánicos y talento humano, entre otras.

“En un principio cuando nosotros estuvimos trabajando en Centena -empresa que estaba antes de la llegada de Continental Gold-, pasamos muchas necesidades. Ya cuando empezó la Continental Gold, llegaron unas personas como a tratar de seguir con la misma cosa que traía Centena, había mucha discriminación, había mucha cosa, entonces ya nosotros decidimos conformar la organización. A partir de esto nos afiliamos 126 personas, pero empezaron a disminuir, ya que se intimidaban porque les decían que si se metían al sindicato los sacaban, que los que ya estaban iban para afuera. La gente se fue atemorizando y se fue retirando, hasta que en el año 2010 la empresa sacó el pacto colectivo, básicamente las personas que firmaron eso fueron obligadas, ya que ninguno conocía qué era.

“Luego presentamos un pliego de peticiones, se fue a la negociación por ley, se cumplieron todos los términos legales, no se llegó a algún acuerdo, tocó votar por el tribunal o por huelga, pues siendo minoría tocó tribunal, aquí concedieron unas prebendas, no muchas pero sirven. Esto fue en el 2009, hubo 126 personas afiliadas al sindicato de 180, nosotros no llegamos a tener la gran mayoría porque ellos metieron todo el personal staff, por esto caímos en cuenta que no podíamos caer en el error de votar huelga porque éramos minoría’’.

La afiliación al sindicato es muy difícil porque los dueños de la firma amedrentan a los trabajadores para que no lo hagan. Les dicen que si se afilian serán despedidos, situación que según el sindicato ya se ha presentado en varias oportunidades.

Cuando la empresa llegó al municipio construyó plataformas para poner sus máquinas, pero no en todas partes pedía permiso a los dueños de las fincas. Campesinos denuncian que le daban al propietario cualquier cosa, lo que ellos creían que estaba bien. “Empezaron a presionar a la gente, a algunos les decían que les compraban, a otros les decían que ellos tenían derecho del gobierno porque eran una empresa constituida. La gente tenía que venderles o si no les mandaban un perito que avaluara y les decían ‘vaya y reclame’ o les hacían una reunión supuestamente con el perito, y la gente sin saber qué era el perito, mejor negociaba de una vez. Es decir, se sentían presionados entonces les tocaba salir de sus tierras”, explica un poblador.

También comentan que inició a traer trabajadores de otros municipios quienes al recibir sus salarios no los gastaban en Buriticá, y que no ayuda al desarrollo del municipio. “Tampoco es justo que los mejores salarios se los paguen a personas que no son del pueblo y a nosotros que toda la vida hemos estado aquí nos paguen muy mal”, anota un trabajador de la Continental.

Sobre los deterioros ecológicos un poblador afirma, “La empresa causa muchos daños como la tala de bosques. Antes la parte de arriba era un monte bonito, había fincas cafeteras, mangas, reforestaciones; pero necesitaban pasar la carretera y tiraron todo al piso. Ellos tienen una persona encargada de hacerle el manejo adecuado a todos los procesos, como los de exploración, las basuras, al proceso de los químicos que se manejan dentro de la planta de beneficio; aun con estos controles contamina. La gente de las veredas dice que el agua baja contaminada, lo charro es que cuando Corantioquia va a hacer sus muestreos, esta sale pura”.

Estatua del Cacique Buriticá en el parque del municipio. Cuentan las leyendas que los conquistadores lo intentaron forzar para revelarles donde estaba el oro de la Diosa Dabeiba y lo condujeron atado hasta donde creerían encontrarlo, pero el jefe indígena -en un acto de bravura y orgullo-, se lanzó por un abismo arrastrando a todos con él. Foto J.C.H.