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El giro de “Andrómeda”: hackerismo y política envenenada
Miguel Ángel Herrera Zgaib / Sábado 30 de agosto de 2014
 

“Se inventaron el hacker para tapar el dinero del narcotráfico a los asesores políticos de Santos y a su campaña.” Senador Álvaro Uribe Vélez, CD.

“Buscar la eliminación física y moral del oponente. Fue la estrategia paramilitar y sigue siendo la de la extrema derecha.” Gustavo Petro, MP.

No es más un solo decir, lo turbias que son las campañas políticas y las elecciones en Colombia. Los controles que la precaria democracia tiene, cuando sobrevive en los yermos campos de la violencia nacional, regados por una inaceptable desigualdad, se han puesto a prueba cuando el hacker Andrés Hernando Sepúlveda, vinculado con la central de contra-inteligencia “Andrómeda” se ha dispuesto a cantar ante los requerimientos de la Fiscalía de la nación.

Lo que ha dicho viene filtrándose por cuenta-gotas, primero, por la revista Semana, y luego, a través de las medidas declaraciones que Andrés, nuestro placebo de Edward Snowden, ha dado en los diversos medios hablados, han puesto en jaque el estilo de hacer política, tanto del Partido de la U como del Centro Democrático.

Las dos empresas político-financieras, encargadas de hacer posible el triunfo de cuatro campañas presidenciales, sin interrupción, continúan envenenadas por la corrupción y los agujeros negros en materia de ética pública, siempre tronchada por la disposición de ganar a toda costa.

Dimes y diretes

“No lo he visto en mi vida ni me he reunido con él…lo tienen con un libreto diciendo cosas que no son.” María Fernanda Cabal, representante por el CD.

“Que se investiguen las implicaciones penales y disciplinarias que dichas declaraciones pudieran tener respecto del procurador.” Alejandro Ordóñez.

“Es vergonzoso lamentable que un acusado se convierta en una fábrica de mentiras que se caen solas por absurdas e inconsistentes.” Luis Alfonso Hoyos, asesor espiritual de la campaña Zuluaga.

El joven Andrés Hernando Sepúlveda, aventajado discípulo del consultor y estratega electoral, el venezolano J. J. Rendón, al verse abandonado y en trance de convertirse en el blanco de largas penas, no pudo optar por la fuga de tres lugartenientes del ex presidente y senador Álvaro Uribe Vélez, quienes ramonean por el mundo.

Andrés, sujeto a la acción de la Fiscalía, después que se descubrió el escondite de contra-inteligencia inter-galáctico, destapó el pastel envenenado que intoxica a varias figuras del Centro Democrático, desde que Oscar Iván no pudo negar que lo contrató para monitorear las redes sociales; y “propagandizar” su aspiración presidencial. El encargo lo cumplió su hijo y su escudero espiritual, Luis Alfonso Hoyos, con quien hizo sus pinitos políticos en Pensilvania (Caldas).

Por ahora, los tocados por las denuncias y señalamientos son la representante María Fernanda Cabal, primera en la lista del Centro Democrático; la Procuraduría nacional, Oscar Iván Zuluaga y su hijo, Luis Alfonso Hoyos. Pero, Sepúlveda, el internauta, nada dijo todavía que toque al senador Álvaro Uribe Vélez.

La fuerza pública entra al baile

“David, mi defendido, tomó la decisión de colaborarle a la justicia.” Diego Fernando Tautiva, abogado del patrullero Parra Amín, ET, 29/08/14, p. 5.

A aquellas figuras del CD, y a sus aliados en el poder público, se añadió desde el 12 de agosto, el patrullero Ignacio David Parra Amín, a quien capturó el CTI, y se encuentra recluido en la cárcel de Facatativá. A él lo señalan como el policía que en compañía de otros dos, durante un almuerzo, vendió información contenida en un disco duro, por la que Sepúlveda pagó $ 1.2 millones.

En el disco duro hay una base de datos, que ya había anunciado Rafael Revert, otro de los asociados con Andrés, cuando declaró ante la Fiscalía colombiana. Parra se dice que trabajaba para la Sijín, pero también se dice desde el hallazgo de Andrómeda, que hay también militares en el negocio de trabajar con información secreta.

En el cuadrilátero de la política electoral envenenada, van y vienen las amenazas. El abogado del policía, el doctor Tautiva denuncia: “Al parecer, esa información afecta a otras personas que ahora intentaron atentar contra mí,…” El ratificado ministro de defensa, Juan Carlos Pinzón, tan ponderado por el presidente reelecto, no pudo más que anunciar una comisión mixta para entrevistar al cautivo Andrés Sepúlveda, durante esta semana caliente.

Controles y descontroles en el Congreso

“Una guerra sucia, una operación criminal muy preocupante para la paz,” Juan Fernando Cristo, mininterior, ET, 27/08/14, p. 5.

“No hagamos debates sobre transparencia y garantías cuando se utilizan medios que usted usó durante su gobierno, senador Uribe.” Iván Cepeda, senador del PDA, ET, 27/08/14, 5.

El martes 26 de agosto, el CD había preparado un debate de control político para denunciar y descubrir el fraude en la pasada elección presidencial. Paloma Valencia, de ancestro caucano y conservadora, inició la función de las acusaciones en nombre del uribismo.

En el trascurso de la sesión, donde los ánimos se soliviantaron, pronto aparecieron cartelitos portados por toda la bancada del senado, con la leyenda “Soy opositor, no criminal”, con la excepción del líder, Álvaro Uribe. Abriendo así la pregunta de qué querría decir con dicho gesto, en medio de tanta “blancura”.

El ministro del interior, Cristo, hizo sonar los tambores de la guerra al responder a los ataques de la enconada retórica de la senadora Valencia, para “exigir a la Fiscalía” que desentrañe el misterio de las nuevas chuzadas, dirigidas a afectar la campaña presidencial a la postre ganadora, después del descalabro que tuvo Santos en la primera vuelta.

Pero, además, se trataba de descarrilar el proceso de paz con las FARC-EP. Acción ésta, que el hacker Sepúlveda presume ante los medios, que de haber contado con un mes más, hubiera llevado a término.

Cambiando el curso del debate, intervinieron también otros congresistas del Partido de la U, antiguos conmilitones del uribismo. Benedetti mostró fotocopias del diario de Sepúlveda, de las cuales también habló en el programa de radio Hora 20, donde él anotaba sus quehaceres de “espionaje y guerra sucia”.

Roy Barreras encaró a su exjefe político, el senador Uribe, diciéndole: “El hacker existió, la reunión con el doctor Zuluaga existió, la agenda del hacker en que se difama a este senador y otros aquí está…” El remate retórico de esta pieza del debate lo cerró señalando que la guerra sucia ya no solo ocurre en los campos de Colombia, sino que también contamina, enloda las campañas políticas, y la que acabó de pasar en particular.

Faltaba también la voz autorizada de la senadora Claudia López, de la Alianza Verde, quien obtuvo fama documentando las votaciones atípicas con las que ganó Uribe en dos ocasiones la presidencia, pero en silencio hasta hoy en el estudio del nuevo atípico voto de la Costa, que aportó casi 2 millones de votos a Santos en la segunda vuelta. Eso sí, ella sostuvo que las Farc no le pusieron 400.000 votos al triunfo del actual presidente.

La respuesta de Uribe, espaciada, y no al estilo que él acostumbraba cuando tenía la sartén por el mango señaló que “Oscar Iván Zuluaga no buscó a un hacker, buscó a un asesor de publicidad que se presumía de buena reputación, porque había sido asesor del presidente Juan Manuel Santos.”

De Camilo Torres hasta hoy

La faena del Congreso cerró la cruda y denigrante parábola de las elecciones en Colombia, donde a lo que señalaba el cura Camilo Torres, “el que escruta elige,” se añadió ahora la corrupción previa, hasta el tuétano, del certamen democrático, por los partidos de la clase dominante, el uribismo y el santismo juntos. Se unió, igualmente, en sordina, la destemplada voz del senador Horacio Serpa, en defensa de una heredad descolorida, por las rencillas entre Santos/Samper y la “casa” Gaviria, para pedir que se investigue si las FARC ayudaron al triunfo de Oscar Iván en las zonas bajo su influencia.

Iván Cepeda, senador de la oposición de izquierda pareciera indicar una ruta fuera de este cerco de la política tradicional envenenada y contaminada por todo tipo de maniobrar ilegales, y delincuenciales hasta la muerte de los contrincantes. Una práctica que permanece en la impunidad, sin solución de continuidad, desde el Frente Nacional en adelante.

También hay quienes como Pablo Bustos, director de veedurías ciudadanas, vuelven a repicar ante la puerta de la Sala Penal de la Corte, para denunciar las maniobras de los congresistas Uribe y Cabal en contra de la paz y el libre ejercicio de la democracia.

Pero, nada de lo dicho y hecho es suficiente. María Fernanda Cabal, quien mintió en el señalamiento que hizo a Ángela María Giraldo, cuando dijo que le sonreía a un guerrillero, se anticipó a decir, a la reportera de guerra Marisol Gómez el 24 de agosto: “No me arrepiento de nada, me mantengo firme en lo que he dicho…Yo soy la que más defiende la libertad de expresión…”

Aquí necesitamos algo más que arrepentimientos, y propósitos de la enmienda dictados por la vulgata católica, un remedo del cristianismo de base. Se trata de enderezar de modo radical el rumbo de una democracia enferma, y la paz es una oportunidad para lograrlo, pero con el activo concurso de las multitudes.

No bastará tampoco la nueva composición del Consejo Nacional Electoral para lograrlo donde la Unidad Nacional sufrió la primera derrota pues su mayoría de 5, no será suficiente para tapar la cascada de denuncias que sobrevendrán. Mucho menos será posible ocultarse por siempre en los oscuros entretelones de Andrómeda y sus satélites.