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Luis Fernando Arias, consejero mayor de la ONIC, hace parte de delegación de víctimas a La Habana
Organización Nacional de Indígenas de Colombia - ONIC / Miércoles 1ro de octubre de 2014
 

Luis Fernando Arias Arias, actual Consejero Mayor de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), hace parte de la tercera delegación de víctimas que participará en La Habana (Cuba), en el marco de los diálogos de paz que sostienen el Gobierno Nacional y la guerrilla de las FARC.

- Arias Arias, dirigente del movimiento indígena colombiano y miembro del Pueblo Indígena Kankuamo (Sierra Nevada de Santa Marta) también es víctima del conflicto armado de nuestro país. En agosto de 2001, su abuelo paterno Salomón Rafael Arias fue asesinado; tres años después, en agosto de 2004, su tío Fredys Antonio Arias también fue asesinado, ambos a manos de grupos paramilitares. Aunado a lo anterior, como miembro del Pueblo Kankuamo, padeció en carne propia el proceso de etnocidio al que fue sometido este pueblo, especialmente en las décadas de 1990 y 2000.

- Los 102 Pueblos Indígenas que pervivimos en Colombia, quienes hemos sido víctimas desde la misma llegada de los españoles a estas tierras, valoramos altamente el espacio de participación que la mesa de diálogo ha abierto a las víctimas en La Habana, sin embargo, consideramos que no es suficiente. Proponemos generar las condiciones para ampliar la participación efectiva del complejo y numeroso universo de víctimas existente de todos los sectores y grupos de la sociedad, especialmente, de los Pueblos Indígenas originarios, como sujetos políticos y colectivos de especial protección constitucional que somos y en atención, también, a nuestra condición de víctimas históricas del conflicto armado colombiano.

- Los Pueblos Indígenas somos actores de paz. La paz es nuestro mandato de vida. El movimiento indígena colombiano ha enarbolado dentro de su lucha y razón de ser el logro de la paz en nuestros territorios y la exclusión de nuestros hombres, mujeres, niños y jóvenes del conflicto, por lo que ha construido una posición al respecto, ante el Estado y todos los actores armados ilegales. Hemos padecido el conflicto armado en todas sus formas y manifestaciones –despojo, desplazamiento, exterminio, reclutamiento, entre otros-, y nos hemos destacado por ejercer la resistencia pacífica y negarnos a participar como actor armado.

- Nuestra apuesta y sueño de país es una paz estructural, con justicia social, lo cual conlleva profundos cambios sociales, políticos y económicos, que van más allá de La Habana, que propenda por la igualdad sustantiva y la no discriminación, dando cabida a las alternativas al desarrollo y al respeto por la madre tierra. Sin embargo, consideramos q la mesa de diálogo es un escenario necesario para iniciar el camino de la terminación del conflicto hacia la paz, por lo que hacemos un enérgico llamado a las partes a mantener y avanzar en la salida política y dialogada, al tiempo que insistimos en la iniciación de los diálogos con el ELN, así como en la generación de instancias adecuadas de análisis y terminación sobre las prácticas bélicas desplegadas por los grupos post desmovilización, sucesores o herederos de los paramilitares, quienes a la fecha se encuentran vulnerando de manera sistemática y profunda los derechos de todos(as) los(as) colombianos(as) y de los 102 Pueblos Indígenas en el país.

- Mientras se desarrollan los diálogos de paz, resulta imperativo que tanto el Gobierno Nacional como las FARC cesen de manera bilateral e inmediata las hostilidades.

¡CUENTEN CON NOSOTROS PARA LA PAZ, NUNCA PARA LA GUERRA!

Bogotá, D.C. Octubre 1 de 2014