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Honduras: Asesinan al dirigente campesino Juan Ángel López Miranda
Dick Emanuelsson, Mirian Emanuelsson / Viernes 14 de noviembre de 2014
 
´Juan Galindo´, en diciembre de 2010.

“Vivimos en una zona de terror. El Ejército con grandes armas. Están muriendo campesinos, brutalmente asesinados. Sabemos que aquí hay sicarios colombianos e israelitas que están filtrados en los batallones. Esta lucha la vamos a seguir. Nos va a costar sangre pero un día vamos a ver la luz”.

Lo dijo en entrevista a nosotros el 9 de diciembre de 2010. El 11 de noviembre de 2014 lo asesinaron. Ya son más de 130 campesinos en el Bajo Aguán asesinados desde el golpe militar de 2009.

Juan Ángel López Miranda dirigía el mayor asentamiento campesino en el Bajo Aguán con más de 1.500 campesinos más familiares. Acusaba a los sectores del estado al servicio de los terratenientes como Miguel Facussé, Reinaldo Canales y René Morales en el Bajo Aguán.

Fue el 9 de diciembre de 2010. Llovía fuertemente mientras le entrevistamos. Era como si el cielo llorara ese día, algo así como un presentimiento de lo que vendría, allá en el norte de Honduras, al lado de la costa del Mar Caribe. Hace dos días, el 11 de noviembre de 2014, fue asesinado por dos sicarios cuando salía de una iglesia.

–Los guardias de Miguel Facussé tienen armas de guerra que es prohibido. Miguel Facussé es dueño de 90 mil hectáreas. La ley tiene un tope de 350 hectáreas. Están muriendo campesinos, brutalmente asesinados. Sabemos que aquí hay sicarios colombianos e israelitas que están filtrados en los batallones. Están siendo financiados por la cúpula capitalista como Miguel Facussé.

Militarizada toda la región

El Bajo Aguán era y es un hervidero popular. Ya las masas campesinas han vivido oprimidas y sin tierra demasiado tiempo, desalojadas madres que recién han parido, echadas por la bota militar a las carreteras del departamento de Colón, bajo la lluvia y las tormentas, vulnerables por todas las enfermedades y animales en las plantaciones de palma aceitera.

La militarización en el Bajo Aguán es un reflejo del resto del país en donde se cobra un impuesto adicional para armar nuevos batallones de Policía Militar. En realidad son Fuerzas Especiales del Ejército bajo el guión estadounidense. Prácticamente está reemplazando al cuerpo policial. El descontento en la Policía Nacional es dramático y sus integrantes distribuyen comunicados sin firmas en donde denuncian la militarización de la sociedad hondureña y el “maltrato” que dicen recibir por las autoridades de las instituciones y del presidente y gobierno hondureño.

Centenares de miles de campesinos sin tierra

Y esa militarización la denunció Juan Ángel López Miranda cuando lo entrevistamos en 2010:

–Y el gobierno, desalojando a la gente como pasó ayer en el Asentamiento Paso Aguán. ¡Este país esta comprado por los narcopolíticos! Esta lucha la vamos a seguir. Nos va a costar sangre pero un día vamos a ver la luz.

Son miles de campesinos sin tierra y organizados en diferentes movimientos en esta rica región de Honduras que habían ocupado tierra poco tiempo después del golpe de estado de 2009, reclamando una reforma agraria. Retaron doblemente al poder fáctico en Honduras. Pero debido a su organización y unidad se hicieron respetar.

El presidente que había sido elegido durante el estado de sitio en noviembre de 2009, Porfirio Lobo, se vio obligado de sentarse con los representantes de los campesinos. Era urgente llegar a un acuerdo antes que se levantaran los centenares de miles de campesinos sin tierra que viven en una increíble miseria en el campo hondureño. Juan Ángel era uno de los negociadores de los campesinos allá en el palacio presidencial.

El Bajo Aguán había sido y sigue siendo militarizado por más de mil militares, policías y agentes de la inteligencia militar, asesorados por militares estadounidenses y colombianos. El Operativo Tarea Xatruch comenzó y sembraba, como decía Juan Galindo, pavor y horror, militarizando la vida cotidiana.

“Guerrilleros” fantasmas solo con machetes

Los medios de comunicación ligados al golpe de estado militar acusaban a los campesinos por estar respaldados por grupos guerrilleros de Nicaragua, Venezuela, Colombia, Cuba, hasta Hezbolá de Líbano estaban armando al campesinado en Aguan.

Los medios de comunicación hondureños en su gran mayoría transmitían y escribían sin cuestionar absolutamente nada. Nunca ha sido capturado o sentenciado un solo supuesto guerrillero campesino. Pero la sangre campesina sí se ha derramado en las masacres y asesinatos selectivos durante estos últimos cinco años. Casi mil niños en Bajo Aguán se han vuelto huérfanos.