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El cese bilateral de fuegos no da espera
Es necesario desescalar la intensidad del conflicto y dar el paso trascendental a la tregua bilateral y al armisticio. Dinamizará el proceso y abrirá la puerta para el acuerdo de paz estable y duradera en un tiempo razonable
Hernando López / Viernes 23 de enero de 2015
 

Tras el anuncio del presidente Juan Manuel Santos, en alocución de la semana pasada, de que había dado instrucciones a sus representantes en La Habana para que iniciaran la discusión sobre el cese de fuegos bilateral y definitivo, se abrió un debate nacional, como es acostumbrado, sobre la conveniencia o no de abordar este tema tan importante para acelerar el proceso de paz. Las FARC-EP dieron el primer paso al declarar el cese unilateral e indefinido de fuegos desde el 20 de diciembre y el cual ha cumplido como lo han reconocido los voceros gubernamentales, las Naciones Unidas, el Frente Amplio por la Paz y otras instituciones y sectores democráticos del país.

Algunos columnistas y medios de comunicación, haciendo de caja de resonancia del militarismo y de la extrema derecha uribista, alertaron sobre la “supuesta entrega del país a las FARC y la inconveniencia de detener los operativos militares y los bombardeos a los campamentos guerrilleros”. Desde Pasto, casi de inmediato, el ministro de la Defensa, Juan Carlos Pinzón, advirtió que el inicio de esas conversaciones no implicaba al cese de los bombardeos ni de la ofensiva militar.

Al día siguiente, el superministro y también integrante de la delegación gubernamental en la mesa de diálogos, general Óscar Naranjo, dio una rueda de prensa en donde en confusas declaraciones puso el énfasis en la necesidad de desescalar el conflicto con el desminado y la suspensión del reclutamiento de menores como obligaciones unilaterales de la guerrilla.

Las FARC listas para el acuerdo bilateral

A pocos minutos de la alocución presidencial, desde La Habana, la Delegación de Paz de las FARC-EP dijo: “Recibimos con beneplácito la declaración del presidente Santos en el sentido de enviar a sus plenipotenciarios a La Habana a discutir inmediatamente el cese bilateral del fuego y a convenir con las FARC la activación de la subcomisión técnica que abordará aspectos nodales del punto 3, fin del conflicto.

“No obstante, aunque el primer mandatario considere que el cese al fuego unilateral e indefinido declarado por nuestra organización es el camino correcto, nos parece contradictoria y temeraria la orden de intensificar las acciones ofensivas contra la guerrilla en tregua, en la medida en que se sigue poniendo en riesgo la continuidad del cese unilateral.

“El sentido común indica que no hay coherencia entre las palabras que exaltan la tregua y aquellas que ordenan arreciar la guerra.

“Los efectos prácticos de la terminación del conflicto podrían sentirse desde ya, mucho antes de la firma del Acuerdo Final, procediendo a cesar el fuego y las hostilidades, al armisticio, lo cual podría ser un preludio del fin de la guerra, hecho que implicaría algo más profundo, como es la superación de las causas que la generaron”.

Al tiempo, la declaración precisó que hay un contexto creado para la discusión del tema de víctimas y aspectos esenciales del fin del conflicto, llama a no dilatar más el inicio del tema de dejación de armas que “no es asunto que concierne solamente a las FARC, sino a las dos partes de manera recíproca y que “el desescalamiento de la intensidad del conflicto no puede ser retórica, sino determinaciones consecuentes que eviten más muertes de parte y parte”.

En esas condiciones dejó en claro que desde octubre los integrantes de la insurgencia en la subcomisión técnica están en La Habana a la espera del inicio del trabajo de la misma. De la parte oficial se conoce que están designados sus integrantes y a la cabeza estará el general Javier Alberto Flórez Aristizábal, designado comandante del Comando Estratégico de Transición.

Uribe y el militarismo contra la paz

De esta manera las FARC-EP dejaron en claro su posición. Del lado gubernamental, como ya se dijo, estaba planteada por la alocución presidencial y las declaraciones del general Naranjo. Criticadas desde la extrema derecha por los trinos del senador Álvaro Uribe Vélez y por declaraciones de varios de sus alfiles, pero también por analistas de paz que las consideraron ambiguas en sus explicaciones posteriores. Uno de ellos dijo: “mataron el tigre pero se asustaron con el cuero”.

Respondiendo a la orden presidencial, Humberto de la Calle Lombana y Sergio Jaramillo, principales voceros oficiales, se trasladaron a La Habana y acordaron una especie de hoja de ruta para el siguiente ciclo de conversaciones sobre estos temas, calificados de “espinosos y complejos”. Está consignada en el Comunicado #49.

Lo cierto es que con la experiencia positiva de la declaración unilateral de cese de fuegos por parte de las FARC-EP, es necesario desescalar la intensidad del conflicto y dar el paso trascendental a la tregua bilateral y al armisticio. Dinamizaría el proceso y abriría la puerta para el acuerdo de la paz estable y duradera en un tiempo razonable, aunque lejos de las corralejas a la que aspira el Gobierno para concentrar a la guerrilla o de los compromisos unilaterales que exoneran a la parte oficial de asumir compromisos serios en el llamado desescalamiento de la guerra.