Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra
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De la Sierra Norte de Madrid al río Cimitarra. Entrevista con “Jota”
Agencia Prensa Rural / Miércoles 5 de noviembre de 2008
 

Juan Ramon Perez es médico y hace parte del equipo de trabajo Sierra Norte, que implementa el “Proyecto Cimitarra”, una iniciativa de solidaridad con el campesinado de la región del Magdalena Medio. “Jota”, como se le conoce popularmente, nos explica en qué consiste este proyecto en entrevista concedida a la Agencia Prensa Rural.

Agencia Prensa Rural: ¿De que se trata el proyecto Sierra Norte?

Juan Ramón Pérez: Sierra Norte es un grupo que nace en España, empezamos un grupo de psicólogos y médicos haciendo un taller sobre salud mental y derechos humanos, y mientras estamos estudiando ese taller hago un viaje por Latinoamérica concretamente visitando a una tribu de indígenas quechuas, allí tienen la idea de formar un centro de salud en el que se recupere su medicina tradicional chamánica y se les enseñe medicina occidental para tratar temas de salud; con esa idea vuelvo a España y se da comienzo a desarrollar lo que es el proyecto Cimitarra, de dotar un puesto de salud en la selva colombiana, formar agentes de salud para capacitarlos y grabar un documental con la experiencia.

APR: ¿Por qué escogieron a Colombia para desarrollar el proyecto?

JRP: Esa pregunta nos la han hecho muchas veces del por qué hemos elegido Colombia y es que ha sido al revés: ha sido Colombia la que nos ha elegido a nosotros. Nosotros con la idea intentamos realizar el proyecto en Ecuador que fue donde surgió la idea principalmente, lo intentamos hacer también con comunidades zapatistas y también lo intentamos con comunidades campesinas colombianas. Hubo más facilidad a la hora de organizar el proyecto con las comunidades campesinas colombinas a través de la ACVC, la Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra, tuvimos esa facilidad y por eso estamos aquí.

APR: ¿Cuál ha sido el desarrollo del proyecto de Sierra Norte?

JRP: Pues a finales del 2006 empezó un viaje por toda Latinoamérica para conocer diferentes realidades y el viaje siguió en febrero del 2007 que fue donde ya conocí a los quechuas y donde se me ocurrió la idea. La idea era traer gente de España no solamente al grupo de psicólogos con el taller de salud mental, sino que el taller se abrió a toda la gente que quisiese participar y el proyecto tomó forma ya en el 2007. En septiembre del 2007 fue cuando se realizó el primer taller de capacitación y ahora estamos aquí en el 2008 que es ya el segundo taller, la primera vez fue en Puerto Matilde y esta segunda fue en La Cooperativa (Vereda Puerto Nuevo Ité, municipio de Yondó, Antioquia).

APR: ¿Con que organizaciones sociales han trabajado en Colombia?

JRP: Con la organización campesina que nos coordinamos primeramente fue con la ACVC, y este segundo año se ha intentado ampliar el proyecto y se fue a visitar al Catatumbo con Ascamcat , la Asociación Campesina del Catatumbo, y se ha precisado ya un plan de trabajo para febrero del 2010. Para poder realizar el trabajo en el Catatumbo se ha elegido ya una vereda que será o bien Langalia o una comunidad barí y así estamos con la intención de que en el 2010 se pueda repetir el proyecto.

Jota (a la izquierda) en reunión con la comunidad.

APR: A partir de la experiencia obtenida con el proyecto, ¿qué opinión le merece el sistema de salud de Colombia?

JPR: En una palabra: nefasto, pero por varios factores. Creo que en el tema de salud hay muchos saberes tradicionales que se están perdiendo por una colonización europea. En el campo, en la zona rural el tema de salud está totalmente abandonado por parte del estado y lo único que yo conozco son brigadas de salud que son acciones puntuales de diferentes ONG que llegan un día, pasan la consulta, reparten algunos medicamentos y se van, pero los temas de fondo de la salud, de promoción y prevención y educación para la salud, eso está totalmente abandonado. Hay agentes tradicionales de la salud, con conocimientos incluso milenarios porque he tenido la oportunidad de conocer gente que ha aprendido técnicas de curación de indígenas y que no son bien vistos ni bien valorados por la población, son menospreciados y tienen un valor bastante importante para el mantenimiento de la salud.

APR: ¿Cuál es la relación que ustedes establecen entre la medicina tradicional y la medicina alopática o medicina occidental?

JRP: Es uno de los objetivos implícitos en el proyecto, aprender nosotros. Aquí vinimos con la intención de aprender, de conocer formas tradicionales de curar que creemos que tienen su validez que se están perdiendo, que forma parte de una cultura y que hay que tratar de recuperarla.

APR: ¿Cómo están estructurados los talleres de capacitación para las comunidades campesinas?

JRP: Bueno, nosotros utilizamos como metodología el libro “Donde No Hay Doctor”, que forma parte del proyecto Piasla, que es un proyecto bastante semejante al nuestro con campesinos en México, una gente que tiene 35 años de experiencia con campesinos, a través de esa bibliografía es como hemos estructurado el taller.

El taller está estructurado en clases por la mañana teóricas y luego por la tarde se separan en cinco grupos, un grupo que trata temas específicos de medicina, sobre todo cómo hacer una entrevista clínica y cómo examinar a un enfermo; enfermería, que es sobre todo técnicas de curación, de primeros auxilios; un taller que llamamos de psicología donde se hacen dinámicas para trabajar diferentes aspectos, como el autoestima y la expresión de las emociones; y otro taller que trata de temas más específicos de salud comunitaria. Todo el taller está diseñado en función de un esquema para que los alumnos puedan llevar un método, sobre todo orientado a la prevención y promoción de salud y por supuesto al tratamiento de primeros auxilios, sobre todo para saber qué hacer en un momento determinado en una situación de primeros auxilios, cómo actuar, saber cómo tener que trasladar al enfermo y que eso le sirva para pensar en problemas que están ocurriendo en la comunidad en temas de salud y poderlos resolver.

APR: Dentro de la estructura de los talleres ¿dónde entra el tema de los saberes tradicionales y el saber campesino?

JRP: Nosotros entendemos que el tema de salud es prevención y promoción de la salud. Cuando hay una enfermedad, lo que hay que interpretar es que algo está funcionando mal a nivel comunitario. El tipo de remedio que se ponga a una enfermedad determinada será el que valga en ese momento, quiero decir que si ante una situación de urgencia la medicina occidental o los fármacos que nosotros traemos en el botiquín pueden salvar una vida.

Pero a nivel de otro tipo de enfermedades que no requieren tanta urgencia en cuanto al tratamiento, aquí hay una variedad de plantas medicinales increíbles que son de conocimiento ancestral que se está perdiendo y que muchas veces las multinacionales utilizan esas plantas para sacar los remedios que se hacen en los laboratorios, ahí es donde creo entra parte de lo que es el saber tradicional; pero el saber tradicional también forma parte de una cultura que se pierde, por una cultura que se está imponiendo que es la cultura occidental, la cultura del capitalismo como un pensamiento único. Creo que es importante que todas esas culturas ancestrales no se pierdan y nosotros necesitamos aprender de ellos.

APR: Se tiene la noción de que los campesinos no tienen un saber tradicional o que no saben de medicina tradicional, pero con la experiencia que usted ha tenido, ¿ha encontrado ese saber tradicional en el Cimitarra?

JRP: Muchas veces se generaliza: por un lado son los indígenas y por otro lado los campesinos, pero como anécdota, aquí del grupo de diez personas que hemos venido a hacer los talleres, pues hemos caído con diarrea y el tratamiento que hemos tomado ha sido el que nos ha dado el campesinado, no hemos tomado tratamiento occidental, pero luego ellos nos han dado plantas para aliviar los dolores y la fiebre y nos hemos curado con los métodos tradicionales que utilizan los campesinos.

APR: Vimos un caso del vivo ejemplo de cómo esta diseñado el sistema de salud en Colombia, teniendo en cuenta el caso de la niña enferma ¿cómo cree que el estado incide en la promoción y prevención de la salud?

JRP: Lo que he visto aquí es ausencia total del estado en cuanto al tema de salud y de educación de promoción. El caso del que estás hablando es de un niño de dos meses que no estaba recibiendo lactancia materna, estaba recibiendo lactancia de tetero. Eso es una cuestión de educación para salud: hay que promocionar la lactancia materna. La lactancia con tetero predispone a contraer infecciones respiratorias, infecciones de enfermedad diarreica aguda.

Aquí en La Cooperativa hay un tema importante que es el de la recogida de las basuras, eso favorece que se presente gente con bajas defensas. Cuando vemos al niño acá estaba bastante mal, tenía una afectación respiratoria importante, llegó con una broquiolitis, y gracias a que teníamos aquí medicación le pudimos atender y trasladarle al sitio más cercano, que estaba a hora y media en canoa, pero cuando llegamos allí no había médico, había un puesto de salud que tenía un mínimo de aparataje necesario para hacer una nebulización al chaval, y que remitiese un poco el cuadro de insuficiencia respiratoria aguda que estaba teniendo. Había que trasladarle para seguir prestándole auxilio, pero nos encontramos con que primero no había carro para trasladarle, no había teléfono para llamar al carro y tuvieron que ir a una vereda cercana para llamar al carro y pudiese venir y trasladar al chaval al hospital de Yondó. Nosotros en principio lo dejamos en el puesto de salud estable y con cuidados de una auxiliar de enfermería y espero y deseo que haya podido localizar un carro para poder trasladarlo al hospital.

APR: No conocemos como sea el tratamiento que en la vereda San Francisco se le dé al tema de la salud, pero se tiene entendido que el Ejército, en el momento de atender al niño enfermo, no prestó ninguna ayuda para trasladarlo al hospital.

JRP: Yo sé que ayer estaba alguien del Ejército, que no distingo si era teniente, o capitán, o sargento, le dije si no podían llamar a un sitio para mandar un carro, o si había alguna forma de trasladar al chaval, y la respuesta fue que no se podía. Ya no sé el por qué, si es que no hay comunicación, si es que el Ejército no dispone de comunicación, si es que no hay radio para llamar.

APR: ¿Pero tenían transporte?

JRP: Me imagino que un ejército medianamente formado debería tener un medio de trasporte. Yo estabilicé al chaval que creo que es mi función, luego ya el tema de infraestructura sanitaria y de transporte pues creo que no sé exactamente cómo funciona el sistema de salud en Colombia, a mi modo de ver y con lo que he podido ver ni mal ni bien... no funciona.

APR: Se comenta que sólo con autorización de un médico se puede suministrar algún tipo de medicamento.

JRP: Nosotros trajimos un botiquín para tratamiento de urgencia, yo estoy capacitado como médico para administrar medicación, aquí dimos los primeros auxilios al chaval, con unos aparatos que dejó la Cruz Roja que no funcionaban muy bien, pero bueno nos sirvió para trasladar al chico, y una vez que llegamos allí pedí una jeringuilla para cargar la medicación que yo llevaba y un aparato de nebulización para suministrarle los aerosoles al chaval, y tuve que hacer un informe, cosa que me parece lógica para el traslado al hospital, para que el médico que lo recibe sepa el tratamiento que se le ha administrado y la condición del paciente, y por otro lado me hicieron firmar un justificante del gasto de una jeringuilla de 5 cm, una jeringa de insulina y un sed de aerosolterapia para poner al chaval.

Me dijeron que eso había que pagarlo y que si no estaba autorizado por un medio podían tener problemas los trabajadores que estaban en el puesto de salud, así que firmé una justificación de que eso se había gastado, y no sé exactamente como funciona el tema, si eso se cobrará al paciente o habrá algún tipo de seguro social que le cubra, pero sí que me explicaron que había que justificar todo tipo de gasto, le dije que si era necesario yo reponía la jeringuilla y si acaso pagaría el aparato de aerosolterapia, que es más importante la vida de un chaval de dos meses que los pocos pesos que pueda costar eso, tengo que decir que los trabajadores del puesto de salud se portaron estupendamente.

APR: Si ustedes están formando promotores de salud en esta región ¿se sabe si ellos pueden suministrar los medicamentos que les dejan a los promotores de salud, según la ley?

JRP: Según me han explicado, así debe ser, no sé cómo sea la legislación en Colombia, yo he traído medicamentos que en mi país se pueden comprar sin receta medica, lo que hemos traído es analgésicos para calmar dolores y bajar la fiebre, antinflamatorios y antibioticos principalmente, porque aquí hay mucho accidentado, mucho herido, también hemos traído medicamentos que en algún momento pueden salvar la vida, como puede ser un choque anafiláptico y una reacción alérgica, pero precisamente eso es lo que le estamos enseñando a la gente, un taller de primeros auxilios en sitios donde, por ejemplo el chaval que trasladamos, pues si todo hubiera ido bien en cuanto al transporte mínimo hubieran sido cuatro horas de transporte hasta que llega al hospital, aquí no hay ningún tipo de asistencia sanitaria, creo que es necesario que haya gente que tenga nociones de primeros auxilios y poder aplicarlos.

Es absurdo que no se pueda poner medicación más que por prescripción médica y no hay médicos, sabiendo que hay medicamentos que en algún momento pueden salvar la vida de una persona y si hay alguien que está capacitado para administrarlos no sé dónde está la necesidad de título o bien que haya médico aquí, entonces sería lógico que fuese el médico que prescribiese la medicación o que haya alguien mínimamente capacitado para poder prestar los primeros auxilios y saber cómo trasladar a un enfermo, porque si llega el chaval de dos meses y no se le prestan los primeros auxilios, no sé si hubiera aguantado el traslado hasta San Francisco y posiblemente habría muerto.

APR: ¿Qué enfermedades o problemas de salud son los que más se encuentran en esta región?

JRP: Los problemas más frecuentes que he encontrado son los relacionados con el trabajo, porque el trabajo aquí no es bueno, sobre todo las enfermedades relacionadas con contracturas musculares, lumbalgias, tendinitis que están relacionadas con un sobreesfuerzo y enfermedades relacionadas con temas de salud pública como son enfermedades, infecciones respiratorias agudas y diarrea, relacionado con la falta de agua potable y la falta de un manejo adecuado de las residuos, de basuras tanto orgánicas como inorgánicas, y aquí en este viaje no parece que haya problemas de paludismo y dengue como sí lo he encontrado en otros viajes.

Tampoco he encontrado problemas de leishmaniasis, pero si me han contado que estaba siendo un problema de las zonas urbanas, en la periferia. Hay casos de leishmaniasis, cuando es una enfermedad propia de climas tropicales y de ambientes selváticos.

APR: Aparte de capacitar a los promotores de salud, ¿qué otras cosas van a dejar en la comunidad?

JRP: Una de las cosas del proyecto es que se iba a dotar un puesto de salud que nosotros pensamos que íbamos a encontrar ya hecho, pero bueno, hemos tenido que improvisar y lo que hemos hecho fue bastante improvisación y si que en este viaje nos hemos encontrado con una serie de problemas que hemos ido solucionando con la ayuda de la comunidad y con la ayuda de la ACVC y hemos tenido que improvisar un puesto de salud que era la casa comunitaria.

Vamos a dotar el puesto de salud de medicamentos de primeros auxilios, analgésicos, antinflamatorios y antibióticos y material de cura, y dejamos libros de consulta para los agentes capacitados en salud y sobre todo un método de actuación ante enfermedades y un método de actuación como prevención y promoción de salud que nos parece que es un tema fundamental, que son medidas que están bastante al alcance de las comunidades y les pueden mejorar su nivel de salud. El año pasado con el taller que se hizo con un poco de información y un poco de educación la gente hace que disminuyan las enfermedades.

APR: ¿Cómo ha visto la aceptación de la comunidad en cuanto a los talleres, la adecuación del puesto de salud y la relación de ustedes con los estudiantes?

JRP: Me ha parecido gente con unas ganas de aprender tremendas, gente que te dice que te van a exprimir como un jugo de naranja porque lo que tienes es ganas de aprender, yo creo que la educación no es solamente a nivel de salud sino a todos los niveles pues es una forma de prevenir muchos males incluso sociales, entonces la relación con ellos va bien.

A veces es un poco desesperante por el hecho de que quieres dar más de lo que realmente puedes dar, porque yo me he encontrado con problemas de lectoescritura, entonces es difícil dictar un taller de salud y dejar unos libros cuando el nivel de lectoescritura es tan bajo, eso hace que te tengas que centrar también en el tema de alfabetización y de enseñar a manejar el libro, el año pasado en un corto periodo de tiempo se avanzó un poquito y este año la intención ha sido avanzar un poco más, muchos de los alumnos de éste taller repiten y eso es excelente.

APR: ¿Qué viene para Sierra Norte después del Cimitarra?

JRP: En principio es descansar porque la verdad montar el proyecto este año ha sido bastante agotador, el año pasado vinimos dos personas y este año vinimos diez y la coordinación y la logística ha sido algo agotador. Y lo siguiente es el proyecto del Catatumbo, que ya ha quedado preparado, ya se ha hablado con las comunidades allí, por lo tanto, lo principal es poder llevar a cabo en el 2010 el proyecto del Catatumbo, luego me gustaría seguir haciéndolo en Ecuador, que no se ha podido por problemas de comunicación con los indígenas quechuas, y también me gustaría tener la experiencia de trabajar con comunidades zapatistas.

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