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Honduras: Asesinan estudiantes que protestan
Las decisiones verticales, sin consulta previa a la población, son medidas dictatoriales que terminan en represiones, heridos, muertos, desapariciones forzadas y otras variables que determinan una dictadura predominante en un país pro militarista, que se encuentra en su decadencia extrema a su extinción.
Ronnie Huete Salgado / Viernes 27 de marzo de 2015
 

El fascismo más recalcitrante, se desarrolla en el Estado centroamericano de Honduras.

El misterioso asesinato de tres estudiantes del Instituto Jesús Aguilar Paz, asesinados en la ciudad de Tegucigalpa el martes 24 de marzo, es parte de la seguridad imperial de respetar la vigencia del Triangulo Norte, cuyo contexto de mandato se cumple en Guatemala, El Salvador y Honduras.

Los jóvenes asesinados habían participado en las protestas estudiantiles, que se han efectuado en los últimos días en el agonizante país de Honduras, cuyo Estado fallido es dominado por el crimen organizado.

Desde hace dos semanas, los estudiantes de educación media de Honduras están haciendo uso de su derecho universal de la protesta, en rechazo a las medidas implementadas por la Secretaría de Educación y en demanda de mejores condiciones en los centros educativos públicos.

Intolerancia fascista

Sin embargo, la verticalidad de la dictadura por la que atraviesa el fallido Estado centroamericano, no tolera contradicciones a sus mandatos.

La versión oficial del asesinato de estos jóvenes, se resume en la delincuencia común, sin embargo las víctimas sólo fueron ejecutadas, como si se tratase de perfiles ya escogidos para ser asesinados.

Hipótesis que tiene un asidero histórico, en los métodos utilizados en las dictaduras de Sudamérica, en la década de los setenta del siglo XX, en donde primero se mataba y luego se preguntaba.

El hallazgo del cuerpo sin vida de la estudiante del Instituto Central Vicente Cáceres (ICVC), Soad Ham de 14 años de edad, quien fue encontrada asesinada y envuelta en un costal en una avenida pública de la capital hondureña, son métodos característicos que utilizan escuadrones de la muerte y paramilitares, como se hace en los Estados de Colombia y México.

Criminalización estudiantil

La niña de 14 años también había sido vista en las protestas que protagonizó su centro de estudios, no obstante las versiones de la policía preventiva resumen el hecho como delincuencia común, al igual que los tres casos de los estudiantes del Instituto Jesús Aguilar Paz.

La clara criminalización de la protesta estudiantil o ciudadana es un hecho vertical utilizado en gobiernos fascistas del siglo pasado para apagar los ánimos de una población inconforme y sometida a estados indignos de vida.

La pérdida de estas jóvenes vidas humanas es objeto de la condena internacional puesto que Honduras es suscrita de diversos tratados internacionales que incitan el respeto incólume de los derechos humanos, sin embargo en los últimos seis años las muertes violentas siguen situando a Honduras como una de las naciones más peligrosas del mundo, aunque su gobernante contraria esta versión emitida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Fascismo vs. Estudiantes

Es importante que las autoridades de educación media y las representaciones estudiantiles lleguen aún acuerdo a través del diálogo porque las vidas humanas están siendo vistas como enemigos de guerra.

También es sumamente vergonzoso que las autoridades de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) no intervengan en estos hechos, al contrario, pareciese que ven con agrado que torturen a los jóvenes dentro de los predios de la máxima casa de estudios como lo hicieron el 25 de marzo de 2015 y que dejó como resultado a cuatro menores de edad privados de libertad, por protestar, y aún policía herido.

Nuevamente la UNAH fue el campo de batalla entre el fascismo recalcitrante y las nuevas generaciones que aspiran a vivir dignamente dentro de un país que enfila con ahínco la imposición al mandato imperial, cuyo capital oligopólico financiero de la pequeña élite hondureña aplasta a quien se interponga en sus intereses.

El rescate del respeto a la vida humana en Honduras, es una hazaña, cuasi incansable.

Cualquier atentado o amenaza para el autor de este artículo es responsabilidad de quienes representan y gobiernan el Estado de Honduras o sus invasores.