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Asamblea departamental campesina en Nariño
Superar la crisis y construir un sueño en torno a la justicia social en Colombia, alrededor de la unidad, la interculturalidad, la territorialidad y la defensa de los derechos campesinos, es la consigna que acoge el departamento de Nariño como salida a las dificultades que afronta el campesinado
 

Los pasados 13 y 14 de marzo se realizó en el municipio de Ricaurte (Nariño) la asamblea departamental de la Asociación de Trabajadores Campesinos de Nariño (Astracan), donde se presentaron informes de la junta directiva departamental y las respectivas subdirectivas: Ricaurte, Samaniego, La Florida, Córdoba, La Victoria, Leiva, El Rosario y Colón Génova. Así mismo, se presentó el informe del Nodo Suroccidente de la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina (Anzorc) y se realizó un taller de zonas de reserva campesina (ZRC) a cargo de la Anzorc.

Durante la jornada se ajustó cada plan de trabajo de las subdirectivas, forjando así los lineamientos de la junta directiva departamental, los cuales resaltaron el trabajo de las organizaciones en los ejes de: 1. Organización; 2. Mujer, género y niñez; 3. Educación y cultura; 4. Soberanía alimentaria y elementos para contribuir en el debate sobre territorio y territorialidad; 5. Solidaridad y derechos humanos; 6. Propaganda, prensa y comunicaciones; 7. Política financiera; los cuales tuvieron un significativo avance en la fuerza de cohesión que tiene el sector campesino en el departamento al momento de convocar la unidad a nivel nacional y también con el propósito de realizar intercambios campesinos de conocimientos y experiencias a nivel internacional.

Durante el segundo día se trabajó en torno a las ZRC. Se presentaron informes de la asamblea nacional de la Anzorc, desarrollada el 5 y 6 de febrero en la ZRC de Lozada-Guayabero; así como del Seminario Internacional de ZRC que tuvo lugar en Bogotá el 20 y 21 de febrero. Por otro lado, se realizó el taller de ZRC que sirve como herramienta para la protección de la cultura campesina, el territorio y la naturaleza.

La asamblea estableció que las ZRC son esenciales para proteger los bosques, el agua y producir alimentos, donde se priorizan los planes de desarrollo sostenible de las comunidades campesinas y se evita que grandes empresarios y latifundistas se apoderen de baldíos con el fin de acaparar la tierra y explotar sus bienes comunes naturales.

Uno de los temas trascendentales fue la posición del Gobierno Nacional, en cabeza de Juan Manuel Santos, quien desconoce la Unidad Agrícola Familiar dentro del Plan de Desarrollo Nacional, ignorando al campesinado colombiano como actor legítimo de derechos, el cual además es desconocido en la Constitución colombiana y estigmatizado por las instituciones del Estado.

El análisis que la asamblea hizo frente a la postura, avances y retrocesos de la figura del campesinado en el ámbito internacional, dio cuenta de las múltiples luchas que ha librado el sector en países latinoamericanos, donde es a través de voces de protesta frente a las políticas de los distintos gobiernos, que campesinos de Bolivia, Ecuador, Argentina, Nicaragua, Venezuela y Brasil han establecido mecanismos de participación activa y directa en la construcción política y social de las naciones en torno a la economía, la salud, educación, cultura y comunicaciones.

Superar la crisis y construir un nuevo sueño en torno a la justicia social en Colombia, alrededor de la unidad, la interculturalidad, la territorialidad y la defensa y lucha por el reconocimiento de los derechos campesinos, es la consigna que acoge el departamento de Nariño como salida a las dificultades que afronta el campesinado, con el fin de construir un nuevo país, en paz de manera estable y duradera.