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Cali
Les convocamos a sumar sus pasos en la marcha del 9 del abril
 

Hubo alguna vez, queridos amigos, amigas, compañeros y compañeras, un hecho que removió las entrañas del pueblo colombiano. Si bien le llamaron el Bogotazo por sucederse en la capital del país, sus repercusiones se hicieron sentir en las diferentes latitudes de nuestro territorio. El significado de tal hecho ha trascendido en la historia, relacionándose con las luchas populares, con los conflictos sociales, con la violencia en que desde tiempo atrás estamos inmersos y en consecuencia con los anhelos de paz, justicia, equidad y bienestar, a la que aspira el pueblo colombiano. Fue en 1948, el asesinato del líder y caudillo popular Jorge Eliecer Gaitán, cuyo autor intelectual se ha pretendido ocultar en los ribetes de la historia. No obstante, no es difícil deducir la autoría de este magnicidio y así lo han planteado diversos historiadores y documentalistas que han indagado el acontecimiento. Las oligarquías de aquel entonces –las mismas de hoy- han mostrado saña y sevicia contra los luchadores populares y contra quienes se atreva a disentir, emplazar o enfrentar a las elites que nos gobiernan.
Ello fue precisamente lo que hizo el líder y caudillo popular con fuerza y convicción. “Ellos quieren tener un país paria e imbécil, que trabaje para sus intereses… Sus intereses que se giran estratégicamente unas veces con sello rojo y otras con sello azul, pero siempre en las casillas de los bancos para los giros y los descuentos” y así también lo denota una de sus consignas más aireadas: “¡Pueblo por la derrota de la oligarquía, a la carga! ¡pueblo por vuestra victoria!”

La revuelta popular que se desata tras su asesinato fue brutalmente aplastada por el gobierno de entonces. Heridos, muertos, encarcelados, nada diferente de lo que ha venido ocurriendo hasta el día de hoy en que la represión es la forma cómo responden a la inconformidad, indignación y justos reclamos del pueblo. Tanto la marcha de la paz en silencio que el caudillo antes de su muerte invocó, con su sentida oración por la paz, en que clama al entonces presidente Ospina Pérez, “¡Os pedimos hechos de paz y de civilización!”, como sus diferentes discursos, se relacionan con la violencia contra el pueblo, con la defensa de sus derechos, con la injusticia, la inequidad y el oprobio a que nos ha sometido las elites de este país. Lo que planteara el caudillo popular en ese otrora, sigue siendo hoy razón y causa del largo conflicto político, social y armado que padecemos los colombianos, se trata de una oligarquía que se ha perpetuado en el poder generando todo tipo de políticas y acciones que quebrantan hasta la saciedad la paz por la que bogamos.

Lo palpamos y sentimos hoy en el gobierno de Santos, que no obstante hablar de paz, desata toda represión sobre los sectores populares cuando se manifiestan en razón de sus justas causas y legítimos derechos; no obstante hable de paz, se niega a atender las demandas del campesinado, los indígenas, trabajadores y demás sectores populares; no obstante hable de paz, pretende implementar un nocivo Plan de Desarrollo ajustado a los dictámenes de una organización internacional como lo es la OCDE y no a lo que dicta el pueblo, significando más pobreza y miseria en campos y ciudades, no obstante hable de paz, impulsa las crueles políticas extractivitas (minero-energético) que entregan los recursos a las empresas multinacionales, no obstante hable de paz, en su gobierno no han cesado los asesinatos, torturas, detenciones arbitrarias, amenazas, prisioneros políticos, exiliados, desplazados, desaparecidos. Una paz en contravía de los anhelos, esperanzas y aspiraciones populares, no es la paz por la que abogamos.

El contexto de hoy, signado por los diálogos de paz entre el gobierno Santos y las FARC-EP a los que se espera incluya negociaciones con el ELN y el EPL es un marco propicio para unir nuestras voces y sumarse a este clamor. Implica ello, el cese bilateral del fuego y la posibilidad de construir espacios para la participación de todos y todas en los destinos del país. La paz emanará cuando las causas de fondo de la violencia estructural en Colombia se erradiquen.

Hoy despertando al año 2015, esta fecha, se convierte en un hito que retomamos. Es así como el próximo 9 de abril más de 20.000 hombres y mujeres del suroccidente colombiano, llegaran desde distintos lugares a los sitios de encuentro en Cali. Una marcha que abarca e incluye diversas dimensiones implícitas en la paz por la que abogamos. Les convocamos a sumar sus voces, a que todos unidos participemos sin vacilación: el momento es ahora, construyamos en conjunto y sobre la base de lo que nos une, ese sol de esperanza para que la paz en nuestra Colombia sea posible.

Comisión de comunicaciones Marcha 9 de abril suroccidente

Frente Amplio por la Paz, Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular y Clamor Social Por La Paz