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Si el río hablara: Teatro y conflicto en la Cumbre Mundial
Una pieza genial del Teatro La Candelaria, por medio de la cual, su director, César A. Badillo Pérez, y las actrices Alexandra Escobar y Nora González hacen un recorrido a través de la violencia que azota a muchos pueblos de nuestro país.
Renata Cabrales / Sábado 11 de abril de 2015
 

En un pueblo que padece las injusticias del conflicto armado, una mujer que espera cada día, de su solitaria vida, poder salvar el alma de esos cuerpos que aparecen uno a uno vomitados por un río, al parecer, hastiado de tanta injusticia. Pero, ¿quiénes son los cuerpos que buscan su alma? ¿Por qué han callado sus voces?

Nadie lo sabe, a la gente, a la gran mayoría, esto no parece importarle. Solo hay alguien que se preocupa por estos cuerpos solitarios, sin nadie que los reclame, sin almas. Es una mujer, una mujer solitaria, que intenta ahogar sus penas en el alcohol, una mujer que encuentra consuelo y, ¿por qué no?, una excusa para seguir viviendo en esta causa que ella ha adoptado suya y solo suya: salvar las almas benditas de esos cuerpos que el río expulsa, uno a uno, en un acto de rechazo y de denuncia, ante el desangre inclemente al que la violencia ha sometido a un pueblo inocente.

La solitaria mujer los abraza en su regazo, busca el nombre adecuado, según su aspecto o rostro, si este aún está intacto. Después de saber cómo nombrarlos en sus oraciones, la mujer procede a darles cristiana sepultura, les lleva flores, pide por su alma, al tiempo que les pide, para ella, el número de la lotería. Si ella gana, todos ganan, pues ella se ha esforzado construyéndoles un altar; un altar de recuerdos, un museo de cosas que definen, una a una, la personalidad que pudo haber tenido cada uno de esos cuerpos en abandono, que nadie reclama.

Vemos entonces, un escenario sombrío, un mausoleo de cosas que hablan por las personas que las poseían. A la orilla está el río donde aparece una mujer con una muñeca que, de manera inmediata, la mente relaciona con la falta de esta mujer, con la falta cometida y con la falta que hay en su alma: su hija ha desaparecido y ella cometió un error: desafió al enemigo y salió a buscarla. El dolor de una madre se refleja de manera simbólica en una muñeca vieja, gastada y de mirada perdida, el dolor de todas las madres, el dolor de las mujeres que padecen la guerra.

Si el río hablara, una pieza genial del Teatro La Candelaria, por medio de la cual, su director, César A. Badillo Pérez, y las actrices Alexandra Escobar y Nora González hacen un recorrido a través de la violencia que azota a muchos pueblos de nuestro país. Varias historias se entrecruzan dejando claro que nadie escapa a este fenómeno que padece el país, desde hace más de seis décadas. Una mujer que busca a su hija desaparecida, búsqueda que la conduce a la muerte; un hombre extraño atormentado por su sucia conciencia, una mujer rezandera, que adopta los cuerpos que aparecen en la orilla del río con el fin de salvar sus almas.