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Columna de opinión
‘9 de abril’: Día de las víctimas
Imelda Daza Cotes / Lunes 13 de abril de 2015
 

“El que vence engendra odio, el que es vencido sufre? con serenidad y alegría se vive si se superan victoria y derrota”: Raimon Panikkar.

El 9 de abril fue instituido como el ‘Día de las víctimas’ (Ley1448/11) en atención a las exigencias de distintos grupos de damnificados del conflicto armado que reclamaban atención, reparación y derechos plenos.
Evidentemente este no es un día para festejos ni para espectáculos faránduleros. Es ante todo un día para fortalecer nuestra conciencia como víctimas y para promover la solidaridad del pueblo colombiano. Con este fin se realizaron marchas y concentraciones en las principales ciudades del país y en muchas de Europa. La concurrencia a los actos fue nutrida, calificada y entusiasta.

El conflicto armado ha afectado, sin distingos, a buena parte de la población colombiana. El universo de víctimas es variado y extenso. Los desplazados internos, que se cuentan por millones, han carecido de atención y de reconocimiento. Las ayudas que ahora perciben son precarias y siempre insuficientes y las violaciones a sus derechos elementales son constantes.

Las víctimas desplazadas al exterior nos acercamos al millón. Hemos sido invisibilizados y abandonados por un estado que jamás se ha ocupado de la diáspora (exiliados, migrantes, etc.) compuesta por más de 6 millones de compatriotas. Las necesidades de los colombianos en el exterior nunca han sido atendidas, por eso exigimos del gobierno la definición de una política pública de migraciones con una Cancillería que se ocupe y sirve a los nacionales en el exterior.

Los desplazados externos nos hemos organizado como Foro Internacional de Víctimas FIVC para reclamar nuestros derechos y exigir del gobierno atención y reparación. Buscamos caminos de paz y nos disponemos a aportarle a la recuperación de la Memoria. La verdad oficial ha sido siempre incompleta cuando no falseada y manipulada.

La Memoria colectiva y la reconstrucción del pasado que nos atormenta son un mecanismo de resistencia contra el olvido y contra la repetición de hechos victimizadores; además han de facilitar los acercamientos necesarios para manejar la etapa de posconfrontación.

Para el caso emblemático de la Unión Patriótica exigimos reparación integral que debe partir del reconocimiento del genocidio político que condujo a su desaparición del escenario político y que obliga al Estado colombiano a un proceso de reparación integral con medidas que combinen enfoques no sólo restitutivos y compensatorios sino transformadores.

Las víctimas, todas, nos disponemos a tejer la Memoria, queremos narrar ese pasado que lleve a la Verdad, que facilite la Justicia, que aproxime al Perdón aunque no al olvido, que conduzca a la Reparación, facilite la Tolerancia y haga viable la Convivencia, a ver si por fin, podemos construir una Colombia en paz con Democracia y Justicia Social.

En: El Pilón