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Análisis
La Educación oficial
Colectivo La Trocha / Viernes 17 de abril de 2015
 

Varios son los pensadores- [1] que sienten aversión por la educación institucional: su metodología, principio y excelencia académica; inclusive por la indumentaria, situación o protocolos en las instituciones educativas. La educación tiene varias acepciones identificadas con doctrinas, concepciones filosóficas o utilitarias. Pero a la que se refieren estos pensadores es a la educación oficial e institucional (organizada por los ministerios de educación como consecuencia de acuerdos internacionales; la UNESCO o el Plan Bolonia).

Esta educación en la praxis imposibilita la autonomía del estudiante, lo coloca ante la proeza de lograr la “finalidad social del Estado” [2]. La educación está organizada para cumplir a cabalidad las metas propuestas por el Estado. La noción oficial de educación tiene su definición en la utilidad; lo factible y conveniente de la forma de unos conocimientos que se acerquen a la finalidad del Estado.

La educación oficial se encuentra divida estratégicamente, indicando esta división que no es sustanciosa y esencial, ni es una división que permita la anhelada “calidad del servicio educativo” [3]. Esta división es problemática, ya que al estudiante se le complica llevar una línea de conocimiento y formación. No hay continuidad en el proceso de formación: el preescolar a la primaria, luego secundaria, para finalizar en la universidad. La educación oficial se divide transaccionalmente en pública y privada con las mismas características, excepto algunas diferencias escuetas.

En primaria y secundaria el rendimiento escolar se mide por la sumisión completa a la norma, protocolo o decisiones institucionales. Este rendimiento mide el grado de adaptación y cumplimiento de la legalidad. Muchas de las premisas que juegan un papel importante en la elección de un estudiante para una determinada actividad cultural, recreativa o académica en el colegio están basadas en su comportamiento o conducta. El estudiante que tiene una conducta inquieta o enérgica es excluido. En los colegios los profesores tienen un estudiante que es confidente, al que se le encarga la distribución de los exámenes o el control de una clase cuando el profesor se ausenta. Este fenómeno juega un papel fundamental en la formación del estudiante. Algunos profesores por ‘salirle al paso’ hacen las clases sin interés o pasión, enseñando lo caduco o anacrónico del sistema.

En la educación universitaria es donde es más latente la deformación y la exclusión. La educación universitaria cumple a totalmente con el propósito y la utilidad que el Estado persigue. Propósito que no es aquel del contrato social o el de la convención en Thomas Hobbes. El Estado liberal del capitalismo monopolista ve en la inversión, la producción y el consumo la única existencia individual posible. La concepción utilitaria y mercantil de la educación plantea que ésta debe servir para dos cosas: la ganancia y crear ganancia. Al servir para la ganancia la educación se privatiza y se vende, es la mercantilización; por esto, la crítica de Noam Chomsky, quien asegura que “el neoliberalismo tomó por asalto la universidad” [4]. Esta venta de la universidad y su mercantilización actúa de dos maneras: el costo elevado de los cobros de matrícula, lo que hace difícil su acceso e incrementa la brecha de desigualdad social y el incremento de la tasa de ganancia con el alquiler o venta de servicios, así el Estado se libera de la carga de financiar la educación.

Las universidades han dejado de invertir en herramientas y materiales, así como la contratación de profesores por hora de cátedra. Chomsky señala que “se afecta la calidad cuando los profesores no tienen estabilidad laboral. Se convierten en trabajadores temporales, sobrecargados de tareas, con salarios baratos, sometidos a las burocracias [convertidos en burócratas] y a los eternos concursos para conseguir una plaza permanente” [5]. A esto se le agrega el crédito estudiantil que “adoctrina al estudiante” [6]: el crédito es una trampa para vivir endeudado durante años, “los créditos funcionan como una carga que les obliga a alejarse de otros asuntos” [7]. El filósofo sostiene que al Estado y al neoliberalismo le importa lo que los jóvenes piensen y hagan, así se crea un modelo de conducta y educación que impide que los estudiantes se transformen en opositores al Estado y a sus principios. Herbert Marcuse guarda una esperanza muy similar: el sector estudiantil, con su fuerza y resistencia, puede buscar soluciones y vías alternativas al sistema capitalista y su variante neoliberal.

El segundo intervalo en la educación oficial es el de crear ganancia. El estudiante durante la permanencia en la universidad y después como post-discípulo ingresa a trabajar en las empresas transnacionales y multinacionales, en el Estado o en sus corporaciones. La finalidad que ve el Estado en la educación y el proyecto del individuo –estudiante, pre-estudiante o ciudadano– es lograr la aceptación del carácter oficial de la educación y la eterna monotonía al servicio del modo de producción capitalista. El individuo al aceptar la educación en su carácter oficial, la ve utilitariamente (cumpliendo su papel de enajenación individual, propia de la ideología educación [8]), con ella pueden ascender socialmente y cumplir a cabalidad la meta que el pensamiento enajenado considera propia.

La generación de ganancia para las empresas está estructurada funcionalmente en las universidades: comité universidad-empresa-Estado. El comité es el espacio de articulación de los tres entes para determinar la política educativa y los planes de cada institución. Una función similar, pero fingida, cumplen los consejos superiores en las universidades colombianas, carentes de autonomía, con participación de rectores que en nada facilitan la promoción de la educación con propósitos loables, que cumplen un papel de administradores o procuradores, “los decanos, por ejemplo, se han convertido en unos burócratas que necesitan de vicedecanos, asistentes y secretarias” [9].

¿Qué proponen los comités universidad-empresa-Estado? Moverse “hacia una cultura del emprendimiento, la innovación y la asociatividad para la competitividad y el desarrollo de la región y el país” [10]. Las reuniones de los comités son una plaza de accionistas y corredores de bolsa al estilo Wall Street ¿Dónde queda el interés por la educación, la formación y la cultura? Esta pregunta se desintegra en varios interrogantes ¿Existe interés? ¿Dónde está la formación? ¿Qué tipo de educación se necesita? En la alusión a la cultura del comité se encuentra una equivocación en su significado, la cultura es un concepto en sí, universal y basado en la autonomía individual, no es afirmativo ni limitado. La palabra emprendimiento, proviene del francés entrepreneur, que significa contratista, de contrato o contratar, guarda relación con comprar o intercambiar valores de cambio. Este concepto guarda mayor relación con la economía.

La educación oficial hace reforzar la dependencia del estudiante al modo de producción capitalista. No se propone “el desarrollo de las potencialidades del ser humano de una manera integral” [11] (¿Qué entiende el Estado por integral, “de una manera integral”?). El estudiante post-discípulo se halla en el mismo lugar del trabajador (en caso de conseguir trabajo o de lo contrario ocupara las filas de lo que Marx llamo “el ejército industrial de reserva” [12]). En tal educación, los estudiantes se encuentran como sostenedores del status quo y reproductores de las condiciones de la producción.

La educación universitaria está dividida de una ‘supuesta forma’ que facilita la movilidad social. Esta división está tipificada en el artículo 16 de la ley 30 de 1992:

a. Institución técnica profesional
b. Instituciones universitarias o escuelas técnicas
c. Universidades

Éstas se enfocan en la enseñanza técnica, en ciclos propedéuticos, para facilitar el consumo de la mercancía educación. Pero el estudiante post-discípulo debe primero arribar a un estadio superior de formación (maestría o doctorado) para conseguir la movilidad social. El post-discípulo debe regalar una parte de su trabajo a la empresa, hasta alcanzar la habilidad práctica que permita el rendimiento y eficiencia y que procure el aumento de la ganancia empresarial y con ello su sueldo o salario. Con este sueldo el post-discípulo no cumple la anhelada movilidad social, entendida convencionalmente: aumento de capacidad de consumo y posesión de bienes.

La educación es un ciclo de consumo, intercambio de conocimiento en el mercado y apariencia de libertad. La consecuencia inmediata de este ciclo es la excesiva incredulidad frente a la existencia individual y social. La generación posterior a cada graduación es un grupo de administradores del saber y del Estado.

La posibilidad de ingresar a la educación oficial es complicada ya sea por costear los gastos o superar el examen que mide las habilidades, por tanto la educación mercantil impide, por su funcionamiento y carácter, el ingreso del conjunto de la población dispuesta a estudiar de forma sincera.
Los estudiantes son vistos como ciudadanos consumidores, en completa divergencia con la referencia pragmática a un “ciudadano universitario” que se ubica en el mismo lugar de cualquier otro ciudadano. Y esto se halla inmerso en una paradoja, pues mientras se dice que somos ciudadanos universitarios, que no tenemos nada diferente a la sociedad, se nos exige un carnet que actúa como la supuesta identidad (identificación), el llamado ‘sentido de pertenencia’ que junto al popular ‘sentido común’ es el peor de los sentidos expuestos como frases vacías, carentes de autonomía y libertad.

[1Esta referencia a los pensadores tiene dos propósitos, señalar algunas concepciones de los pensadores sobre la educación y relacionarlas con el sistema de educación oficial.

[2Ley 30 de 1992. Artículo 2.

[3Ibíd, Artículo 3.

[4Chomsky, N. “El neoliberalismo tomó por asalto las universidades”. Recuperado el día 25 de septiembre del 2014, del sitio web de Edupol: www.edupol.com.co

[5Ibíd.

[6Ibíd.

[7Ibíd.

[8Louis Althusser. Ideología y aparatos ideológicos de Estado. Fondo Editorial Progreso.

[9Op, cit.

[10Ley 1286 de 2009. Comité universidad-empresa-Estado de Antioquia.

[11Ley 30 de 1992. Artículo 1.

[12Ejército industrial de reserva, Marx p. 381. Capital. capítulo XXIII