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Cauca: Se pudo evitar…
A pesar de los hechos sucedidos en Buenos Aires (Cauca), los cuatro meses de cese de fuego unilateral de la insurgencia son calificados como muy positivos por las comunidades rurales agobiadas por la confrontación
Hernán Camacho / Viernes 1ro de mayo de 2015
 
Traslado de cuerpos de soldados dados de baja en el Cauca.

Con el cese a hostilidades unilateral de las FARC-EP, se le ha salvado la vida a 160 militares colombianos, dice el Frente Amplio por la Paz. La Universidad Surcolombiana acogió a David Flórez, Piedad Córdoba, Aída Avella, Lilia Solano, Lorena Sánchez, Julio Enrique Ortiz, Belén Alarcón y Cecilia Castro, integrantes del Frente Amplio por la Paz, para hacer público el cuarto informe de veeduría del cese al fuego unilateral de las FARC-EP.

Ese informe se nutre de las advertencias e informaciones públicas de las organizaciones sociales y defensoras de derechos humanos; comunicados de prensa del gobierno nacional y las FARC-EP; seguimiento a medios de comunicación regionales, nacionales e internacionales; reportes sobre el cese unilateral realizados por el Centro de Recursos de Análisis del Conflicto (Cerac) y la Fundación Paz y Reconciliación; datos del Ministerio de Defensa; además de informes departamentales del Comité Permanente de Derechos Humanos y declaraciones de la Defensoría del Pueblo.

Escenario de conflicto

A pesar de los hechos del pasado 14 de abril en Buenos Aires (Cauca), donde fallecieron 11 soldados y un guerrillero tras seis horas de combate, el informe de veeduría califica de positivos los cuatro meses de desescalamiento del conflicto por parte de la insurgencia. No obstante, lo sucedido fue ampliamente analizado en el informe, además de documentar que días antes se efectuaron operaciones ofensivas contra la guerrilla en esa zona.

La recolección de testimonios de la población civil en Buenos Aires fue uno de los instrumentos que aplicó la comisión de verificación del Frente Amplio que se desplazó hasta el departamento del Cauca para conocer de primera mano la situación. Allí la población pudo relatar los acontecimientos antes, durante y después del 14 de abril.

Los pobladores contaron que la tropa oficial hizo presencia en el lugar 25 días antes del combate, y durante ese tiempo la comunidad los instó a acampar en un sitio distinto al polideportivo del municipio, previendo algún tipo de enfrentamiento. Los líderes comunales señalaron que en medio del combate tuvieron que salir de sus hogares a refugiarse en la escuela, pues el Ejército Nacional utilizó sus viviendas como trincheras, al punto que el cadáver de uno de los soldados caídos se encontró en el interior de una de las casas.

Para el Frente Amplio no es un hecho menor lo sucedido pero resalta lo positivo de los meses sin ataques guerrilleros. De hecho, la propia comunidad en Buenos Aires dijo que se estaba acostumbrando, para bien, a una tensa calma. “Como ha sido señalado por diversas organizaciones, y pese a lo ocurrido en el municipio de Buenos Aires, la valoración general del cese al fuego durante este cuarto mes ha sido, igual que en los anteriores, positiva”, dice el informe.

Los números de la guerra

Desde el primer día de cese unilateral de las FARC-EP, la intensidad del conflicto armado se ha visto reducida si se compara con el mismo periodo de tiempo en los años anteriores. Y es que los números son incuestionables: mil miembros de la Fuerza Pública habrían sido heridos si no estuviera en desarrollo el cese unilateral de la insurgencia. Pese a ello, del otro lado el número de muertos fue de 27 en los cuatro meses de cese de acciones ofensivas, 14 heridos y 12 insurgentes han sido detenidos.

En los departamentos de Antioquia, Cauca, Caquetá y Tolima se concentran las mayores acciones ofensivas del Ejército que tienen respuesta de las FARC. “Pese a que se mantienen los enfrentamientos entre ambos actores, es importante señalar la reducción de los mismos respecto a otros momentos en que no había cese de fuego, suponiendo una significativa mejora de la situación para los soldados, guerrilleros y también para la población civil que se ve involucrada a menudo en medio de los enfrentamientos”, señalan los voceros del Frente Amplio.

Un hecho particular que evaluó el Frente Amplio fue el cese de bombardeos de la Fuerza Pública. Para el Cerac, el mes de cese de bombardeos se cumplió. No obstante, persistieron los ataques aéreos. El sobrevuelo de helicópteros en sitios donde supuestamente permanecían fuerzas guerrilleras fue sistemático al punto que en las comunidades agrarias de Anorí (Antioquia) denunciaron ametrallamientos el pasado 3 de abril.

Para el Cerac la intensidad del conflicto no parece haber disminuido con el cese de bombardeos por parte de la Fuerza Pública. Igualmente, tras los hechos ocurridos en el Cauca, el Gobierno ha decidido reanudar los bombardeos, lo que se hizo notar el 18 de abril en el Meta, donde murieron dos guerrilleros.

Reiteración

Dos temas que preocupan al Frente Amplio son la militarización de las comunidades campesinas y la persecución paramilitar a los defensores de derechos humanos. Temas ligados entre sí, y que resultan de vital importancia a la hora de advertir lo que podría pasar después de la firma de los eventuales acuerdos. Para los veedores es importante que el gobierno no solo tome nota de las denuncias sino que actúe en concordancia a la petición de desescalar el conflicto y pasar de la retórica, a los hechos de paz.

Y es que los panfletos amenazantes se han denunciado en departamentos como Sucre, Santander, Valle del Cauca, Meta, Putumayo, Bogotá, Cauca, Antioquia, Atlántico y Chocó, en donde se presentó un ataque a una vivienda de familia en proceso de restitución de tierras. Pero el caso más impactante es la muerte de una familia de cinco indígenas en el municipio de Suárez (Cauca), contiguo a Buenos Aires, días después de la muerte de los soldados.

“El Gobierno, los poderes regionales y las autoridades públicas administrativas y militares de nuestro país deben de manera real concretar las medidas políticas, legales y administrativas que materialicen no solo el cese (al fuego) sino el respeto al DIH, incluyendo efectivamente la persecución de las actividades delictivas y políticas del paramilitarismo, sus desplazamientos, sus socios, y su rearme. incluidos los del gobierno y las FFMM”, señala una de las recomendaciones del Frente Amplio.

En Bogotá hay conflicto

La capital del país no está exenta de estos hechos atemorizantes. La muerte de afrodescendientes en plena capital del país, como lo denunció VOZ, es una preocupación especial para el Frente Amplio: “los perpetradores profirieron gritos racistas mientras disparaban”, denunciaron. Las comunidades afrodescendientes sostienen que los asesinatos son selectivos y van dirigidos contra jóvenes que son desplazados del conflicto, y activistas sociales. En igual sentido, el Frente Amplio reclamó al gobierno nacional una mirada humanitaria a las cárceles del país. Pidieron transformar el sistema judicial y penitenciario, que no vulnere los derechos de los reclusos, en especial de aquellos que están retenidos por circunstancias del conflicto social y armado.

La primera conclusión para el Frente Amplio es que la confianza de los colombianos en el mandato del presidente Santos para alcanzar la paz aún persiste, a pesar del desgaste producido por los hechos de la guerra y las concesiones que él le hace al uribismo. También, que mucho se ha avanzado en el proceso, para echar todo al traste por situaciones como la del Cauca, que se pueden evitar firmando un cese bilateral de fuegos. “Consideramos los bombardeos exactamente lo contrario de este mandato y no son otra cosa que masacres inaceptables mientras se avanza en diálogos de paz. Todos sabíamos que avanzar en alcanzar la paz era una tarea muy difícil y no pueden amenazar con terminar los diálogos cada vez que hay una crisis”, concluyó el informe.