Agencia Prensa Rural
Mapa del sitio
Suscríbete a servicioprensarural

8 y 9 de mayo: 70º aniversario del Día de la Victoria contra el nazi-fascismo
Alfredo Valdivieso / Viernes 8 de mayo de 2015
 

El 8 de mayo de 1945 casi a las 11:00 de la noche, hora alemana, cerca de las 5:00 de la mañana del miércoles 9 de mayo (hora soviética) el Estado de la Alemania nazi en cabeza del Mariscal Wilhelm Keitel firmó la rendición incondicional ante el Mariscal del Ejército Rojo Soviético, Gueorgui Zhukov, tras la encarnizada batalla por Berlín que comenzó en su etapa final el 16 de abril de ese año. La rendición incondicional ante el Alto Mando Soviético dio origen al Día de la Victoria, que en Europa central y occidental se celebra el 8 de mayo, y en los países de la antigua URSS y demás de Europa oriental el 9 de mayo. En la batalla de Berlín fueron destruidas 93 divisiones y 11 brigadas fascistas, y fueron tomados como prisioneros más de 480 mil efectivos alemanes.

Fue la culminación de la Gran Guerra Patriótica del pueblo soviético que debió iniciar tras el pérfido ataque perpetrado por la Alemania nazi en la noche del 21 al 22 de junio de 1941, que en la fanfarronería de Adolf Hitler, al diseñar la Operación Barbarroja, ladró que “el mundo contendría su aliento” en lo que consideraba sería un paseo de la guerra relámpago, en aplicación de la cual había caído en garras fascistas media Europa, como en el caso de Francia, que apenas resistió 44 días.

El aleve y felón ataque se precipitó sin declaración de guerra y pese a la existencia de un pacto de no agresión, justo en la noche en que más desprevenido se hallaba el pueblo soviético por la celebración del solsticio de verano. Contra la URSS se lanzaron desde esa misma noche 190 divisiones, que incluían 33 divisiones motorizadas de tanques, más de cinco mil aviones y toda suerte de poderosas armas de artillería. En el primer ataque 1.200 aviones soviéticos fueron destruidos en los aeródromos, en el piso. «El 3 de julio de 1941, José Stalin pronunció por la radio un discurso en el que expuso el documento programático fundamental, elaborado por el Comité Central del Partido Comunista de la URSS, de organización de la lucha contra la invasión nazi-fascista. Las consignas promulgadas por el Partido: "¡Todo para el frente, todo para la victoria!" y "¡Nuestra causa es justa, el enemigo será derrotado, la victoria será nuestra!" se hicieron un verdadero llamamiento combativo que determinó todos los pensamientos y acciones del pueblo soviético en el frente, en la retaguardia e incluso en los territorios ocupados». (Mariscal Vasili I. Chuikov ‘La gran guerra patria de la Unión Soviética’).

Para la agresión a la Unión Soviética, junto con Alemania se prepararon también todos los Estados del bloque fascista-militar (Italia, Finlandia, Rumania y Hungría y hasta una división falangista española). Las tropas de los Estados que entraban en este bloque contaban con 10 millones 400 mil efectivos, 90.250 piezas de artillería y morteros, 6.677 tanques y cañones autopropulsados, 13.691 aviones de combate, 459 barcos de guerra de los tipos principales, entre ellos 260 submarinos. Las Fuerzas Armadas de la Unión Soviética contaban al empezar la guerra (junio de 1941) con 5 millones 373 mil hombres, 67.000 cañones y morteros, 1.861 tanques, 2.700 aviones militares de nuevos tipos (recordando que había una gran cantidad de aviones de madera, que fue la flota especial del batallón aéreo femenino, denominado por los nazis aterrorizados “las Brujas de la Noche”), 276 buques de guerra de los tipos principales, incluidos 212 submarinos. La custodia de las fronteras soviéticas estaba a cargo de las unidades y destacamentos de guardafronteras y tropas del interior en número de 100.000 hombres. En la contienda participaron además importantísimos destacamentos guerrilleros que alcanzaron a sumar casi dos millones de personas.

En un primer momento, por efectos de la sorpresa, la abrumadora superioridad en hombres y medios de guerra, las tropas nazis alcanzaron a penetrar profundamente en territorio soviético, llegando a fines de ese mismo año a los suburbios de Moscú. Allí, en diciembre sufrieron la primera gran derrota, que fue escalonándose con victorias sucesivas y contundentes del Ejército Rojo, los destacamentos guerrilleros, y el pueblo soviético en general. Los nazis fueron derrotados en Stalingrado (febrero de 1943) y luego en la Batalla de Kursk, entre julio y agosto de 1943, que se constituyó en la más importante de tanques de la historia, cuando llegaron a enfrentarse hasta 1.200 carros acorazados.

"Si la batalla de Stalingrado –subrayaba J. Stalin– anunciaba el ocaso del ejército fascista alemán, la batalla de Kursk lo colocó al borde de la catástrofe". (Citado por el Mariscal Chuikov).

Luego vinieron las decisivas batallas de Leningrado, de los Urales, del Cáucaso, hasta expulsar por completo a los invasores del territorio de la URSS e iniciar el proceso de liberación de la Europa Oriental y Central. Las tropas soviéticas liberaron total o parcialmente el territorio de 11 países de Europa y dos de Asia –más de 2.200.000 km2– con una población de casi 150 millones de personas, hasta llegar a Alemania, derrotar los restos del ejército nazi (Wehrmacht) y culminar la toma de la capital alemana el 3 de mayo. Los “aliados”, EE.UU. e Inglaterra pretendieron aparecer como los vencedores, al esperar que los alemanes derrotados, con su capital en las manos del Ejército Rojo, con la bandera de la URSS flameando sobre la cúpula del edificio del Parlamento alemán, conociendo la victoria completa de la URSS, capitularan en la ciudad francesa de Reims, a muchos kilómetros de distancia de Berlín, para tener que aceptar la capitulación y rendición incondicional que celebra el Día de la Victoria. Los esfuerzos de otros –como siempre– pretendieron ser capitalizados por las potencias imperialistas.

Solo cuando media Europa estaba liberada por los soldados rojos, los fusiles y los lanzacohetes Katiuska (llamados por los nazis aterrorizados “los órganos de Stalin”), cuando ya no había un solo nazi en territorio soviético, los aliados decidieron abrir el segundo frente, el 6 de junio de 1944, cuando las tropas anglo-americanas desembarcaron en Normandía, Norte de Francia.

“Durante la guerra, de 1941 a 1945, en el frente soviético-alemán fueron destruidos o aniquilados 507 divisiones hitlerianas, 100 divisiones de los países satélites de la Alemania fascista; 77 mil aviones; 107 mil cañones y 48 mil tanques. El Ejército Soviético inutilizó más de 10 millones de soldados y oficiales hitlerianos, lo que constituye tres cuartas partes de las pérdidas totales de la Alemania fascista en la Segunda Guerra Mundial. Las tropas de los aliados (incluyendo las fuerzas partisanas de los países ocupados) derrotaron en Europa y en el Norte de África 176 divisiones enemigas”. (V. I. Chuikov, Op. Cit.).

La guerra desatada contra la URSS, desde el mismo diseño de la Operación Barbarroja, que fue prevista como de exterminio total de los eslavos, a quienes Hitler catalogaba de “subhumanos”, ocasionó la destrucción de 1.710 ciudades, más de 70 mil pueblos y aldeas, 2 mil empresas, 98 mil koljoses, 1.876 sovjoses, decenas de miles de escuelas, hospitales, clubes sociales, museos, casas de cultura; quedaron sin techo 25 millones de personas, fueron destruidas totalmente 6 millones de viviendas; 65.000 kilómetros de vías férreas; los nazis se robaron y enviaron a Alemania 16.000 locomotoras y 428.000 vagones de tren, además de miles de altos hornos, materias primas esenciales, monumentos de la cultura mundial, etc. Los soviéticos perdieron en su Gran Guerra entre 27 y 30 millones de ciudadanos, la mayoría de ellos población civil, incluyendo innúmera cantidad de mujeres, niños y ancianos.

Sin embargo el heroísmo del pueblo soviético pudo trasladar a la profunda retaguardia miles de empresas, en especial de producción bélica. Los soviéticos, además de combatir denodadamente contra los invasores hitlerianos, entregaron en metálico, de sus ahorros, desde el principio de la contienda hasta mayo de 1944 al Fondo de la Defensa más de 14 mil millones de rublos en moneda, 4 mil millones de rublos en obligaciones de empréstitos del Estado, gran cantidad de oro, plata y objetos de valor. Pero además la producción multiplicada en las zonas de profunda retaguardia, permitieron que en un año de guerra, la URSS produjera, por término medio, cerca de 24 mil tanques y piezas de artillería autopropulsadas, 27 mil aviones de combate, casi 25 mil cañones de 75 mm y mayor calibre, 87.000 mil morteros, mientras que Alemania había reducido su industria de guerra, pese a la ocupación de casi toda Europa, teniendo en sus manos la industria de los países avasallados e invadidos. (Op. Cit).

Los logros militares, sociales y económicos –a pesar de la destrucción– permitieron liberar su propio territorio, sin ayuda más que la internacionalista de los pueblos; liberar más de media Europa, apoyándose y apoyando a los guerrilleros que como en Yugoslavia, encabezados por Josif Broz Tito derrotaron a los nazis, en Albania con el fuerte movimiento guerrillero encabezado por Enver Hoxa, en Rumanía, Polonia, Hungría, Checoslovaquia, Grecia; y en China, Mongolia y Corea, donde las tropas de Ejército Rojo, comandadas por el Mariscal de Campo, Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética, camarada José V. Stalin, infligieron la derrota contundente a la máquina de guerra del “imperio que iba a durar mil años”.

Los acontecimientos del 9 de mayo de 1945, es decir los 70 años del Día de la Victoria, por eso, por haber salvado a la humanidad deben ser saludados por los pueblos del mundo.