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Los avances de la Minga
Catalina Carmona Ruiz / Domingo 23 de noviembre de 2008
 

Desde principios de octubre de 2008, los indígenas se organizaron en la Minga, palabra indígena que corresponde a un espacio que desea construirse para un propósito común, todas las demás actividades se trasladan de momento, para buscar un objetivo.

Las condiciones que han hecho a los indígenas movilizarse parten de: la violación de los derechos humanos, por ende también el irrespeto hacia la Madre Tierra; el irrespeto a la dignidad del buen nombre de los pueblos indígenas y sus formas de lucha; que el gobierno no ha cumplido los acuerdos hechos en procesos anteriores con las comunidades; que el gobierno firmó acuerdos con empresas y organismos internacionales sin tener en cuenta a las comunidades, acuerdos que suelen además devastar las formas de vida de dichas comunidades; se exige la titularidad de las tierras que corresponden al movimiento indígena y se le exige al gobierno firmar la declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas.

Entre otras cosas, la Minga ha puesto en evidencia y se muestra en desacuerdo con los tratados de libre comercio, el estatuto de desarrollo rural, el código minero y el acto constitucional de reforma al régimen de trasferencias.

En cuanto al estatuto de desarrollo rural, se evidencia que fue una ley que no tuvo en cuenta a las comunidades afectadas, no las escuchó en ningún momento, y en la práctica beneficia a los sectores privados. Uno de los principios mostrados en el proyecto de ley del estatuto de desarrollo rural, aprobado, es "la creación de incentivos encaminados a aumentar las condiciones de inversión y capitalización del sector rural, y el impulso a la participación del sector privado en el desarrollo de las actividades rurales".

Dentro del texto del estatuto rural se repiten muchas palabras como rentabilidad, capitalización e inversión, pero no se trasciende a propuestas reales que beneficien a las comunidades. Palabras como conciliación o desarrollo social se quedan en la demagogia.

Estos tratados en términos netamente comerciales se caen en su estructura misma, dado que se topan con algo más profundo que firmar un papel u ofrecer dinero a las comunidades. Dado que los indígenas tienen una cosmovisión distinta y una relación con la naturaleza de respeto, que no desea destruir la tierra, sino que convive con ella, se alejan del modelo económico imperante en la actualidad y dan pautas hacia un avance de un modelo social que incluye el respeto a la Madre Tierra, un modelo de largo plazo, sostenible y sustentable.

Por otro lado, Los indígenas pedían respeto a su buen nombre, que significa además valorar a las comunidades, significa dejar que se autodefinan y se autoconstruyan en sus territorios. Esto encuentra un problema dado que, como lo denunció la ACIN, se han infravalorado a los pueblos indígenas desde los gobiernos en Colombia. Actualmente el DANE, organismo nacional de estadística, reconoce a 87 pueblos de un total de 102. Esto tiene consecuencias en cuanto a hacer cumplir los derechos que corresponden a las comunidades.

Es de destacar que esta marcha nacional debería servirle a la comunidad en general, dado que la relación real de la sociedad colombiana con los indígenas ha abierto más puertas. La sociedad colombiana se aleja del conocimiento y de tradiciones ancestrales, la educación básica deja de lado el estudio de los indígenas, el entendimiento de nuestras propias comunidades y de los saberes ancestrales que ellas representan. Y eso es uno de los retos que se ha planteado el movimiento social y un reto que se debería plantear el modelo de educación actual para que sea capaz de idear intercambios de conocimientos más amplios para motivar el respeto y el conocimiento intercultural.

La Minga ha apostado para que la sociedad colombiana se pregunte sobre los indígenas, para generar espacios de discusión y despertar las inquietudes en las distintas zonas del país. Sobre todo ha creado un espacio para el debate para el enfrentamiento y la palabra que aflora mostrando qué sucede. Ha sacado a flote y hecho partícipes de sus marchas los problemas de los corteros, los sindicatos, los afrodescendientes, los campesinos, entre otros. Un ejemplo muy valioso ha sido el hecho de entrar en las universidades y hacer partícipes a los estudiantes es un avance para la comunidad universitaria que ve de cerca lo que sucede en otras latitudes del territorio nacional.

También la Minga ha sido un espacio para evidenciar las contradicciones mismas del gobierno. Por ejemplo, ha sacado pruebas sobre errores como los que cometió el gobierno diciendo que no se estaban usando armas de fuego para parar la concentración indígena en La María. Además, la Minga ha logrado sentar a los distintos representantes del gobierno, no sólo para exigirles sino también para que la misma sociedad vea y observe el trato real que dicho gobierno tiene hacia las comunidades.

Fueron más de diez mil indígenas quienes llegaron a la capital de Colombia el domingo 23 de noviembre, pero no sólo fue este hecho o la cifra en personas lo más importante, sino que se ve que dicho movimiento se ha visto y seguirá siendo un espacio fuerte de interlocución con el gobierno, con una capacidad de organización y de planificación muy alta, capaz de evidenciar sus problemáticas y sacarlas a flote, no sólo frente al gobierno sino hacia la comunidad nacional en general.