Agencia Prensa Rural
Mapa del sitio
Suscríbete a servicioprensarural

En el Sumapaz
Continúan los hostigamientos del ejército contra la población civil campesina
Agencia Prensa Rural / Lunes 18 de diciembre de 2006
 

El miércoles 13 de diciembre en la vereda Las Sopas, corregimiento de Nazareth en el sitio conocido como Los Pinos, tropas del batallón 39 Sumapaz irrumpieron sin orden de allanamiento en una casa campesina. Durante el allanamiento ilegal fue retenida contra su voluntad la familia que allí habita (entre ellos una menor de edad), ya que no le permitieron a ninguno de sus miembros abandonar el inmueble hasta tanto no decidió irse de los predios la unidad militar.

La justificación que esgrimió el encargado de la tropa para darle visos de legalidad a este atropello era que tenían información de que en esa casa se ocultaban elementos ilegales pertenecientes a la guerrilla, particularmente una caneca con explosivos. Procedieron a registrar la casa revolcando los enseres personales, el dormitorio, la huerta casera y la cocina, dejando destrozos y un completo desorden. Tomaron el nombre de cada uno de los habitantes de la casa con su respectivo documento de identidad y en vista de que no hallaron nada ilegal se retiraron, no sin antes ordenarles firmar una constancia de buen trato, la cual los asustados campesinos firmaron coaccionados por el imponente operativo y la ferocidad de las tropas del ejército que entraron a su morada a las 4:00 am de forma violenta empujando objetos y personas.

Aparte de los daños materiales causados a esta familia, entre los que resaltan la destrucción de los cultivos de la huerta, también sufren los resultados del amedrantamiento y las amenazas (“si encontramos algo, les va ir muy mal” y otra serie de acciones como tocarle el pecho a uno de los habitantes de la casa preguntándole por qué le latía tanto el corazón, si era que estaba nervioso, que si ocultaba algo). Como resultado de estos vejámenes en sus personas y morada, la menor de edad presenta crisis nerviosas que le han llegado a causar ataques de pánico y desmayos.

Como si esto fuera poco, el viernes siguiente, 15 de diciembre a las 9:00 am nuevamente arribó la citada unidad militar, esta vez solicitándole a la familia que firmaran un documento en el cual quedaba claro que las tropas del Ejército Nacional apenas patrullaron en cercanías de los predios de la finca autorizados por los dueños de casa sin presentarse allanamiento u arbitrariedad alguna. Frente a tamaño descaro los campesinos no pudieron menos que negarse a firmar el papel. Los soldados en tono afable pidieron el favor a los campesinos de que firmaran, pues de eso dependía que no removieran de su cargo al encargado de la unidad porque el procedimiento realizado no se ajustaba a la ley. Pero los campesinos tampoco firmaron. Entonces los soldados se distribuyeron por la finca tomando fotografías del lugar evitando claramente enfocar los elementos destruidos por ellos mismos.

Como corolario de esta historia, el ejército se retiró dejando en el corredor de la casa un aparato similar a un celular que los campesinos, apenas se percataron de su presencia, decidieron evitar, alejándose del sitio donde se hallaba dicho aparato. Horas después volvió la tropa a la casa y recogió el artefacto.

Según denuncian los campesinos de la región, este no es un caso aislado en el Sumapaz, sino que a las familias les ha dado miedo denunciar y en casi todos los casos han firmado el documento que la unidad militar les enseña y guardan finalmente silencio por temor a las represalias que puedan tomar los militares. Otras familias se han desplazado luego de ser víctimas de hechos similares o peores como injustos encarcelamientos y amenazas de muerte. En otros casos los campesinos indefensos no han tenido ni siquiera esa oprobiosa oportunidad, pues han sido asesinados cruelmente por el ejército, acusados mediante burdos montajes de pertenecer a grupos subversivos en calidad de militantes o auxiliadores.